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Torres gemelas: la impunidad no solo es argentina

El sábado se cumplieron 20 años del atentado en las Torres Gemelas de Nueva York y las investigaciones siguen dejando más dudas que certezas

Martes 14 de Septiembre de 2021

A 20 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York, las investigaciones siguen dejando más dudas que certezas.

En grandes atentados registrados en nuestro país, es notoria la (des)vergüenza con que se ha (des)investigado. Pistas falsas, sembradas intencionalmente; hipótesis poco investigadas o descartadas ex profeso para no entorpecer una historia oficial que nunca encuentra culpables, o culpabiliza a los “perejiles”. Servicios de inteligencia que desoyeron advertencias y no cumplieron con su misión, entre otros. Pero, aunque parezca increíble, los errores investigativos y la falta de prevención de los atentados no parecen ser propiedad exclusiva de la Argentina. Algunas cuestiones similares podrían verse en las investigaciones llevadas a cabo en el gran país del Norte.

El caso más emblemático, que conmocionó a generaciones de estadounidenses durante décadas, fue el asesinato –nada menos– del 35° Presidente John Fitzgerald Kennedy.

Se produjo a plena luz del día con una seguridad notoriamente escasa, paseando en un automóvil descapotable a una velocidad increíblemente baja en un lugar público rodeado de edificios altos que no habían sido acordonados, en un Estado hostil al mandatario.

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Torres gemelas: la impunidad no solo es argentina

Torres gemelas: la impunidad no solo es argentina

Con el hecho consumado, fue culpado Harvey Lee Oswald, un oscuro exdoble agente de inteligencia que había vivido en la URSS. Mientras esperaba el juicio, fue asesinado en el estacionamiento subterráneo del cuartel de policía, al que pudo acceder sin restricciones Jack Ruby, un delincuente de poca monta que le disparó a la vista de millones de personas, espectadores incrédulos de la transmisión televisiva en vivo.

La Comisión Warren (investigadora del caso), nunca logró identificar posibles cómplices o conspiradores y echó mano a las teorías de locos solitarios que actuaban motivados por sus propios desquicios mentales. Para completar su ineficacia respaldaron su teoría del “lobo solitario” en la célebre “bala mágica”.

El proyectil, según la Comisión, atravesó el cuello del presidente, luego siguió hacia el pecho del gobernador Connally que estaba sentado en el asiento de adelante, de ahí salió y pasó por su muñeca para terminar alojada en su muslo. Atravesó 15 capas de ropa, traspasando el nudo de la corbata presidencial. La trayectoria fue tan extraordinaria que entró y salió tres veces de dos cuerpos diferentes. Todo para evitar la posibilidad de que existiera más de un francotirador y así dar con la teoría de una conspiración.

En los atentados del 11-S, se sabe poco acerca de las investigaciones, lo que sí es claro es que los estadounidenses conocen mucho menos de lo que deberían. Así lo prueba la renuencia a desclasificar los archivos. Por otro lado, los testimonios de los funcionarios de Arabia Saudita permanecen secretos, según familiares de las víctimas, sin la colaboración de aquellos, los atentados no habrían podido realizarse. Además, quince de los 19 implicados en los atentados eran ciudadanos saudíes.

Algunos de los interrogantes que parecen no tener respuesta son:

* Mientras estaban prohibidos los vuelos en todo el territorio ¿Por qué un avión privado saudí sobrevoló Estados Unidos para recoger a miembros de la familia Bin Laden y luego sacarlos del país sin que el FBI hubiera investigado el caso?

*¿ Por qué el tercer edificio, llamado World Trade Center 7, se derrumbó casi siete horas más tarde que las Torres Gemelas, sin haber sido impactado por avión alguno, permaneciendo en pie otras construcciones linderas? El Departamento de Defensa y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tenían oficinas allí.

*¿Existía relación entre los ataques de ántrax (cartas con esporas de carbunco a medios de comunicación y políticos) que causaron cinco muertes, apenas una semana después de los hechos?

*¿Por qué los cinco supuestos partícipes presos en Guantánamo no han sido juzgados en 18 años?

*¿La monarquía saudí tiene más de 800.000 millones de dólares en bancos estadounidenses y amenazó con retirarlos si se la investiga?

Los interrogantes podrían seguir, pero sobre los cadáveres de las víctimas solo se yergue la ignominia. Tal parece que la impunidad no es solo argentina.

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