El domingo 11 de agosto a las 19 horas en Casa Boulevard/Sala Metamorfosis se presentará la obra La Cura: memorias invertidas, un espectáculo tragicómico, unipersonal autobiográfico de danza y teatro.
"La cura: memorias invertidas" una obra tragicómica y autobiográfica
El espectáculo "La cura: memorias invertidas" invita a recorrer una parte de la historia de un personaje proselitista de la heteronorma
Por Fernanda Rivero
Gastón Ottero
La función será en Casa Boulevard
Sinopsis: la puesta invita a recorrer una parte de la historia de un personaje proselitista de la heteronorma que se descubre, reconoce y encuentra. Los mandatos, la religión, y las llamadas “terapias de conversión de género” son puestas sobre el tapete para visibilizar que, en el siglo XXI, sigue siendo difícil adoptar las formas de ser y estar en el mundo que cada uno quiera. En diálogo con UNO, Gastón Onetto, santafesino, protagonista y director de la obra, brindó detalles de cómo llevó adelante el proceso creativo y qué tan difícil fue realizarlo.
—¿Cuándo comenzó tu interés por las obras y el arte en general?
—Llegué a las artes escénicas luego de mucho tiempo de entrenamiento de circo, danza y teatro. Decidí dedicarme de lleno al arte y cancelé la matrícula de mi profesión como psicólogo.
— ¿Cuál fue la primera obra en la que participaste y cuál fue tu rol?
—En 2014 junto a un grupo de artistas provenientes del circo conformamos la compañía Rojo Cardumen que ganó la convocatoria El cuerpo todo de la UNL y llevamos adelante nuestra primera obra Eco, el lugar en que acontece, primera de varias. En esa oportunidad tomé el rol de intérprete y productor del grupo. En Paraná participé de la compañía Rondanza y participé de algunas actividades junto a Danza Combate.
—¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo?
—La danza tiene esa posibilidad de anclarte al cuerpo, el cual muchas veces lo disociamos. Reúne nuestras partes, nos trae de vuelta a la experiencia concreta de la carne. Viajar el cuerpo, investigar los límites y las posibilidades representa un gran placer en sí mismo. Estar en la práctica de la danza. El momento de la creación, estar buscando los materiales que hilamos para crear una obra es lo más placentero que puede haber, claro que requiere de mucho trabajo. A La cura comenzamos a crearla en 2019 y la terminamos en 2022. Es mucho trabajo y a la vez representa un disfrute en el proceso de crear, parir ideas, imágenes, atmósferas, sensaciones y luego verlas plasmadas en un espectáculo también es maravilloso. Otro aspecto maravilloso de esta labor es la cercanía con el público, las devoluciones. El arte, siempre polisémico, dispara muchos sentidos en los espectadores. Es increíble ese momento en donde se acercan y te dan su versión de la obra qué vieron, escucharon, sintieron. Esas interacciones ocupan un lugar muy especial en mi corazón.
—¿Con qué se encontrará el público que vea La cura?
—Es una obra tragicómica que aborda principalmente el tema de las terapias de conversión. Ese es un punto de partida desde donde salimos. De ninguna manera es un punto de llegada. Desde ahí la obra intenta abrirse, abrir camino, hacer pensar las disidencias y sus múltiples atravesamientos de violencia a lo largo de la historia, recuperar sus ancestralidades asesinadas, traerlas y darles validez a todas sus formas de conocer y de sentir el mundo, reconociendo que todas las formas de existencia son válidas, e intenta devolver dignidad de alguna manera.
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—¿ Cuál es el objetivo de la obra?
—El objetivo es que las personas noten la desigualdad. Visibilizar una situación que todavía existe en Argentina y en el mundo que son las terapias de conversión, y es necesario hablar y decir que esto no está bien, que nadie tiene que querer curarte por ser “maricón”. La obra tiene una dimensión estética muy importante pero también ética. La gente va a encontrar algo bello.
—¿Con qué sensación te gustaría que se vaya el público?
—Espero que puedan salir habiendo sentido que se encontraron con algo bello en el sentir, con sonidos que acompañan los estados emocionales. Me gustaría que el público se sienta atravesado por la obra. Porque la creamos desde un lugar muy íntimo y tiene esa potencia.
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La cura: memorias invertidas
“El personaje lucha por no dejar salir a su marica asediada por la oscuridad de la edad media internalizada, hasta atravesar un proceso de descubrimiento y aceptación. Quita los velos que impiden su autenticidad simbolizada, también, a través de las diferentes capas de sus atuendos. Un personaje dentro de otro, oculto u ocultado por mandatos y discursos que aparentan ser novedosos pero contienen los preceptos de siempre, que son ironizados y puestos en cuestión por él mismo y sus interrogantes internos que se desbordan por todas partes como su misma “mariconez”. El cruce de la poética visual con paisajes sonoros y algunos momentos de danza ritual y canto, construyen una identidad marica-bruja que transforma la bio-historia utilizándola como signo y modo de sobrevivencia, como des-exorcismos, como la cura de ciertas prácticas que marcaron y dañaron hasta la muerte a la comunidad LGTBQI+. Esta creación es producto de pasar al cuerpo un arduo proceso de estudio de materiales teóricos vinculados al gobierno de los cuerpos impuesto por el orden cis-hetero-patriarcal monitoreado por las disciplinas científicas y los atravesamientos de la historia personal del autor y actor como sobreviviente de terapias de conversión, actualmente denominadas por las organizaciones de Derechos Humanos como ECOSIG (Esfuerzos por cambiar la Orientación Sexual y/o la Identidad de Género). La puesta disidente está dirigida a todo público, pero encontrará quizá mayor recepción y reflexión entre las personas que empaticen con la ampliación de derechos de la comunidad LGBTQI+”, anunciaron.

















