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Desalentadora proyección de la industria automotriz

Estudio de Adefa analiza la situación de la industria del país ante los cambios que está registrando en el mapa automotor mundial

Jueves 13 de Junio de 2019

Con el marco del plan de subsidios para la compra de autos lanzado por el Gobierno, para tratar de frenar el fuerte derrumbe de las ventas, la asociación que agrupa a los fabricantes (ADEFA) presentó ayer un informe sobre las proyecciones del sector para el 2030.

El estudio analiza la situación de la industria del país ante los cambios que está registrando en el mapa automotor mundial. Abarca el avance de las nuevas tecnologías y formas de movilidad, la posibilidad de explotar recursos naturales como el GNL o el litio, la necesidad de especialización de plataformas para alcanzar escala competitivas (por ejemplo, en pickups), la reconversión de las redes de concesionarias y autopartistas, entre numerosos puntos.

Este sector viene impulsando una “agenda de competitividad” que, por los problemas permanente de coyuntura económica, es difícil de implementar. En esas propuestas, estarían las herramientas para que la industria automotriz local pueda soportar una apertura hacia el mundo que viene. Esa es la “supervivencia” a la que se alude. “Si la agenda que se propone no se concreta, vamos a tener problemas. No sólo la industria automotriz, sino la Argentina” señaló a Ámbito Financiero Juan Pablo Ronderos, director de la consultora.

Terminales

En la actualidad, el sector está sobredimensionado en cuanto a la cantidad de terminales radicadas en el país para el promedio histórico del mercado interno y las posibilidades de exportación, con Brasil como destino principal. En total son 12 las fábricas instaladas. El estudio, por ejemplo, señala que se requiere alcanzar escalas de producción competitivas que, según los cálculos, debería rondar en una 60.000 unidades anuales. Hoy sólo una está por encima de ese nivel. Otras dos automotrices se aproximan pero el resto está muy por debajo. Ante las mayores exigencias que se presentan, parece difícil que todas puedan subsistir, más en un esquema de libre comercio.

Una de las cuestiones centrales de la delicada situación es que, por distintos factores, la Argentina no estará a la vanguardia de las inversiones para la producción de vehículos eléctricos e híbridos y que su fuerte podría ser, en este horizonte de, al menos 10 años, resignarse a presentarse como un jugador periférico en la fabricación de vehículos con motorización tradicional.

Estiman que el 80% de los autos que se venderán durante la próxima década en Latinoamérica, parte de Asia y África, seguirán teniendo propulsores de combustión tradicional, mientras que la movilidad “ecológica” se fortalecerá en los países centrales.

Por ejemplo, en el trabajo de ABECEB - consultora que pertenece al actual ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica- también se hace referencia a las diferencias de los costos de fabricación de un vehículo. En un ejemplo tomado, en la Argentina cuesta u$s15.900; en Brasil, u$s12.700 y, en México, u$s9.600. Esto muestra las dificultadas a la hora de buscar mercados de exportación. Si bien el estudio no lo menciona, uno de los principales motivos de esta diferencia es la presión impositiva récord en el país que supera el 54% del valor de venta de un modelo. Unos veinte puntos porcentuales más que en Brasil y más de 30 respecto a México.

En caso de concretarse todas esas reformas, el informe de ADEFA estima que hacia el 2030 la producción podría alcanzar 1,5 millones de unidades, las inversiones unos u$s12.000 millones y un aporte del sector al PBI del 0,8% actual al 2%.

“Son oportunidades que tenemos que aprovechar y es independiente de la coyuntura. Puede ser optimista. Pero este estimado es un escenario de máxima si todo lo que se plantea, sucede” señaló Ronderos.

Fuente: Ámbito

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