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Miércoles 16 de Enero de 2019

Los veganos despiden con lágrimas y caricias a los cerdos que van al matadero

Las vigilias veganas se ponen de moda. Los camiones con ganado se detienen para que los activistas acompañen a los animales antes de su muerte.

Son las ocho de la mañana en el matadero de Getafe, en Madrid. Ante sus puertas se concentran unas treintena personas. Realizan una vigilia vegana. Los activistas esperan para detener los camiones de ganado que transportan, en este caso, cientos de cerdos que serán sacrificados para alimentar a los humanos.

"No sabemos a la hora que van a ir llegando los animales, pero somos pacíficos, lo único que queremos es despedirnos de ellos, darles el últimos adiós antes de morir. Les ofrecemos agua, los acariciamos y les damos cariño y amor en sus últimos momentos de vida", explica Roberto, vegano y miembro de Save Animals, la organización internacional que comenzó a poner de moda este forma de protesta animalista. Los conductores ya los conocen. Los mataderos en España comienzan a acostumbrarse a encontrar a primera hora de la mañana a los manifestantes agolpados en las puertas impidiendo la entrada de camiones.

Llega un vehículo, los veganos se ponen delante y obligan a detenerse al camionero enseñando sus carteles de protesta y mostrándose, ante todo, como gente pacífica que sólo quiere pedir perdón a los chanchos en nombre de la raza humana.

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Los militantes.
Los militantes.


La mayor parte de los transportistas se para unos minutos para que el grupo pueda acercarse y tocar a los animales. La escena destila tristeza, el ruido del motor se entremezcla con los gruñidos de los cerdos. El desconsuelo de los animalistas va in crescendo. Ellos aseguran que presenciar el último tiempo de vida de los cerdos les destroza el alma.

Cierto es que, al comprobar el rostro de pavor de los porcinos, es inevitable sentir lástima. Pensar que van a morir en diez minutos no es agradable ni para un omnívoro.

Hasta seis camiones se topan con la manifestación. Unos doscientos cerdos viajan en cada vehículo. En total, más de 1.000 ejemplares pasaron ante el llanto de muchos de los animalistas.

Las redes sociales son las responsables de que el fenómeno de las vigilias se esté extendiendo por el mapa. El municipio de Getafe, situado al sur de Madrid, es el nuevo punto de encuentro para los enemigos del consumo de carne.

Fuente: Libre Mercado.

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