En Diamante se viven horas de dramatismo, siguiendo de cerca el movimiento de deslizamiento de las barrancas, particularmente por la cercanía de muchas familias viviendo en la zona. Algunos vecinos de ese lugar, tal como ha venido informando UNO en los últimos días, han decidido autoevacuarse, pero otros siguen apegados a sus hogares. Quienes se encuentran en los sectores más riesgosos se trasladaron a casas de familiares, aunque siempre algún integrante del grupo se acerca a la vivienda durante el día.
Tensión y angustia por la espera, y leve deslizamiento en la barranca
"Los movimientos siguen en los marcos previstos", dijo el ingeniero Gaitán, respecto a los centímetros de corrimiento del bloque hacia el pie de la barranca
13 de octubre 2018 · 00:39hs
El sector vallado de exclusión, determinado por el municipio, permanece con control y vigilancia las 24 horas, a través de personal de Prefectura, Bomberos y de la Policía.
"Siguen los deslizamientos dentro de lo previsto", informó ayer por la tarde a UNO, el ingeniero Luis Gaitán, director de Obras Sanitarias de la Municipalidad de Diamante.
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La grieta se extiende a lo largo de unos 80 metros, en jurisdicción del barrio Urquiza. Y el bloque que se encuentra desprendido presenta hoy un desnivel de cuatro a cinco metros. Ayer, el leve movimiento implicó un corrimiento de centímetros hacia el pie de la barranca, explicó el funcionario municipal. "El bloque se está moviendo lentamente, sin vibraciones, en una rotación en forma de semicírculo", graficó, y para brindar calma a la población, acotó que no se han detectado nuevas grietas.
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Gaitán aclaró que permanentemente está trabajando en el lugar un equipo de psicólogos, que explican a las familias sobre la conveniencia de trasladarse. La franja de emergencia, con el paso de los días, se amplió y abarca a unas 60 familias.
"Estamos tratando y seguimos con la necesidad de convencer del desalojo, porque hasta que no termine de suceder (el desbarrancamiento), puede haber posibilidad mínima de riesgo de vida. Estamos hablando de una barranca de 42 metros de altura", precisó.
El funcionario contó que ayer estuvieron con especialistas del gobierno nacional, y con el equipo del senador nacional Alfredo De Ángeli. "El grupo de geólogos que llegó de Nación iniciará estudios concretos para definir los orígenes de este movimiento y si se puede morigerar con obras". contó. De todos modos, aclaró: "Todo hace suponer que el deslizamiento sería lento y pararía".
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Respecto al anuncio de la continuidad de la obra de estabilización de barrancas, que se anunció esta semana y demandará un concurso con proyectos de obras, narró que en 1999 se instalaron piezómetros hidráulicos, para observar cómo afectaba el agua en las distintas capas de arcillas, limos arcillosos y arena. "Luego de ese trabajo, que son pozos donde se medían cantidad de agua, se determinó que efectivamente era el agua de napas que afectaban el suelo de las barrancas. Así, se hizo una estabilización con éxito desde la puerta del balneario camping municipal hasta la calle proyectada Sargento Cabral, en unos más de 1.200 metros. Ese trabajo fue exitoso", relató.
Pero quedó inconcluso otro tramo, de más de 1.200 metros, que incluye el sector ahora afectado.
"Esa segunda etapa que quedó en condiciones de ser licitada la obra, se llamó la apertura de sobres y se presentaron siete proyectos. Se iba a realizar una especie de parquización, para ayudar a la estabilidad de las barrancas; el fin era disminuir la carga de barranca en distintos planos, a través de balcones, con vegetación acorde, para que no sea erosionado. Cambió el gobierno, en 2003, y no se llevó a cabo", contó el ingeniero.





















