Un informe realizado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) instaló la preocupación que genera la quema de pastizales, y mucho más, en los humedales del Delta del Paraná, uno de los ecosistemas más importantes de la región. Un ecocidio que pide por acciones urgentes y más concientización.
Un ecocidio que pide por acciones urgentes y más concientización
Un informe realizado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) instaló la situación del ecocidio. La preocupación que genera la quema de pastizales.
Un informe realizado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) instaló la situación del ecocidio. La preocupación que genera la quema de pastizales.
Un informe realizado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) instaló la situación del ecocidio. La preocupación que genera la quema de pastizales.
Los mismos están ubicados en la llanura de inundación del río Paraná y alberga abundante biodiversidad, además regula procesos hidrológicos y es esencial para el sustento de la vida local y el turismo.
Estos humedales, designados como Sitio Ramsar, se ven afectados por actividades agropecuarias y de desarrollo. Pero, por sobre todas las cosas sufren graves amenazas como los incendios, lo que hace que sea urgente la implementación de medidas de conservación y la sanción de una Ley de Humedales que garantice su sostenibilidad.
Datos preocupantes
Los Humedales enfrentan una profunda crisis impulsada por incendios recurrentes. En lo que va de 2025, un análisis de datos satelitales revela que más de 30.000 hectáreas han sido afectadas por el fuego en el área del Piecas (Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible), que es el Programa de Incentivos para la conservación y el monitoreo, realizado con información de la NASA.
En este marco, se mostró un período de mayor incidencia en los dos primeros meses del año, con casi 13.000 hectáreas incendiadas. Luego, en julio y agosto, ese monto rondó las 11.000 hectáreas, cifras que se mantienen elevadas en septiembre, cerca de 13.000 más. En total, desde principios de 2025, el impacto llega a unas 30.000 hectáreas.
Este escenario alarmante evidencia que, pese a las condiciones climáticas generalmente húmedas durante el período analizado —con lluvias y niveles del río elevados que suelen frenar los incendios—, la actividad humana sigue generando focos y propagando el desastre ecológico.
Más inconvenientes
El Sistema de Manejo del fuego en Argentina, coordinado por el Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), busca proteger los territorios y minimizar los daños, pero enfrenta serios obstáculos. La reciente disolución del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, que financiaba las tareas de prevención y combate, dejó a las autoridades con recursos mucho más limitados.
Más adelante, el informe señala que la reducción presupuestaria y la subejecución desafiaban la capacidad de respuesta rápida y efectiva ante los incendios, poniendo en jaque la protección de uno de los ecosistemas más frágiles del país.
Los efectos de estos incendios no solo se perciben en la flora y fauna. Los especialistas advierten que el impacto es profundo en la biodiversidad: especies de aves, insectos, reptiles y anfibios, muchas con menor capacidad de escapar, ven amenazada su reproducción y supervivencia. Además, las alteraciones en el paisaje y en la calidad del agua afectan directamente a las comunidades que dependen de los humedales para su sustento.
Por otro lado, la problemática también tiene graves repercusiones en la salud de las poblaciones humanas, ya que la quema genera humo y partículas que afectan las vías respiratorias y están vinculadas a un aumento en eventos cardiovasculares y otros problemas respiratorios.
Un alivio
El informe de la UNR también destaca que las condiciones climáticas, que en los últimos meses favorecieron la humedad y las precipitaciones, parecen haber contenido en parte los incendios, pero los expertos advierten que si persisten las actividades humanas y se suma una posible sequía en los próximos meses, la situación podría empeorar significativamente.
La magnitud y recurrencia de los incendios evidencian la necesidad de un abordaje coordinado, con mayor inversión en prevención, monitoreo y respuestas rápidas, y sobre todo, en un trabajo compartido entre las provincias y la Nación.
Solo a través de esfuerzos conjuntos y decisiones responsables, el Delta del Paraná podrá preservar su biodiversidad y garantizar un equilibrio sostenible para las comunidades que dependen de sus humedales.
La mirada entrerriana
Tras conocerse este informe, UNO dialogó con Dr. Pablo Aceñolaza, quien es el responsable del Plan de Manejo de Fuego de la provincia de Entre Ríos. El funcionario manifestó en el comienzo que “venimos trabajando en este tema desde hace varios años atrás”. Y añadió: “Con respecto al trabajo de la UNR, conozco a la gente que lo hizo, han sido alumnos, es un trabajo que está muy bien hecho y es una tarea que nosotros también llevamos adelante desde Entre Ríos”.
Más adelante, expresó: “Nosotros utilizamos herramientas de manejo que nos permiten determinar los momentos de mayor y menor recurrencia. Esto se hace relacionando las estadísticas de incendios con las variables hídricas, ya que estamos en el Delta”.
—¿Cuál es el estado legal de las quemas en Entre Ríos?
—La provincia, por ley, tiene los incendios prohibidos, a lo que se suma una cautelar de la justicia que también los prohíbe. Solo están permitidas las quemas en caso de que el Plan Manejo del Fuego otorgue una autorización específica para quemas prescriptas, para lo cual existe una página donde se tramita.
Enseguida, sobre el mismo tema sostuvo: “El Plan Manejo del Fuego Provincial se actualiza anualmente y tiene una serie de protocolos de trabajo en cuatro niveles. Estos están mucho más desarrollados que los nacionales o los de provincias vecinas, y nos permiten coordinar la respuesta de manera eficiente”.
—¿Hay distintos tipos de incendios?
—Sí, hay dos grandes grupos. Los incendios que causan problemas de humo frente a las ciudades de Santa Fe o la costa bonaerense son, en su mayoría, producidos por gente que sale los fines de semana a acampar o pescar. Y después están los que incendios de ‘tierra adentro’, lejos de la costa, esos están asociados a pautas ganaderas de manejo para eliminar el pasto seco.
Y amplió acerca del segundo de los casos: “Se quema en el período de finales de invierno y primavera porque hay gran cantidad de combustible seco (pasto viejo). Entonces se elimina ese material para que, cuando rebrote, la pastura sea directamente lo que el animal quiere comer”.
En otro tramo de la entrevista, Añaloza destacó que “el período de incendios de mayor riesgo para el Delta es entre los meses de agosto y octubre, o principios de noviembre, después disminuye”.
—¿A qué se debe?
—A que a finales de invierno la vegetación está seca por las heladas y es altamente inflamable. En el verano, la vegetación ya tiene más humedad y disminuye la recurrencia.
Más adelante resaltó la forma de combatir los incendios en la zona de islas. Al respecto sostuvo: “Somos bastante eficientes gracias a la rotación de equipos. Tenemos brigadistas forestales de la Policía (tres equipos) y Brigadistas ambientales de la Secretaría de Ambiente (dos equipos). Cuando un incendio dura más de cuatro días, rotamos los equipos: uno entra a trabajar y el otro queda en reserva o descanso, garantizando de esta manera la mayor eficiencia posible.
Y amplió: “El trabajo en capacitación ha sido muy intenso. En lo que va del año, hemos formado cerca de 450 personas en prevención y combate inicial de incendios, incluyendo brigadistas forestales. Hacía años que no se formaba tanta gente”.
—¿Qué pasa después de una quema?
—La vegetación se recupera a una altísima tasa. El Delta tiene especies de crecimiento rápido, como las gramíneas C4. Un área quemada puede tener una recuperación muy alta de biomasa en solo seis meses.
Para el final, destacó: “Lo que sucede es que pasamos de una vegetación homogénea a una vegetación heterogénea (parches quemados y no quemados). Esta heterogeneidad, en general, suele brindar más diversidad y riqueza a nivel de paisaje, aunque el impacto dependa siempre de la escala de medición.
Una necesidad urgente
La Ley de Humedales en Argentina es un proyecto de ley para establecer presupuestos mínimos de protección para los humedales, que aún no ha sido aprobada a pesar de los intentos y debates en el Congreso desde 2013. Su objetivo es lograr la conservación, restauración y uso racional de estos ecosistemas vitales, los cuales brindan servicios ecosistémicos y socioeconómicos fundamentales.
Los proyectos buscan crear un inventario nacional de humedales, normar la explotación sustentable y asegurar la participación ciudadana y el enfoque de derechos humanos en la toma de decisiones.





















