Narcotráfico
Viernes 10 de Mayo de 2019

Las escuchas que revelaron el entramado narco y la violencia en el Paraná XVI

Juan Manuel Romero, de Toxicología, detalló la estructura, los movimientos y disputas del grupo liderado por Lisandro Giménez

Un jefe que no usaba celular particular; tres personas de confianza que actuaban bajo sus órdenes; otras que guardaban, distribuían y vendían la droga; las balaceras y las disputas con otras bandas de la zona oeste de Paraná; la utilización de soldaditos y el posible contacto con un policía que los advertía de los allanamientos. Estos fueron los principales aspectos desarrollados por el comisario Juan Manuel Romero, de la Dirección Toxicología, quien llevó adelante la investigación que desbarató la banda dedicada al narcotráfico en barrios de la capital provincial, a mediados de 2017, presuntamente liderada por Lisandro Giménez, más conocido como Pokemon.
Lo hizo en el marco de la segunda audiencia del juicio contra 11 personas en el Tribunal Oral Federal de Paraná, en la que se reprodujeron 17 audios de escuchas telefónicas, cuyas conversaciones entre imputados y otros desconocidos fueron interpretadas por el investigador en alusión a la actividad delictiva.
Romero contó que la investigación se inició contra Giménez y su esposa en marzo de 2016 a raíz de los movimientos que se observaban en los pasillos del barrio Paraná XVI, por calles Burmesteir y República de Siria. Intentaron obtener un número de celular de algún allegado y se logró intervenir la línea de Kevin Garay, conocido como Killan, quien "era mano derecha de Giménez, en relación al manejo de los jóvenes que concurrían al lugar", explicó, al igual que Sergio Balcaza, alias Flaco Ananá.
"En toda la investigación no se pudo establecer que Lisandro use una línea particular, al diálogo lo mantenía mediante intermediarios", dijo Romero. Luego, recordó que apareció una cuñada de Giménez, Pilu González, que resguardaba el estupefaciente.
Pero una primer traba que tuvieron en la pesquisa, fue cuando entraron a robarle al almacén de González, por lo que cambiaron el lugar de almacenamiento. Aquello, a su vez, trajo otros problemas: "Comenzaron los tiroteos en el barrio porque supuestamente habían robado mercadería, pero entiendo que podrían haber robado estupefacientes", refirió el comisario.
Esto "ocasionó numerosos allanamientos por parte de la comisaría, de Investigaciones, a la casa de Giménez, creo que le allanaron cuatro veces en una semana", dijo el testigo, y recordó otro episodio. El 17 de marzo de 2017, a raíz de una denuncia por haber baleado a un chico, allanaron varios domicilios y la Policía secuestró medio kilo de cocaína y cartuchos en un pozo.
En esos días, mientras continuaban las escuchas telefónicas, una imputada le cuenta a otra que la droga se la habían dado a un muchacho, y su madre fue quien avisó a la Policía, por lo cual el joven maltrató y golpeó a la madre.
También, en las escuchas, surgieron "mejicaneos", como cuando uno de los investigados le contó a otro que le había sacado "cinco" a Giménez, y el otro le advirtió que Pokemon "las tiene contadas".
Ante la pregunta del presidente del Tribunal sobre la estructura de la banda, Romero dijo que la cabeza era Lisandro Giménez, y la mano derecha eran Balcaza, Kevin Garay y Kevin Zárate, alias Toti. Luego refirió que la pareja y la cuñada, así como otros más, eran colaboradores o vendedores secundarios.
Otro de los interrogantes respondidos por el testigo fue acerca de la utilización de "soldaditos" por parte de Giménez, es decir los jóvenes o adolescentes armados que le servían: dijo que sí y describió las tareas que desarrollaban, como el aviso a tiempo cuando llegaba la Policía. Además, Romero refirió que, según lo que advirtieron en las escuchas, sabían cuando estaba por producirse un allanamiento en el barrio, por lo cual creen que habrían tenido un contacto en la fuerza.
Otro aspecto constatado por el investigador fue la disputa territorial por parte de este grupo con otros de la zona oeste de Paraná, en particular del XVI, que causaba mucha violencia así como temor y preocupación de los vecinos.
Justamente, cuando cae detenido uno de la banda en marzo, en una escucha surge que Pokemon tenía miedo de ser detenido y sufrir represalias en la cárcel por parte de los grupos liderados por Nicolás Castrogiovanni y Cabeza de Fierro González. En este sentido, se destacó una conversación con un preso que le dijo que se quedara tranquilo, porque iba a hablar con Gatito Olivera, sobrino de Petaco Barrientos, para que lo ubicaran en un buen lugar.
Ayer declararon también el director de Toxicología, Lucio Villalba, y otro policía del área, de apellido Pasadore. El debate continuará el martes a la mañana, con más testimoniales.
El Tribunal que juzga a los acusados está integrado por Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros; la acusación pública está a cargo del fiscal general José Ignacio Candioti y el fiscal adjunto Leandro Ardoy. Los defensores de Giménez son Guillermo Vartorelli y Miguel Cullen, mientras que a los demás imputados los asisten la defensora oficial Noelia Quiroga, y los particulares Pedro Fontanetto D'Ángelo, José Velázquez y Cristian Panceri.

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