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Un prócer vigente, y admirado en las dos bandas del Uruguay

Historiadores se refieren al legado por autonomía, la participación popular y el acceso a la tierra, y contra el colonialismo y la corrupción.

Sábado 13 de Junio de 2020

Además de reconocido historiador, Gonzalo Abella es referente principal de un joven partido político de la República Oriental del Uruguay que tiene como programa la doctrina de la revolución encabezada por José Artigas hace 200 años.

El estudioso coincide con el historiador entrerriano Juan Antonio Vilar en mostrar la vigencia del artiguismo en pleno siglo XXI porque los problemas de la independencia, la soberanía de los pueblos, la república, la participación popular, el acceso a la tierra, no han sido resueltos.

Acudimos a Abella en vísperas del cumpleaños de Artigas, este 19 de Junio, día que los entrerrianos elegimos para honrar a la Bandera Federal, nuestro emblema de la banda roja. Y respondió con una declaración reciente de su grupo para señalar la actualidad del pensamiento federal revolucionario, contra la concentración de las riquezas, el amontonamiento de las personas y el poder, la corrupción, y el predominio de clases sociales privilegiadas.

“En la actual coyuntura continental y nacional, resulta más necesario que nunca reafirmar la doctrina artiguista como piedra angular de nuestro Programa de Liberación Nacional hacia el Socialismo. La Doctrina Artiguista es uno de los pilares de la izquierda uruguaya, y expresa la continuidad entre las pasadas luchas del pueblo oriental y los desafíos que hoy enfrenta nuestro pueblo trabajador”, se lee en una proclama que desarrolla la posición que ya conocemos de Abella, lúcido en sus estudios y amigo de no pocos entrerrianos.

Como argentinos y orientales caminamos procesos muy similares, lo que dice de unos les cabe a los otros, sin diferencias.

“La Doctrina Artiguista fue una construcción colectiva. Nació y se consolidó hace 200 años en un contexto continental de conflictos tan agudos como los de nuestros días. Tras la confrontación más visible por entonces, la del Poder Colonial contra las fuerzas independentistas, la Doctrina Artiguista promovió la alianza entre los ‘más infelices’ y los productores pequeños y medianos, para dar el combate contra el Poder Colonial y a la vez enfrentar a los oligarcas, a los vacilantes y a los traidores de sus propias filas. Esta línea divisoria entre pueblo y oligarquía, Artigas la expresa en la célebre ‘Precisión del Yí’: ‘La cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo. Nuestros opresores, no por su patria sino por serlo, forman el objeto de nuestro odio’”.

Pero no envilecerme

“En una política de alianzas regionales aún más amplia, (Artigas) convocó a las fuerzas provinciales anti hegemónicas para enfrentar a la oligarquía portuaria. La perspectiva continental iluminó y fue su brújula. Por eso escribe al pueblo de la lejana Salta y su lúcido conductor: ‘Nada podemos esperar sino de nosotros mismos’”, subraya Abella.

“La Liga Federal, fruto de esta doctrina, proclamó la ‘soberanía particular de los pueblos’, lo que hoy llamamos ‘derecho de los pueblos a la autodeterminación’”.

“En su desarrollo, la Doctrina Artiguista (las mayúsculas son del estudioso) combatió implacablemente, con la mayor dureza, cada brote de corrupción. No hay corrupción pequeña que no se transforme en traición si se lo permite un clima de tolerancia. Por eso dijo Artigas: ‘Un lance funesto podrá arrancarme la vida, pero no envilecerme’”.

“La Doctrina Artiguista exploró y puso en práctica una forma de democracia superior, que se expresó principalmente en el Congreso del Arroyo de la China de 1815. Para ese Congreso, cada centro poblado debía enviar su representante, que podía ser reemplazado en el momento que sus electores lo entendieran conveniente. Durante su preparación, Artigas escribe a Andresito, gobernador de la provincia más india por entonces, la siguiente propuesta: ‘Que mande cada pueblo su delegado indio al Arroyo de la China; (…) Ud. dejará a los pueblos en plena libertad de elegirlos a su satisfacción, pero cuidando que sean hombres de bien y con alguna capacidad para resolver lo conveniente’”.

Democracia liberal

Abella traza una comparación con la política de hoy. “Actualmente, la democracia liberal repite la frase de Artigas de 1813: ‘Mi autoridad emana de vosotros y cesa por vuestra presencia soberana’ pero acata sólo la primera parte: ‘mi autoridad emana de vosotros’. Es como decir: ustedes me votaron, ahora sopórtenme cinco años. Ningún gobernante actual quiere ‘cesar’ por la presencia soberana de sus electores”.

Para el historiador oriental, que ha visitado en varias oportunidades Paraná y otras ciudades de nuestra provincia, la conducción artiguista supo ser flexible en cada coyuntura sin renunciar a sus objetivos finales. Así manejó hábilmente –dice– “la dualidad de poderes entre los fogones del pueblo en armas (incluyendo pueblos originarios y familias negras prófugas) y los vacilantes cabildos provinciales, reforzando en lo posible el poder de los primeros. El poder real en la base social, no en la cúpula, ya se expresa en el artículo 7 de las Instrucciones de 1813 a los diputados orientales: ‘El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado; el resto es peculiar al gobierno de cada provincia’”.

El estudioso ve en la revolución un adelanto del socialismo. “La Doctrina Artiguista comprendió rápidamente que los mecanismos de opresión tenían en su base la propiedad de los Medios de Producción y el intercambio desigual con las potencias industrializadas. El reglamento de tierras en la Provincia Oriental, así como la política agraria en Misiones, se complementaron con un Reglamento de Aduanas proteccionista y otras medidas de impulso a la producción local. Esta necesidad de impulsar la producción local ya se advierte en el Reglamento agrario de 1815: si (según su artículo 7) las tierras expropiadas deben distribuirse ‘con prevención de que los más infelices sean los más privilegiados’, el artículo 11 establece que si un vecino agraciado no trabaja, le será quitada la tierra en beneficio de ‘otro vecino más laborioso y benéfico para la provincia’”.

Los reaccionarios

La doctrina Artiguista, recuerda Gonzalo Abella, “impulsó como una necesidad imperiosa la Educación y la Cultura popular, fundó Escuelas de la Patria y una Biblioteca pública. Con precisas instrucciones de Artigas, en la inauguración de la Biblioteca, Larrañaga expresó: ‘Venid todos: desde el africano más rústico al más culto europeo’. Más allá del concepto erróneo y prejuicioso sobre ‘rusticidad’ –aclara Abella–, el objetivo queda claro”.

Y algo más: “Artigas valoró como imprescindible el Arte, al que subvencionó, definiendo incluso como necesaria la importación de ‘cuerdas para los músicos de bordonas’”.

Pero es claro que no todo fue un lecho de rosas. “La Doctrina Artiguista generó inevitablemente, reacciones airadas de los privilegiados, de los ‘malos europeos y peores americanos’. Los que invocaban al pueblo y a la patria para proteger sus intereses mezquinos, los que buscaban la independencia solamente para sustituir con su opresión a los antiguos opresores, declararon a Artigas ‘traidor’. Posadas, desde la cúspide del Gobierno de Buenos Aires, lo definió como ‘malvado enemigo de la Humanidad y de la Patria’. Siempre, los usurpadores de la revolución, descargan su furia contra los consecuentes, mientras concilian con sus supuestos adversarios. En el momento más duro de las calumnias, cuando muchos se confunden, Artigas escribe a Otorgués: ‘Sigamos nosotros contra el torrente; (…) y cuando no podamos nos quedará siempre nuestra propia gloria sin exponer la causa a un trastorno’. El trastorno, claramente, no es la derrota circunstancial sino la claudicación”, explica Abella.

“Artigas fue el mismo en el apogeo de su proyecto como en la derrota y el repliegue. Sus 30 años en el Paraguay, su vejez fecunda, muestran la importancia de la experiencia acumulada de los que dedicaron su vida a la causa de los pueblos”.

Según el historiador, la siembra de la Liga Federal nutre el partido político que lidera, la Unión Popular. “La UP reitera que mantiene encendida esta Doctrina, la que ilumina el camino para nuestra emancipación”.

Antiartiguismo

Gonzalo Abella es autor de las obras Artigas, el resplandor desconocido y Reconstruyendo nuestra raíz Charrúa, entre otros. Su postulación a la presidencia del Uruguay ha generado una alternativa inusual en la región, por su testimonio y su talento, pero eso mismo dificulta allí cierta difusión de su obra. No ocurre eso en Entre Ríos, donde sus saberes se divulgan fuera de partidismos y disputas del día.

El historiador tiene posiciones implacables en torno del nacimiento del Estado uruguayo. “En realidad, los fundadores del Estado Oriental, los inventores de la Constitución de 1830, servidores de la política imperial británica y su engendro de miniestado tapón, quisieron borrar a Artigas de la Historia. Fue un mal comienzo para un país recién nacido. Claro que a pesar de eso y de los crímenes de Estado que aquí se cometieron (genocidio charrúa, complicidad en la agresión al Paraguay, dictaduras varias, discriminaciones y racismos diversos) nuestro pueblo escribió páginas muy hermosas y modeló poco a poco una identidad propia. Esta identidad se cimenta en valiosas tradiciones que son muy nuestras y se asocian a un modo de ser y de sentir, a una cultura peculiar y a una actitud libertaria. Pero el surgimiento del Estado Oriental fue una maniobra antiartiguista”, ha dicho Abella.

En la Argentina las cosas no fueron distintas, si tenemos tanto en común en las dos bandas del río Uruguay, desde hace dos mil años, y muy centralmente en tiempos de la independencia.

“Todavía circula en el Uruguay un billete de cinco pesos que demuestra que en los festejos de la Jura de la Constitución de 1830 no hay una sola bandera artiguista, ni un solo criollo en ropas rurales, ni un indígena, ni un afroamericano. En el cuadro al óleo, que el billete reproduce, ondea la bandera del Imperio Británico y la del Imperio de Brasil, junto a la argentina y la del nuevo Estado. El 18 de Julio de 1830 los poderosos terratenientes y los embajadores imperiales tenían mucho que festejar. Se alegraban porque la nueva Constitución negaba los derechos democráticos de las mayorías, se alegraban porque Artigas estaba bien lejos y ya no volvería vivo, y porque los charrúas, memoria fiel de su proyecto multicultural, iban a ser exterminados”.

La independencia desde 1813

El profesor Juan Antonio Vilar examinó las Instrucciones del año XIII y subrayó la importancia de los primeros tres artículos.

1-Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España, es y debe ser totalmente disuelta. 2-No admitirá otro sistema que el de Confederación para el pacto recíproco con las provincias que formen nuestro Estado. 3-Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Ponderó también la trascendencia y la vigencia del artículo 19: Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires donde resida el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

Tanto el Congreso de Oriente como la creación de la bandera de la banda roja se inscriben en el proceso independentista explicitado en las Instrucciones, que Buenos Aires nunca aceptó ni escuchó siquiera, porque no admitió a los representantes de Artigas.

Vilar y el 29 de Junio

En referencia al Congreso de Oriente, que recordamos cada 29 de Junio, el historiador entrerriano Juan Vilar fue muy explícito en un diálogo con UNO. Algunos fragmentos reproducimos aquí

—¿Qué propósitos tuvo el Congreso de Oriente iniciado el 29 de junio de 1815?

—No se conoce el texto de convocatoria al Congreso. Por la preocupación de Artigas y los resultados, podemos suponer que se perseguía consolidar la Liga y llegar a un entendimiento con Buenos Aires, sobre la base de establecer la independencia y un sistema republicano-federal.

—¿Había entonces un espíritu independentista en la Liga de los Pueblos Libres? ¿El republicanismo facilitaba la independencia?

—Sí.

—¿En Concepción del Uruguay se declaró la independencia?

—No. En el caso de que se hubiera hecho –aunque falten actas– habría referencias e indicios precisos y reiterados, que no existen.

—¿Por qué Artigas, ya en 1816, le dice a Pueyrredón “ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia”?

—Esta nota de Artigas a Pueyrredón tal vez haga referencia a otros momentos en que la Banda Oriental haya declarado la independencia.

—¿Qué había ocurrido un año antes de julio del 16, a lo que se refiere Artigas posiblemente?

—En el Congreso de las Tres Cruces, el 20 de abril de 1813, Artigas mandó oficios a los Cabildos exigiendo jurar la independencia, enviándoles una fórmula de declaración. Más tarde, el 4 de febrero de 1815 ofició al ‘Intendente’ de la Provincia de Corrientes José de Silva, y decía: ‘Yo he ordenado a todos los pueblos libres de aquella opresión que se levante una (bandera) igual a la de mi cuartel general, blanca en el medio, azul en los dos extremos y en medio de éstos unos listones colorados signos de la distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la República y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia. Así lo han jurado estos beneméritos soldados el 13 de enero de este presente año’. No existen otras constancias de ese juramento. Pero en los hechos, la Banda Oriental desde hacía tiempo izaba su bandera tricolor, mientras que en Buenos Aires se seguía izando la bandera española.

—Se dice que el diputado por Santa Fe llevaba al Congreso de Oriente las Instrucciones del XIII como propuesta, y allí está la independencia.

—Sí, con pequeñas reformas, el diputado santafesino llevó las Instrucciones del Congreso de Abril de 1813.

—¿Debemos decir que los pueblos de la Liga se manifestaron por la independencia antes, o con más decisión, que en Buenos Aires?

—En la práctica sí, desde este Congreso (1813).

—¿Por qué Entre Ríos, la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe y Misiones no mandan diputados a Tucumán en 1816? ¿Cómo lo decidieron? ¿Fueron invitados realmente?

—No enviaron diputados, porque Buenos Aires exigía el sometimiento absoluto a su autoridad, y para lograrlo enviaba, una tras otra, expediciones militares contra Santa Fe, Entre Ríos y la Banda Oriental.

—¿Considera que el acta de la Declaración de la Independencia de Tucumán era la fachada, pero por debajo se seguía en la dependencia?

—Fue una simple formalidad en la que muchos no creyeron. Tanto, que por los insistentes rumores que se buscaba la entrega a Portugal diez días después el diputado Medrano pidió que se agregara al texto ‘y toda otra dominación extranjera’… La famosa nota de Artigas a Pueyrredón alude a la declaración de la independencia de la Banda Oriental. Si en el Congreso (de Concepción del Uruguay) estaban presentes los diputados de los Pueblos Libres, no tiene sentido que Artigas los hubiera convocado para declarar la independencia sólo de la Banda Oriental. Los Diputados de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba ¿que hacían, aplaudían?

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