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Juicio a la Carmelita

Ratifican los castigos corporales y psíquicos ocurridos en el convento

Lo confirmó una monja que presenció las prácticas dispuestas por la expriora Luisa Toledo en el convento de Carmelitas Descalzas, en Nogoyá.

Martes 25 de Junio de 2019

Dos testimonios ratificaron los padecimientos corporales y psicológicos a los que fueron sometidas las dos religiosas que denuncian por el delito de Privación ilegítima de la libertad a la extitular del Convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Luisa Esther Toledo. Ayer en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay se cumplió una nueva jornada del juicio oral y público donde se tratará de esclarecer lo ocurrido en el interior de un monasterio que según la acusación funcionaba con un régimen de prácticas medievales, que incluían severos tormentos.

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Unas de las testigos convocadas fue una de las monjas que compartió la estadía en ese lugar con las víctimas. Después llegó el turno del psicólogo que atendió a una de las denunciantes. Ambos fueron propuestos por el Ministerio Público Fiscal.

Además declararon una bioquímica y una escribana, a pedido de los abogados defensores. El debate continuará mañana con nuevos testimonios y luego se hará una inspección ocular en el convento. Los alegatos de clausura serán el viernes, donde se espera con expectativa el pedido de pena que formulará la Fiscalía. Ese día también se conocerá la fecha en que se dará a conocer el adelanto de sentencia.

Un régimen para disciplinar

La monja que pasó ayer por el estrado había sido contemporánea de las víctimas y presenció en primera persona todo el régimen que instauró la expriora, en base a vejaciones más acorde con prácticas medievales. La mujer tuvo que viajar desde la provincia de Neuquén para aportar revelaciones que ratifican los relatos de las damnificadas, con hechos y situaciones coincidentes.

La testigo precisó que una de las denunciantes presentaba los pedidos por escrito para irse del convento, y que una vez en su poder, la expriora Toledo los rompía delante suyo, pudo reconstruir UNO. Era el procedimiento habitual que se realizaba para solicitar un traslado. En otro momento de su declaración habló de los castigos, la obligación de autoflagelarse con látigos y de los encierros en las celdas, todas medidas dispuestas por la acusada en este proceso.

En su relato dio cuenta de cómo Toledo establecía una división entre quienes les respondían y aquellos que no acordaban con su método de conducción. Otra de las revelaciones que se escucharon en la audiencia tenía que ver con cómo se disponía el control de las llaves en el monasterio. Según la religiosa, Toledo era quien decidía la entrada y salida del edificio, desmintiendo la idea de que nadie se podía ir por sus propios medios.

El psicólogo que estuvo a cargo del tratamiento de una de las víctimas subrayó su estado de angustia y un cuadro estrés por situaciones traumáticas que estuvo viviendo. En su exposición explicó que esta patología se puede vincular con su paso por el convento y además confirmó que estaba atravesando “un mal estado psicológico”.

Testigos de la defensa

La bioquímica le dijo al tribunal que periódicamente las religiosas se practicaban controles clínicos, y a continuación la escribana contó lo que observó durante el allanamiento ordenado por la Justicia provincial. Esta última había sido convocada por las autoridades del monasterio.

El tribunal de Gualeguay tendrá por delante la responsabilidad de realizar una valoración de los hechos y el régimen de conducta que aplicaba Esther Toledo. Se estima que el veredicto se podría conocer antes del inicio de la feria judicial de invierno, según pudo averiguar este medio.

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