nutrición y bolsillo

Las ventajas de comer frutas y verduras de estación

Consumir frutas y verduras en la época más propicia para su producción permite gastar menos, nutrirse mejor y cuidar el medio ambiente.

Viernes 10 de Diciembre de 2021

En la Argentina de hoy, o al menos en la Entre Ríos de estos días, una alimentación que incluya frutas y verduras de manera mínimamente cotidiana parece haberse convertido en un lujo, un privilegio, un derecho reservado a las clases acomodadas. ¿Cuántos ceros requiere un salario para poner todos los días en el plato propio o en la mesa familiar una dieta frutal y vegetal abundante en colores, sabores y texturas, como mandan las tablas sagradas de la nutrición saludable? La otra opción sería sacrificar ingresos destinados a costear otras necesidades básicas, en favor de acceder a platos que ya parecen salidos de un banquete romano o helénico, cuando en otras épocas eran habituales en el menú diario argentino. Digamos, no sabemos con cuánto de ironía y cuánto de seriedad, que vivimos en una sociedad libre donde los individuos elegimos cómo queremos vivir: uno tranquilamente puede ahorrarse el alquiler e irse a vivir a una carpa, pero comer fruta y verdura todos los días.

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Dejando el humor de lado, el aumento del costo de vida irrefrenable de los últimos años efectivamente impacta en la dieta de la población a la que no le sobra sueldo a fin de mes. El problema tiene causas, consecuencias y aspectos que exceden por lejos este artículo, que tiene por fin, nada más, indagar en las ventajas que se encuentran si se practica una dieta que preste atención a las frutas y verduras de estación, beneficios que ayudan –aunque sea un poco– al bolsillo, pero que también permiten consumir mejor calidad y con menos costos ambientales.

Precios impredecibles

Pablo Benetti es ingeniero agrónomo por la UNER y técnico de la Subsecretaría de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial Institucional, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Respecto de los motivos de los precios en estos rubros, explica: “Hay condiciones geográficas y climáticas que facilitan producir en cada zona. Además, hay una cuestión estacional según el momento del año, en cada uno hay frutas y verduras más baratas. Y también hay costos, como el traslado”. Benetti afirma que “las verdulerías siempre van a traer de todo. Siempre vas a encontrar manzana, banana y naranja. Pero hay frutas que necesitan ciertas temperaturas para cosecharse que acá no las hay. Entonces se suma el costo del flete y existe todo un ‘pasamanos’ hasta la verdulería”. Asimismo, menciona que algunas verduras, como el tomate o el pimiento, se pueden forzar en su producción, por ejemplo con invernaderos, pero esto también se suma al valor de venta.

El referente de la Federación Nacional Campesina (FNC) en Entre Ríos, de todas formas advierte: “Hay especulación por las Fiestas de fin de año. Ahora van a subir el tomate y la lechuga y no es una cuestión estacionaria, sino que muchos buscan aprovechar el momento para ganar más”. En conclusión, Benetti recomienda: “Hay que buscar las frutas de estación en los períodos que abundan. Por ejemplo, ahora terminó la cosecha de arándano. De aquí en adelante se va a encarecer, porque queda para consumo interno lo que no se exporta. Pero hace un mes, en plena cosecha estaba barato. Igual que la frutilla, que en octubre y noviembre estaba regalada, pero si la querés comprar en enero va a salir muy cara”.

Mario Den Dauw también es ingeniero agrónomo y actualmente director de la Agencia Periurbana para el Desarrollo de la Agricultura Familiar y la Seguridad Alimentaria de Paraná. Coincide con los factores estacionales en la formación de precios y añade los eventos climáticos. “Quizás estamos en la época propicia, cuando debería haber una gran oferta, pero por una cuestión climática en el ciclo de cultivo se afecta la oferta y sube el precio. Es muy común encontrar oscilaciones muy importantes en estos productos, incluso de una semana a la otra. También, y esto es una opinión personal, es aprovechado por mucha gente. El que puede remarcar al 200% o 300% si se lo compran, lo hace. Generalmente no es el productor”, indica.

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Colores y sabores de estación

El licenciado en Nutrición Gonzalo Díaz subraya la serie de ventajas. “Consumir frutas y verduras fresca de estación no solamente es bueno para el bolsillo sino también por un tema ecológico, para la salud y el paladar”, resume. Y destaca cuatro beneficios de comer alimentos en su estación:

1) Son más ricos y genuinos, porque resaltan más los sabores.

2) Contienen más nutrientes y antioxidantes. Así, aumenta el valor nutritivo, de vitaminas y minerales.

3) Es más económico que aquellos que están fuera de temporada.

4) Es más sostenible y ecológico, ya que fuera de temporada tienen residuos químicos, plaguicidas o fertilizantes.

En diálogo con La Radio de UNO, por La Red Paraná 88.7, el nutricionista fue consultado sobre qué hacer cuando se necesita consumir una fruta fuera de su estación. Y sugirió: “Hay que guiarse por los colores, que muestran el carácter antioxidante”. Por ejemplo, las frutillas y los tomates, ambos de color rojo. También graficó que los cítricos comparten una gran riqueza de vitamina C con el pimiento o morrón. “Todos son convenientes para personas con anemia o deficiencia de hierro, para facilitar la absorción. Se recomienda agregar algún cítrico en la comida principal para facilitar la absorción”.

Existe a su vez el caso contrario: son alimentos que se indica evitar en alguien que padece gastritis. “Se recomienda una u otra fruta y verdura según la situación de la persona”, remarcó Díaz. El nutricionista sumó que se debe comer alimentos con “la mayor cantidad de colores en la semana, para cubrir nutrientes y preservar la salud”.

De cara a la estación que se viene, el verano, Díaz enumeró los mejores ingredientes para incorporar a la dieta: zapallo, calabaza, tomate, espárragos, morrón, cebolla, berenjenas, choclos; sandía, manzana, arándano, frutilla, naranja, ananá, ciruela, damasco y durazno.

El especialista aconsejó ciertas maneras de combinar distintos comestibles para completar la nutrición necesaria. “Si un alimento tiene fibra, vitaminas y minerales, conviene acompañarlo con fuentes proteicas, como quesos o yogures”, ilustró, así “la preparación queda más completa en nutrientes”. Como ejemplos, menciona que se pueden hacer helados caseros con leche y frutas, con edulcorante para no ponerle azúcar, o incorporarlos en preparaciones tales como budines o panqueques. “Si se pueden incorporar hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables, bienvenido sea”, cerró.

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Virtudes de la cercanía

El ingeniero Pablo Benetti, que es también asesor de la cooperativa Cocau (Campo Unido) de La Paz y facilitador de Mesas Locales de la Red Comercial Norte Entre Ríos

(Red 127/12) se refiere a los hábitos de consumo e insta a concurrir a los espacios de ferias o mercados populares. “Es adonde los productores de cada zona tienen posibilidad de llevar su producción para el consumidor”, puntualiza, y propone un sistema de valores que convenga a ambos lados del mostrador.

“Nosotros hablamos de precios justos, ni baratos ni caros. Justos, que le sirvan al productor y al consumidor”, resalta Benetti.

Mario Den Dauw vincula la costumbre de tener en cuenta el momento del año en que se come cada ingrediente con el factor ambiental involucrado. “Nos hemos acostumbrado a que podemos consumir cualquier cosa en cualquier momento. Antes se aprovechaban las estaciones. Forzar una producción requiere alterar sistemas. Si nos falta alguna fruta o verdura, esperemos a que llegue el momento. Mientras tanto, hay alternativas para consumir”, dice. Y subraya: “El daño es importante y estamos pagando un costo ambiental muy alto. Hay que volver al consumo estacional, sin forzar a nadie. El que quiera ir a Walmart a comprar cualquier cosa en cualquier momento, que lo haga y lo pague. Pero hay un movimiento creciente de gente que está buscando consumir lo nuestro y comer sano”, enfatiza.

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En Paraná a nivel municipal la venta directa se encuentra en la Feria de Salta y Nogoyá y los mercados Oeste (Sebastián Vázquez y Concordia), Centro (Perú y Chile) y Sur (Perón y Villaguay). También se realiza, de manera fija, la feria periurbana los domingos en el Parque Botánico. Allí, valora Den Dauw, “se encuentra la verdura recién cortada, a excelente precio y calidad, y no existen los eslabones de la cadena de precios. El productor vende la producción que siembra a 500 metros”.

En el Parque Hortícola de Paraná hay 26 productores. “El verdulero puede manejar mejor el precio si le compra directamente al productor del Parque”, observa el director de la Agencia Periurbana. Recientemente se sumó el programa Tu Mercado, que es itinerante y dirigido a los barrios humildes con bolsones de verdura del Parque Hortícola y fruta del Mercado El Charrúa. Los precios son convenientes porque se restringe el margen de ganancia. También venden leche de la escuela Las Delicias a 60 pesos el litro y carne de la Cooperativa de la Carne, a 400 o 450 pesos el kilo.

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Entre las ventajas de la Feria Periurbana, Den Dauw menciona la calidad del producto, ya que “la verdura de hoja dura una semana en buen estado, no se marchita a los dos o tres días”, y el precio, “al menos un 15% más barato de la venta en general, y rinde el doble, por tamaño y capacidad de conservación”. Allí se encuentran verduras como lechugas, rúcula, acelga, espinaca, zapallito, berenjena, chauchas. No hay, en cambio, papa, cebolla o zanahoria ni frutas, de las que Paraná tiene muy poca producción.

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Modo de producción

Los ingenieros responden sobre un debate cada vez más presente en la agenda pública regional y nacional: la agroecología. Den Dauw admite: “Hoy debido a los sistemas productivos se consigue cualquier cosa en cualquier momento del año, hay cámaras, sistemas de infraestructura. Pero esto tiene un costo importante. Son sistemas forzados. Y cuanto más difícil es la producción en un momento, requiere más insumos. Encarece y contamina”.

Benetti, por su parte, alerta que la fruta y la verdura tienen alta carga de agroquímicos: “Está comprobado. Se han hecho estudios que han medido estos residuos”.

Y contrasta: “Se puede hacer en forma agroecológica. Pero hay una resistencia en algunos sectores a que se expanda este modelo. Hay que romper el miedo de los productores. La agroecologia no es solamente producir sin agroquímicos, sino en sociedad, comunidad, con el consumidor. Y también depende de los colegas ingenieros agrónomos. En la Facultad de Agronomía no hay una cátedra de agroecología. Es muy resistido en el ámbito romper esta lógica”, insiste.

El ingeniero paceño asegura que es “mentira” que con el modelo agroecológico “solamente se puede producir a pequeña escala, que es para unos pocos, que es caro y que no se puede. Hay experiencias de miles de hectáreas de producción agroecológica de cereales, ganadería y mixtos. Se puede producir perfectamente a grandes escalas”, afirma.

Y para finalizar, sostiene que se requiere una mirada de sistema: “Es una cadena que incluye qué tengo como productor, qué tiene el vecino, a quién quiero venderle la producción. Y también es importante que se brinden las herramientas desde el Estado para lograr la transición”.

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Almanaque y los consejos

El Ministerio de Agricultura de la Nación impulsa la campaña Más frutas y verduras. En la página web del organismo se encuentra la lista con las más convenientes según la época del año.

Otoño-invierno: aceitunas, acelga, achicoria, apio, batata, berro, brócoli, cardo, coliflor, cebolla de verdeo, chaucha, escarola, espinaca, hinojo, nabo, nabiza, puerro, rábano, radicheta, remolacha, repollo, repollitos de Bruselas, zanahoria, zapallo, calabaza, banana, ciruela, durazno, limón, mandarina, melón, membrillo, naranja, palta, pelón, pera, pomelo.

Primavera: remolacha, zapallito, radicha, perejil, puerro, habas, lechuga, nabiza, nabo,

acelga, apio, alcaucil, espárrago, frutilla, frambuesa, cereza, arándano, manzana, naranja,

palta, ananá, banana, frutilla, limón.

Verano: zapallo, calabaza, rabanito, tomate, espárrago, morrón, cebolla, chauchas, pepino, acelga, berenjena, choclo, frambuesa, mora, manzana, sandía, uva, limón, pelón, pera, arándanos, frutilla, higo, mamón, melón, naranja, ananá, ciruela, cereza, damasco, durazno.

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Asimismo, entre los materiales que incluye la campaña Más frutas y verduras para fomentar un consumo de mayor bienestar para la población, están las siguientes recomendaciones:

- Mantener las frutas y verduras a la vista - Comenzar cada día con una fruta natural o jugo de fruta sin azúcar agregada

- Incluir fruta en las colaciones (alimentos ingeridos entre las comidas principales)

- Sumar una ensalada verde en cada plato principal.

- Comer frutas a lo largo del día: en el desayuno, media mañana, postre, o en la merienda.

También difunden consejos para padres a fines de lograr una dieta saludable para sus hijos:

- Aprovechar las frutas fáciles de consumir fuera del hogar para poner en la vianda.

- En verano hacer licuados frescos de las frutas que más le gustan a los chicos.

- Proponer comidas coloridas, como por ejemplo pinchos saludables o bastones.

- Armar preparaciones creativas en el plato con las distintas formas y colores de las frutas y verduras.

- Para el postre, los pinchos de frutas de estación son una alternativa rica y nutritiva.

-Animarse a agregar más verduras en tortillas, sándwiches, omeletes, guisos, pastas, arroz, tartas y empanadas.

- Al momento de hacer una carne o pescado al horno, una buena idea es cocinarlos sobre un colchón de vegetales.

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