El robo de un lechón había sido el detonante de un conflicto entre dos familias, que se arrastraba hace años en la Villa 351 de Paraná. En la noche del sábado 9 de noviembre Mario Sotelo de un balazo a Matías Ariel Godoy. El caso iba a ser juzgado por un jurado popular desde la semana próxima, pero el acusado del homicidio prefirió evitarlo y decidió confesar el delito en un juicio abreviado.
Juicio abreviado: acordó una condena por matar por un lechón
El lunes próximo iba a comenzar el juicio por el homicidio, y este viernes se iban a seleccionar a los 12 ciudadanos de Paraná que debían decidir, luego de escuchar los testimonios y alegatos, si Sotelo era culpable o no culpable. Probablemente la estrategia de la defensa iba a pasar por una legítima defensa, ya que hubo intercambio de disparos entre los dos grupos familiares enfrentados.
Sin embargo, este jueves se suspendió el abreviado. El fiscal Martín Wasinger y los defensores del imputado, Boris Cohen y Héctor Toloy, presentaron al Tribunal de Juicio a cargo de Cotorruelo, el acuerdo de juicio abreviado, por el cual Sotelo confesó el delito y acordó que le impusieran la pena de ocho años y seis meses de prisión. El próximo miércoles el magistrado adelantará el veredicto, si homologa el acuerdo.
Furia en la noche
Matías Ariel Godoy tenía 36 años y murió como consecuencia de un balazo en el pecho que le destrozó en corazón. Un familiar lo había trasladado al hospital San Martín en un motocarro pero los médicos constataron que ya había muerto. Desde el inicio el principal sospechoso fue Sotelo, hoy de 53 años, vecino lindante de la familia de la víctima. La División Homicidios y el fiscal Martín Wasinger encararon la compleja investigación en la que declararon muchos testigos, pero con versiones encontradas según el bando al que pertenecían.
Y el móvil del crimen también había estado claro desde aquella noche: el robo de dos lechones a la familia Godoy por el cual acusaron a los Sotelo.
Los Godoy habían relatado que los Sotelo habían estado sentados cerca de sus viviendas toda la tarde provocándolos, y en horas de la noche, cuando Matías pasó caminando por el frente de la vivienda de Mario, este le efectuó el disparo mortal con una pistola calibre 11/25.
Aunque Sotelo no fue el único que blandió armas, porque su vivienda también terminó agujereada a tiros y él mismo resultó baleado en una pierna. Se encontraron impactos de bala en la puerta y una pared de la vivienda de los Sotelo y en todas las habitaciones de la casa de importantes dimensiones, Criminalística encontró manchas de sangre.
Como venganza, los Godoy quemaron un auto Peugeot 408, propiedad de los Sotelo y durante un tiempo el Grupo de Seguridad Deportiva (GSD) de la Jefatura Departamental debió custodiar el lugar.
Durante varios meses después hubo enfrentamientos en la Villa 351, protagonizados por allegados a uno y otro grupo familiar o sus allegados, en el marco del conflicto y las disputas que se suceden desde hace bastante tiempo, con la venta de droga como trasfondo. No obstante, hace ya varios meses que no hay episodios de violencia extrema en este barrio.

















