Caso Gabriel Gusman
Sábado 29 de Septiembre de 2018

Voces quebradas tras una muerte

El sargento Diego Ibalo relató su verdad sobre el hecho del martes, y la familia Gusmán pide respuestas a la Justicia. Todos están destrozados

"Todo tiene su vuelta", amenazan a familiares de los policías Diego Ibalo y Rodrigo Molina. "Hay para dar más todavía con estas lacras", amedrentan a las hermanas de Gabriel Gusmán. El hecho trágico ocurrido el martes a la mañana en el barrio Capibá de Paraná exacerbó el odio de muchas personas que creen estar de uno u otro lado de una falsa, pero no inocente, línea divisoria en la sociedad. Antes de que se profundice una guerra por ahora verbal en las redes sociales de pobres contra pobres, alguna autoridad institucional debería marcar los límites de la discusión sobre este tema. Por ahora no ha sucedido, al menos no como esta situación amerita, y es urgente.


Los protagonistas de ese violento hecho están muy lejos de esos enfrentamientos, pero sufren las consecuencias. Unos y otros están notoriamente destrozados, y ambas partes apuestan a que la Justicia pueda llegar a la verdad y determinar si hubo o no responsabilidad de los policías en la muerte de Gusmán.
Ibalo habló con UNO, con la angustia a flor de piel, y expresó que ni él ni su compañero son nadie para matar a nadie. La familia Gusmán también habló y creen que ambos no actuaron como hubiese correspondido.

GUSMAN.jpg

Los abogados defensores de los policías, Daniel Rosatelli y Andrés Bacigaluppo, más allá de sostener la inocencia por legítima defensa, piden prudencia, respeto y aguardar el avance de la investigación, antes de opinar sobre el caso para fundamentar posiciones en torno a la violencia institucional.
Sí cabe cuestionar lo que no funciona en Capibá desde hace mucho tiempo: desde la falta de servicios elementales hasta de oportunidades y derechos de muchas personas, pasando por las increíbles ofertas de armas y drogas.
La misma historia se ha visto en otros barrios como Gaucho Rivero o la zona del Lomas del Mirador y Municipal. Parece que las autoridades provinciales y municipales esperan que haya los suficientes muertos y presos para que regrese la paz.


"No quisimos matar a nadie"
A los 30 segundos de comenzar su relato, Diego Ibalo se quiebra, y así tratará de hablar durante casi media hora para contar el episodio del martes a la mañana. Sus palabras escritas a continuación se leerán de corrido, pero en la voz tuvieron la intermitencia que causa el dolor de haber protagonizado un hecho que llevará consigo para siempre.
Así empezó: "Comisionan al móvil que había personas armadas que querían amedrentar a otras personas, preguntamos a la Sala si podíamos colaborar, nos dijeron que sí, que nos acerquemos, que había varios llamados. Llegamos al lugar, este chico venía caminando con la pistola en la mano, nos ve y corre unos metros, le pego el grito '¡Alto policía!", nos efectúa disparos, corremos por la canchita, vuelve a efectuar disparos, pido colaboración, lo agarro a mi compañero del chaleco, lo azoto contra el parante del móvil, y ahí empiezo a modular, empiezo a los gritos, '¡Manden apoyo, manden apoyo, enfrentamiento! El chico sigue corriendo, seguimos con el móvil, hay un badén donde cruza la calle, el chico se da vuelta, a 10 o 15 metros, nos vuelve a efectuar un disparo, y ahí es cuando pasó lo que pasó, efectuamos unos disparos con mi compañero con la mala suerte que terminamos con la vida de este chico".
En la primera pausa, dijo lo que luego repetirá varias veces: "Yo no soy nadie, nadie para sacarle la vida a nadie".
Y continuó sobre lo que hicieron en los instantes posteriores: "Empiezo los gritos por frecuencia, '¡Mandame una ambulancia, mandame una ambulancia!' Salgo corriendo hasta donde estaba el chico, lo toco, viene mi compañero y también lo toca, le digo '¡Andá corriendo, pedí una ambulancia, pedí una ambulancia, por favor!' Va y la pide. Me quedo parado al costado del chico, tenía entre mis piernas el revólver con el que nos había disparado, y ahí empezó la gente, un muchacho que agarra un pedazo de hormigón y me dice 'Andate, hijo de puta, andate'. No. 'Andate porque te voy a matar, andate'. No. Se acercan un par de personas más, y era 'Andate y andate'. Fueron cosas que no se las deseo a nadie, a nadie. Porque te vuelvo a repetir, más allá que uno sea policía, es humano. Y yo no maté a nadie, no fue mi intención ni de mi compañero matar a nadie. Entonces no puede salir en los medios 'el sargento de policía mató', porque no estamos hablando de un perro, es una vida humana, y yo no soy nadie ni mi compañero tampoco para sacarle la vida a nadie. Hay cosas que se están diciendo que duelen, que molestan".
"Con mi señora y mi nena no la estamos pasando nada bien. Se metieron con mi familia, y yo te lo juro, espero que me pase algo a mi antes que a mi hija o a ella. Te vuelvo a repetir, ni yo ni mi compañero tuvimos la intención de matar a nadie. No es que te dan una gomera para salir a matar pajaritos, estamos hablando de una persona que perdió la vida, papá. Que la ves tirada en el piso y no sabés qué hacer, y empezás a los gritos 'llamen a una ambulancia, una ambulancia' ¿me entendés?", agregó.
Ibalo hace 14 años que está en la Policía. Eligió ese trabajo al igual que su padre, fallecido hace cuatro años. Sobre lo que ha vivido en este tiempo, resumió: "Por ahí me pasa cuando llego a mi casa, no te voy a mentir, se me caen un par de mocos. Hay gente que te dice 'gracias por venir, gracias por colaborar, ustedes nos cuidan', y después tenés gente que dicen 'hijo de puta'. Por trabajo hemos agarrado a personas con cosas que han robado y te dicen 'yo sé por dónde vivís, todo tiene una vuelta'. Esta profesión la elegí porque me gusta, y se ven muchas cosas. Desde bajar un gatito de un árbol, como una señora que nos pidió ayuda, hasta encontrar a una persona en Ramírez y Pablo Crauzas, un albañil, hacía mucho frío, y justo pasamos, le había agarrado un paro cardiorrespiratorio, y estar con esa persona, pedir la ambulancia, hacer cosas par salvarle la vida, cosas que la gente dice 'te felicito', y gente que te dice 'sos un hijo de puta'. Desde eso hasta un pollo verde en la cara me pusieron una vez, un cachetazo. No soy un robot, una maquinita, todos los policías somos humanos, como personas tenemos millones de defectos y virtudes".
Consultado acerca de la forma de actuar en una situación como la que se dio el martes, Ibalo dijo: "No podés improvisar. Tenés que estar consciente de lo que estás haciendo, nosotros no somos civiles, somos policías". E insistió: "No somos nadie para quitarle la vida a nadie".
Uno de los abogados defensores, Daniel Rosatelli, afirmó: "Claramente, si bien el policía tiene preparación, no se levanta ni toma el servicio con la intención de quitarle la vida a una persona. Hay protocolos de actuación que se dan en la Escuela de Policía que tienen que ver con la instrucción y la preparación que recibe el policía. Este tipo de hechos lleva, en algunas circunstancias, que algunas cosas uno no las pueda prever, pero nosotros vemos que se reúnen los presupuestos de la legítima defensa, y que el actuar de ellos está justificado conforme a derecho".
El defensor Andés Bacigaluppo, agregó: "En pocas palabras, no todo hecho luctuoso es un homicidio. Eso es lo que con sus emociones Diego está tratando de expresar perfectamente. Como ocurre con los accidentes de tránsito, es un riesgo propio, es un enfrentamiento armado con personas que tienen que velar por la seguridad, habilitadas por el Estado para utilizar esas armas".
"Desde lo jurídico, nosotros no vemos ni bien ni mal, sino con responsabilidad el hecho de que intervenga otra fuerza de seguridad como es Gendarmería Nacional para la realización de las pericias, porque somos prudentes con la investigación, queremos que esto avance, si bien hay que sostener que dentro de la Policía hay peritos muy preparados, dadas las circunstancias del hecho en la que en el procedimiento intervienen funcionarios policiales y por respeto a la familia, porque, como lo dice Diego, se ha perdido una vida, nosotros vemos con buenos ojos que la pericia la haga otra fuerza. Igual desde la defensa nosotros vamos a ofrecer peritos de parte para el control de la producción de la prueba, y para garantizar el proceso y los derechos de ellos (por los policías)", dijo Rosatelli.
Una versión que circuló fuertemente y que resultaba necesario preguntarle a Ibalo, era acerca del pedido de auxilio para que Gusmán fuera asistido. Al respecto, el sargento contestó: "Yo grito por frecuencia 'mandame una ambulancia, mandame una ambulancia', no me acuerdo cuántas veces la pedí, y salí corriendo a ver la persona que estaba caída".
Y al respecto agregó: "No es que a vos te dicen vos sos policía, te recibís y te mandan a la calle. Tenemos cursos de capacitación, cursos de manejo de armas, para prever justamente accidentes que han pasado más de una vez entre funcionarios, pero desde lo policial, que somos muy bien capacitados, las personas que nos instruyen, que nos dan los cursos, están muy capacitadas".
Por eso, aseguró: "No es lo que se dice, que lo dejamos morir. Nosotros no dejamos morir a nadie, se pidió una ambulancia y no una vez, muchas más".
La ambulancia llegó al barrio Capibá, pero aún no está determinado cuánto demoró. Las demoras de los servicios de emergencia no son poco frecuentes, y esto en más de una ocasión, cuando hay un herido, se generan momentos de mucha tensión y presión a los policías para que lo trasladen al hospital en el patrullero. A veces lo hacen, aunque no es aconsejado.
Ibalo recordó: "En el lugar del hecho recibimos amenazas que nos querían partir la cabeza. Uno está preparado, pero hay situaciones que en ese momento lo único que pensás es que llegue la ambulancia lo más rápido posible y, te lo juro, me importaba tres carajos si me partían la cabeza con una piedra. Nosotros no dejamos morir a nadie. Ni mi compañero ni yo. La ambulancia se pidió, llegó al lugar, pero lamentablemente la persona falleció".
Por último, Ibalo quiso agradecer y mencionar a quienes lo apoyaron: "Desde el abogado que estuvo en todo momento, del jefe de provincia para abajo, el jefe del 911, Esteban Allegrini, Celso Gutiérrez, Carina Martínez, nos ofrecieron el apoyo incondicional en todo sentido, también desde lo humano".
En relación a la causa que se instruye en la Fiscalía, Rosatelli dijo: "Sabemos que se han incorporado varias declaraciones testimoniales que son contestes con la versión dada por los funcionarios policiales, acreditan la legítima defensa, pero como te decía, somos prudentes por respeto a la investigación, por los policías, por la familia que ha perdido a un ser querido. Faltan elementos de prueba, vamos a sostener una defensa férrea que fue una legítima defensa".
Por último, Bacigaluppo aseveró: "Es muy incipiente la investigación, y hoy en día está muy en boga tratar de encontrarle un sentido, diría que hasta político al fallecimiento de una persona en un hecho así. Gatillo fácil o legítima defensa, vinculándolo con casos televisivos, como vendría a ser Chocobar. Entonces la vorágine la población busca incesantemente historias parecidas al gatillo fácil. Al estar tan sensible esta cuestión en la sociedad es que pedimos prudencia, porque no todos los casos son similares. Los dos policías, de manera espontánea, vienen planteando cómo sucedió el hecho, y entendemos que ellos al ser inocentes, al no haber delito por investigar, al estar justificada la conducta, que es un hecho terrible pero nuestros legisladores en el Código Penal así lo prevén, inclusive por principios constitucionales. Una persona inocente se comportaría de la misma manera que se vienen comportando ellos, con las manifestaciones que vienen declarando y con el respeto que vienen demostrando".


La Palabra de la familia de la víctima
"De entrada actuaron mal, porque Gabriel se rindió"

La familia Gusmán recibió a UNO en la vivienda que alquilan. Hablan una y otra vez sobre el episodio del martes, tratan de sacar conclusiones y, sobre todo, piensan en cómo pudo haber sido el procedimiento policial sin el balazo que terminó con la vida de Gabriel. Están seguros que había otras opciones para detener al joven.
Alejandra, la madre de la víctima, expresó su dolor y lo que vivieron luego de la muerte de su hijo: "Más allá de lo que haya sido Gabriel, él no tenía derecho a morir así. Otra cosa que no me gustó que nos hicieron es no permitir que fuéramos a la morgue y esperar el cuerpo de mi hijo, no lo vistieron y nos dieron el cuerpo como Dios lo mandó al mundo, y es vergonzoso. Es una falta de respeto. La Policía se burló de mi hijo. Yo no niego que mi hijo haya andado en juntas, en malas cosas, pero no se justifica la burla que hicieron".
Maira, la hermana de Gabriel, dijo: "El policía le apuntó a matarlo, le hubiese podido tirar a las piernas".
El padre Emilio, agregó: "El primer disparo es al aire, si el delincuente responde, ahí es otra cosa". "Todo el mundo dice que él obedeció la voz de alto y levantó las manos", aportó Maira, y preguntó: "¿Si hubiese sido mi hermano el que mató al policía ¿dónde hubiese estado ahora?".
Gastón, hermano de Gabriel, respondió: "En el penal". Y agregó: "De entrada actuaron mal, porque mi hermano se rindió, si sabían los policías que iban a perder hubiesen tirado con la escopeta con balas de gomas en las patas, para que se arrodille, y ya está, le ponían los ganchos y se lo llevaban. Listo. Él venía destrabando el fierro, levanta las manos y se le acercan y lo matan. Primero lo mataron y después lo requisaron. Había mil maneras de agarrarlo a mi hermano y llevarlo preso. Lo mató por la adrenalina que tenía, le salió el tiro, porque hubiesen tranquilamente sacado la escopeta y le tiraban".
Maira contó sobre el día del procedimiento en el barrio, poco después del hecho: "Hay policías buenos y hay policías malos. Había uno que ese día le decía al fiscal 'dame la orden, dame la orden que yo quiero entrar a sacarlo'. 'No, esperá', le respondía. Y el policía le decía: '¿Vos no escuchás cómo están tirando? Hay criaturas. Me das la orden o me armo el grupo y voy yo'. Y el fiscal le dijo 'procedé'. ¿Sabés lo que hizo el policía? Rápido rodearon todo el barrio, se subieron a los techos".
Gastón comparó: "Eso hubiesen hecho con Gabi. 'Mándenme apoyo, tengo al delincuente acá, se metió en una vivienda, denme una orden, lo estamos rodeando', y listo".
Luego, continuó la conversación entre los familiares sobre la vida de Gabriel y, nuevamente, sobre el hecho en el que perdió la vida:
Maira: "Gabriel fue criado de la mejor manera con nosotros. Vivió muchas injusticias porque veía muchas cosas de chico en un barrio donde nos criamos, en la 351, vio cosas que no le gustaban".
Alejandra: "Se crió en una ambiente que no era para él. Nosotros estábamos con el padre, mi marido, que es de la construcción, y yo de tanto en tanto trabajo, cuido personas mayores, somos todos trabajadores, como decían en algunos comentarios '¿y los padres?' Pero vos a tu hijo le das la mejor educación".
Gastón: "Gabriel estaba trabajando en la construcción, cuando van reduciendo personal, se queda afuera el nuevo. Y bueno, él andaba cirujeando, hacía changas, cortaba el pasto, tenía un carrito, y estábamos esperando ahora que le salía la oportunidad de vuelta para ir a trabajar".
Alejandra: "Incluso había cambiado bastante porque se había hecho novio de una chica, se había hecho una pieza, porque la chica que le dijo 'cambiás o cambiás'. Y trabajaban juntos con el padre, los tres".
Gastón: "Yo creo que la Justicia tiene darnos una respuesta", dijo Maira, y Gastón opinó: "Va a haber justicia, hay que ver de qué lado está".
Gastón analizó nuevamente sobre el hecho: "Si hubiese sido un enfrentamiento con la Policía, hubiese estado agujereado el patrullero, mi hermano lo parte, y no tiene nada, y que den gracias a Dios que se le trabó el revólver a Gabi".
"Ellos andaban patrullando porque ya había quilombos allá arriba con los González. El Gabi fue y les tiró a los de la barra de Patronato. Ahí estaba el patrullero con los policías. Él salió corriendo por la canchita, entró el patrullero por el otro lado y ahí lo partieron al gurí. Venía corriendo tratando de destrabar el fierro, y ahí le dieron la voz de alto y lo partieron", agregó el hermano, y concluyó con lo que quieren todos en la familia: "Que vayan presos, como tienen que ir".
Por último, acerca de las amenazas recibidas por las familias de los policías, los Gusmán aclararon: "Nosotros para esas cosas no nos prestamos. Todo tiene que estar en manos de la Justicia. Que se queden tranquilos que nosotros no vamos a molestarlos".

Comentarios