El uso creciente de pantallas, el sedentarismo y el consumo de alimentos ultraprocesados están modificando los hábitos de niños y adolescentes. La licenciada en Nutrición Dolores Del Valle analizó este escenario y explicó por qué construir hábitos saludables desde la infancia resulta clave para prevenir enfermedades futuras.
Dolores Del Valle: "Hay que volver a comer con conciencia"
La nutricionista Dolores Del Valle, analizó el impacto del sedentarismo, las redes sociales y los ultraprocesados en la salud desde la infancia.
Dolores Del Valle: "Hay que volver a comer con conciencia"
Más pantallas, menos movimiento
Para la especialista, la incorporación de celulares, tablets y televisión desde edades cada vez más tempranas cambió por completo la rutina de los chicos. Mientras generaciones anteriores pasaban gran parte del día jugando al aire libre, hoy muchas horas transcurren frente a una pantalla.
Ese cambio, explicó, repercute directamente en el nivel de actividad física y favorece el sedentarismo. "El niño sigue comiendo lo que comía antes, pero ya no tiene el mismo desgaste físico. Eso genera mucho más sedentarismo", afirmó la licenciada.
Además, señaló que la exposición prolongada a dispositivos electrónicos también altera el descanso. La estimulación constante del sistema nervioso dificulta que los chicos logren relajarse al finalizar el día, afectando la calidad del sueño y, en consecuencia, distintos aspectos de la salud.
Una alimentación que también cambió
Del Valle aseguró que, aunque existe una mayor conciencia sobre la importancia de comer saludable, el consumo de productos ultra-procesados continúa siendo muy elevado.
En su consultorio observa cada vez con mayor frecuencia niños y adolescentes que presentan alteraciones metabólicas que años atrás eran poco habituales. "Me ha pasado encontrar preadolescentes con glucemias elevadas. Son situaciones que antes prácticamente no veíamos y hoy aparecen con mayor frecuencia", explicó Dolores.
A su entender, el problema no pasa únicamente por la cantidad de comida, sino por su calidad. El exceso de azúcares, harinas refinadas y alimentos industrializados favorece el desarrollo de enfermedades metabólicas desde edades tempranas.
Otro hábito que preocupa es comer mientras se utiliza el celular, la computadora o la televisión. Según explicó, cuando el cerebro está concentrado en otro estímulo no logra registrar correctamente las señales de hambre y saciedad. "Después tenemos hambre nuevamente porque nunca pusimos el foco en la comida", señaló.
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Redes sociales y exceso de información
La nutricionista también hizo referencia al papel que cumplen las redes sociales en la construcción de hábitos alimentarios. Consideró que actualmente existe un exceso de información y que muchas veces circulan recomendaciones sin respaldo científico que terminan confundiendo a las personas.
"Hay tanta información que muchas veces no sabemos para dónde arrancar. Lo importante es consultar con profesionales para poder derribar los mitos que aparecen constantemente en las redes", sostuvo. En ese contexto, remarcó que la alimentación debe adaptarse a las necesidades de cada persona y que no existen soluciones universales.
Respecto al desayuno, explicó que más importante que la cantidad de horas de ayuno es la calidad de los alimentos con los que se inicia el día. Recomendó priorizar proteínas, grasas saludables y carbohidratos de buena calidad, evitando desayunos basados exclusivamente en harinas refinadas y azúcares. La especialista, que además posee un posgrado en alimentación basada en plantas, destacó que una dieta vegetariana o vegana puede ser saludable en cualquier etapa de la vida, incluso durante la infancia, siempre que esté correctamente planificada y supervisada por un profesional.
"Las proteínas no solo provienen de los alimentos de origen animal; también existen excelentes fuentes vegetales que permiten cubrir los requerimientos nutricionales", señalo Del Valle.
La salud es mucho más que el peso
Durante la entrevista también advirtió sobre el crecimiento de los trastornos de la conducta alimentaria, especialmente entre adolescentes y mujeres jóvenes, impulsados muchas veces por la comparación permanente que generan las redes sociales.
Según explicó, la obsesión por el número de la balanza suele llevar a una relación poco saludable con la comida. Por ese motivo recordó que el peso corporal, por sí solo, no refleja el verdadero estado de salud. "El peso contempla músculo, hueso, líquidos y grasa. Lo importante es evaluar la composición corporal y no quedarse únicamente con un número", indicó.
Finalmente, sostuvo que la alimentación debe entenderse como parte de un abordaje integral que también incluye actividad física, descanso, hidratación, manejo del estrés y salud mental. En ese sentido, consideró que las escuelas tienen un rol fundamental en la promoción de hábitos saludables y lamentó que todavía exista poca educación nutricional desde edades tempranas.
Como mensaje final, invitó a las familias a limitar el tiempo frente a las pantallas, fomentar el movimiento cotidiano y evitar caer en extremos o restricciones innecesarias.
"Hay que moverse, comer bien sin obsesionarse y entender que la salud también depende del descanso, la hidratación, la actividad física y la salud mental. Todo eso forma parte de los hábitos que nos permiten vivir mejor", concluyó.
En un contexto donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana y la oferta de alimentos ultra-procesados no deja de crecer, Del Valle sostiene que la prevención comienza mucho antes de que aparezcan los problemas de salud. Promover una alimentación equilibrada, incentivar el movimiento y construir una relación sana con la comida desde la infancia son, para la especialista, herramientas fundamentales para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de enfermedades en el futuro.















