Sociedad

Mujeres a la Obra: Derrumbar muros para construir igualdad

Mujeres a La Obra es una Asociación Civil que persigue establecer relaciones más igualitarias en los contextos y sectores laborales del rubro construcción.

Martes 24 de Mayo de 2022

Se animaron, con los miedos lógicos, pero fueron al frente y hoy están felices con lo edificado en este tiempo, breve, pero muy productivo. Ellas son Mujeres a la Obra. ¿Qué es MO? Es una Asociación Civil con sede en la ciudad de Santa Fe que nació en el 2019 para contribuir a establecer relaciones más igualitarias en los contextos y sectores laborales del rubro de la construcción, principalmente a través de la educación. El equipo que lleva adelante MO es un grupo interdisciplinario de mujeres que luchan por ser el cambio que quieren ver en el mundo. Lograr la igualdad de género en el sector potenciando la fuerza y el deseo de las mujeres democratizando el conocimiento.

Alineadas a los objetivos de desarrollo sostenibles de la ONU 2030, la Asociación Civil llegó a Paraná donde se va desarrollando con el paso de los meses. Son parte del grupo de voluntarias Valeria Marino, arquitecta, Ana Belén Ramírez, arquitecta, Pamela Demartini, arquitecta, Florencia Geralnik, arquitecta, Magalí Canegallo, estudiante de arquitectura, Sandra Albano, maestra mayor de obra, Valentina Goris, estudiante de trabajado social y Catalina Caligaris, diseñadora gráfica.

Dos de ellas dialogaron con UNO para conocer más en profundidad la labor que se desempeña en la capital entrerriana.

“Mujeres a la Obra es una Asociación Civil sin fines de lucro que nace en Santa Fe en el 2019 con el fin de lograr relaciones más igualitarias en el rubro de la construcción y con el eje en la educación, siempre capacitando y educando para que las mujeres puedan capacitarse. En el 2021, en agosto, conformamos el equipo acá en Paraná. Hoy somos 8 voluntarias que conformamos el grupo y llevamos adelante la Asociación. Hicimos 4 capacitaciones acá en Paraná y fueron capacitadas 100 mujeres en pintura, steel frame y colocación de cerámico”, sostuvo Magalí y luego contó cómo se dio el contacto: “Se da por medio de la facultad, quien es la fundadora de la Asociación, Ileana Rossi, era mi profesora en una materia y de ahí pegamos relación, me contactó, me tiró la idea y arrancamos. Hacía rato que quería involucrarme un poco en esta parte porque considero que para ver un cambio en la sociedad hay que involucrarse y empezar por uno. A veces las cosas no llegan solas”.

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Por su parte Ana Belén contó como fue su experiencia para llegar a ser parte del equipo. “Me contacto porque sabía de la labor que estaban haciendo en Santa Fe y mando un e-mail para ofrecerme y preguntar si necesitaban gente en Paraná. Se contactaron las chicas y cuando voy a las reuniones resultó que conocía a varias de ellas de la facultad y otros ambientes. La verdad que me encanta lo que están haciendo, esto de involucrarse y generar el cambio y participar. Por ahora lo nuestro es un granito de arena, pero confiamos que es importante y necesario. No importa si todavía no tenemos las herramientas para hacer un cambio grande, algo hay que hacer de nuestra parte”.

En agosto recién la Asociación Civil estará soplando las velitas de su primer aniversario. Hasta el momento el balance es más que positivo, aunque las chicas entienden que aún falta camino por transitar. “Pasó mucho. Realmente ver el resultado que tiene cada capacitación y ver como se empezó a tejer redes entre las mismas chicas que van a la capacitación es muy bueno. Ellas ponen en contacto y cuentan sus historias. Encuentran un lugar de contención, relajación y están tranquilas. No hay una presión extra que ellas sientan. Ellas se sienten mucho más libre”.

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El mundo de la construcción es un espacio donde el machismo está a la orden del día y las chicas viene a cambiar esta triste realidad. En este sentido Ramírez dijo. “Hay de todo. Por más que nosotras hayamos sido bien recibidas de alguna manera y siempre dependiendo el ámbito donde te movés, no quiere decir que la experiencia personal no traspase a una experiencia colectiva. La experiencia personal que haya sido buena no puede minimizar la desigualdad que hay y que es evidente y se puede ver. Nosotras recién recibidas de arquitectas vemos que hay mucho prejuicio de que nosotras sólo estamos para decorar la casa y que no nos podemos hacer cargo de los cálculos de estructuras de las instalaciones, de dirigir la obra. Y en la obra en sí el trabajo está mucho más masculinizado y ahí te encontrás con ese choque. Uno genera confianza en el grupo de trabajo, pero cuando te trasladas a otro equipo de nuevo tenes que mostrar tu credencial y mostrar que sabes cada vez que te enfrentas a un grupo nuevo. Hay que llevar siempre el curriculum para demostrar que sabes”.

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A la hora de desarmar las capacitaciones, Canegallo contó: “Cada cuanto se dan depende de muchas cosas. Primero de tener los materiales y las herramientas. Nosotras estamos abiertas a recibir empresas madrinas que puedan colaborar y ayudarnos porque obviamente que esta Asociación es sin fines de lucro. Para eso nos pueden encontrar en las redes sociales tanto en instagram como en facebook y tenemos la pagina que es www.mujeresalaobra.org. Nosotras no contamos con una base económica que pueda abarcar este tipo de gastos. Tenemos apoyo, pero estamos abiertos a generar alianzas con alguien que quiera hacer el cambio. Alianzas con proveedores o corralones. Lo mismo que ellos hacen capacitaciones con sus productos pueden unirse con nosotras y darlo en el marco de la Asociación y dentro de la charla de género. Después los tiempos hay que tener en cuenta que nosotras somos todas voluntarias y que además tenemos nuestras vida y trabajos entonces tratamos de equilibrar eso para que podamos estar todas y colaborar. Realmente llevamos un cronograma para organizarnos mejor y para que todas podamos estar. Somos ocho en este momento y estamos abiertas a recibir más gente que quiera colaborar. No es necesario que sea arquitectas ni que estén dedicadas a esto. La idea es que tengan ganas. En el equipo hay contadoras, asistentes sociales y de otros rubros porque todos pueden aportar lo suyo”, narró y agregó: “La parte teórica la mayoría de las veces se encarga Sandra Albano que es maestra mayor de obra y profesora en la Escuela ENET. Ella tiene un feeling con la parte de dar clases. Luego la parte práctica siempre fue dada por hombres, hasta ahora, pero estamos abiertas a recibir a quien quiera enseñar y sea mujer”.

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Ana Belén está feliz por lo que se generó con este espacio. “Esto de generar el impacto y de generar un cambio me encanta y ver como las chicas van perdiendo el miedo. Al generar un espacio seguro no sienten la presión de la excelencia en el primer intento, de tener que demostrar si pueden o no pueden, que no les sale. Todos pasan por esa experiencia y los varones también. Ocurre que al ser un ambiente muy masculino y están solas con muchos varones por ahí surgen las inseguridades y una misma se aísla de esos espacios. Y la idea es que ganen confianza y que ellas mismas se vayan involucrando. Hay mucho laburo por fuera de la capacitación. Nosotros nos ponemos al hombro todo, el lugar, la persona que la va a dar. Tratamos de que el lugar se involucre y dejarle así una mejora. También tratamos de manejar el tema de las infancias. Es decir si las chicas tienen hijos queremos que no se frenen por eso y le buscamos la vuelta siempre”.

“Coincido con Ana en un montón de cosas, pero por sobre todo finalizar cada capacitación a mi me llena de orgullo y es una emoción propia y con el equipo que hemos formado porque vamos todas para adelante y es increíble el apoyo que tenemos. Conformamos un grupo muy lindo. Terminar el día pudiendo dar un poquito de nosotras, de nuestro tiempo libre te hace sentir muy bien”, aseguró Magui.

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A la hora se plasmar sueños, Ana dijo: “El sueño más grande es poder tener un curso práctico de albañilería para mujeres. Hoy en día son cursos más aislados, de formación de tres cuatro días dependiendo de quien se sume a colaborar con la parte de materiales y promoción de algún producto, pero el sueño máximo es tener ese curso completo, chicas que salgan y puedan insertarse directamente”.

Respecto de los próximos pasos Magalí contó: “Lo que se viene es una capacitación en herrería en la Vecinal Villa Sarmiento de calle Soler. Pronto se lanzará la convocatoria. Todavía no abrió, pero deben estar atentos porque se llena rapidísimo. Será una vez por semana”.

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Alianzas estratégicas

En MO se trabaja articulando con el sector público y/o privado, gestionando espacios de educación y de inserción laboral en el sector de la construcción. Se posicionnan desde una perspectiva de género para acompañar todo el proceso, desde los aspectos motivacionales y emocionales, hasta la formación técnica y las posibilidades reales de inserción laboral, sosteniendo e impulsando el tema en la agenda pública, política y empresarial.

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