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Mitomanía

Cómo reconocer a un mentiroso patológico – 1ª Parte

Domingo 22 de Septiembre de 2019

En el artículo de hoy y en el del domingo de la semana que viene, les quiero presentar esta patología que es mucho más común de lo que parece porque es casi invisible y hasta creíble. Recorreremos juntos qué es, cómo se manifiesta, características destacadas (comportamientos típicos), diferencias (entre un mentiroso patológico, compulsivo y confabulación). También les mostraré el camino de como desenmascarar a un mentiroso, así como también ayudarlo. Comencemos a recorrer este mundo de fantasías que causan daño y justamente por esto, es mejor estar prevenidos.

Origen y Significado

La palabra mitomanía es de origen griego y significa ¨tendencia incontrolable a mentir¨. Compuesta por Mythos: historia fantástica que narra las acciones de los dioses y héroes de la antigüedad; y Manía: furia, rabia, excitación, locura.

Este término comienza a ser utilizado en el ámbito de las patologías mentales a partir del año 1905 gracias al francés y psiquiatra, Ernest Dupré.

Es lo que podemos decir que sería la tendencia a aceptar como realidad, de manera más o menos voluntaria y consciente, lo que produce nuestra propia fantasía; y a contarla a otras personas como verdades, con el objeto de captar la atención sobre sí mismo y satisfacer la propia vanidad.

Seguramente muchas personas mienten cada tanto para no ofender a alguien, para no sentirse excluido o por muchas otras razones; decir mentiras es algo que puede ocurrir frecuentemente como medio para poder escapar de consecuencias negativas. No obstante esto, existen individuos que mienten de forma patológica y compulsiva, y este trastorno se denomina ¨mitomanía¨ o ¨pseudología fantástica¨.

De hecho, se habla de mitomanía en el caso de los niños que coloran de invención fantástica su cotidianeidad (dentro de ciertos límites naturales, no es para nada patológica), o aquellas personas que creen haber tenido experiencias que en realidad sólo han pertenecido a su imaginación, o el impostor, o alguien que llama a la policía diciendo de tener información importante, o de ser la persona que están buscando, o aquél que simplemente tiene varias aventuras amorosas al mismo tiempo.

Mentir es un modo extraordinariamente eficaz para obtener atención y crédito, para demostrar a los otros de tener una vida muy emocionante, vibrante, de haber vivido experiencias increíbles y aventurosas. Entonces… cómo poder reconocerlo y desenmascararlo?. Porque al que le termina creyendo, pueden hacer mucho daño.

Una red de mentiras

Es posible encontrarse encastrado en una red de mentiras sin siquiera darse cuenta, pero cuando la persona viene descubierta y la verdad comienza a salir a la luz, la sensación que se prueba es aquella de haber sido traicionados, tomados del pelo, manipulados, y además de terminar con el corazón con agujeritos, hasta la autoestima puede verse comprometida. Puede pasar mucho tiempo hasta llegar a descubrirlo porque se han vuelto expertos en lo que hacen. Podemos estar muy cerca de una persona mentirosa, traidora sin notarlo, una persona que nunca dice lo que realmente hace, una persona que ha traicionado y continúa a mentir. En resumidas cuentas, una persona que nos vende ¨espejitos de colores¨.

Cuando decir mentiras se convierte en enfermedad

El mentiroso patológico utiliza las mentiras, casi siempre creíbles, para parecer, aparentar mas interesante a los ojos de los demás. En otras palabras, se hacen los misteriosos. Con frecuencia se trata de personas que tienen la necesidad de vivir una vida que no pueden permitirse y que tampoco tienen el coraje de tenerla.

El objetivo principal no es aquel de ¨embrollar¨ a los otros, sino el de deformar la realidad como se quiere. Para llegar a su meta mienten de manera compulsiva para mostrar a los demás de tener una vida emocionante, de haber vivido experiencias increíbles, aventurosas y arriesgadas. En todos los casos la idea que quieren implantar en los otros con respecto a la propia imagen, es la de tener una vida mucha mejor a la que en realidad tienen, que son exitosos, que son los mejores socialmente, etc., la lista podría seguir su curso…

Son especialistas en el crear una realidad ficticia, dando rienda suelta a todas las mentiras disponibles, buscando de imponer esta visión de sí mismos a los otros, inclusive para que lo copien y envidien si pudiera ser.

Como generalmente estas mentiras pueden encastrar muy bien con la realidad, la mayoría de las personas les cree, lo que hace que el mitómano comience a alzar la apuesta y siga mintiendo sin poder retornar para mantener su ¨palabra¨ y no pisarse, creando así un círculo vicioso. Se trata de una verdadera dependencia a la mentira que se retroalimenta.

Según varios estudiosos del tema podría tratarse de personas con una autoestima muy baja o que han sufrido traumas durante su vida pasada. La mitomanía sería como un mecanismo de defensa que se utiliza para ¨remover¨ las experiencias negativas y a poder crear e reinventar un pasado y un presente diferente que no produzca malestar alguno. También puede estar ligada a la presencia del trastorno de personalidad múltiple.

La mitomanía no crea un daño solamente al mentiroso patológico, sino también a quien le está cerca, por lo tanto las principales víctimas de esta patología son familiares y amigos.

De hecho, si el mentiroso viene descubierto, seguramente se encontrará en grado de admitir que está mintiendo y comenzará a tener una gran crisis. Continuará a sostener con todas sus fuerzas y a seguir afirmando con total seguridad que lo que cuenta es real, a lo cual podría llegar a reaccionar, en el peor de los casos, de manera agresiva.

Pseudología fantástica

Este es otro nombre con el que se conoce a la enfermedad de las mentiras, es decir, la capacidad de elaborar de forma crónica y patológica mentiras para contar sus propias experiencias para aumentar su propia autoestima frente a los demás.

La pseudología fantástica es un verdadero síndrome donde lo que se busca es crear una vida paralela y fantástica. En el tentativo de crear una realidad paralela y como tiene que no estar tan lejos de la realidad para poder ser creída, los detalles de lo que cuentan son de lo más verosímiles a lo que muchos sueñan y logran o quieren lograr. Por esto es tan fácil caer en las redes de estas personas.

Muchas veces, esforzándose por inventar recuerdos, el cerebro mismo elabora algunos recuerdos como si en realidad hubieran sucedido.

Esta patología no tiene que ver con la memoria, sino más bien, con la imaginación.

Alguna de las características principales de la pseudología fantástica son:

• La historia contada busca ser lo más verosímil posible y que se adapte a la realidad. Deben contar cosas que se asemejen a la realidad, sino sería muy fácil poder desenmascararlos.

• Las mentiras no nacen por problemas sociales o situacionales, sino que es una característica de la personalidad. La patología existe en el caso en que su naturaleza sea personal. En el caso de eventos traumáticos externos, estrés o situaciones peligrosas esporádicas que llevan a la persona a mentir, no se hablaría normalmente de patología.

• La persona mentirosa se definirá siempre con un punto de vista positivo, donde siempre buscará ser el héroe (o víctima) de sus mentiras, para atribuirse siempre un cierto grado de valor y reconocimiento.

Diferencia entre Pseudología y Confabulación

La pseudología se diferencia de la confabulación justamente porque las mentiras que son contadas, son inventadas a propósito y aunque si pueden podrían ser elaboradas por el paciente hasta llegar a creer que sean recuerdos reales, no tienen que ver con un problema o alteración de memoria. La confabulación es una enfermedad, un trastorno neurológico más que nada senil, que se manifiesta cuando la persona cuenta hechos que nunca realmente sucedieron, aunque el paciente crea que son verdaderos.

La diferencia se encuentra en el hecho de que el motor principal de las mentiras radica en un problema de la memoria. Que se produce cuando el cerebro y la memoria han re-eleborado nociones y pensamientos creando recuerdos nuevos absolutamente inexistentes. La persona miente sin conciencia de lo que está haciendo, no son intencionales. No presentan ninguna motivación por la cual tener que ocultar o esconder algo.

Por lo tanto, las mentiras en la confabulación son utilizadas en buena fe y pueden ser un síntoma de demencia senil. Generalmente es más visible en personas de edad avanzada.

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