Hace una semana se viralizó un video en el que se observa a una mujer intentando radicar una denuncia en la Comisaría de San Benito. La situación generó una fuerte repercusión en redes sociales y abrió el debate sobre el accionar policial. La denunciante relató a UNO el calvario que atraviesa desde hace un año y medio por la violencia de género que sufre por parte de su expareja quien es un expolicía.
"Fue un calvario": el crudo testimonio de una mujer tras intentar denunciar a expolicía
Ocurrió en la comisaría de San Benito y quedó registrado en un video. “No esperaba nada de ellos”, expresó la mujer que denunció a su expareja, un expolicía
Ocurrió en la comisaría de San Benito y quedó registrado en un video. “No esperaba nada de ellos”, expresó la mujer que denunció a su expareja, un expolicía
Video viral
El episodio ocurrió cuando la mujer se presentó en la dependencia policial para denunciar reiterados hechos de violencia de género. Según su testimonio, al llegar advirtió que su expareja se encontraba dentro de la comisaría, resguardado en una oficina, mientras ella era abordada por un oficial y dos agentes que intentaron disuadirla de avanzar con la denuncia.
De acuerdo con su relato, los efectivos cuestionaron su estado emocional, la calificaron de “violenta”, realizaron comentarios burlones y minimizaron la situación. La víctima, a quien se identificará como “Luli” para preservar su identidad, contó a UNO cómo se inició su angustiante experiencia con un exfuncionario de la Policía de Entre Ríos.
La mujer explicó que existen varias denuncias previas contra el expolicía, que las medidas perimetrales se vienen prorrogando desde hace un año y medio, debido a que se trataría de una persona con posibles problemas de consumo de estupefacientes. “Con los antecedentes que él tiene no es fácil que se haga el vivo”, expresó. Asimismo, afirmó que su expareja fue exonerado de la fuerza tras haber sido condenado en una causa vinculada al abuso de menores, y sostuvo que ese antecedente habría generado una actitud corporativa de protección por parte de algunos efectivos de la fuerza de seguridad.
Violencia de género
Desde hace algunos meses, la denunciante comenzó a retomar actividades fuera de su hogar para despejarse, algo que antes evitaba por temor a cruzarse con el denunciado. “Entiendo que es muy probable que nos crucemos porque Paraná es una ciudad chica, pero no me hice mucho problema. Incluso coincidimos en los festejos de Año Nuevo en el Balneario Thompson y no pasó nada”, relató.
Sin embargo, el domingo (día en que se grabó el video que luego se viralizó) ambos coincidieron en un evento en la ciudad de San Benito. “Se sentó a tres metros mío. Es muy perverso. Le tengo miedo y no había necesidad de que estuviera tan cerca. Le pedí por favor que se retirara y me agredió, diciendo que nadie le iba a impedir sentarse ahí”, contó. Ante esa situación, llamó al 911. “El móvil llegó después de media hora y él ya se había ido. Me dijeron que fuera a la comisaría a hacer la denuncia”.
LEER MÁS: sobre la Ley Micaela
Accionar policial
En la dependencia policial, según la denunciante, también recibió agravios verbales por parte de su expareja. Además, afirmó que personal de la comisaría “apostó 1.000 pesos a que el denunciado no estaba notificado de la medida perimetral”. No obstante, la Fiscalía corroboró posteriormente que la restricción de acercamiento se encuentra vigente hasta el 17 de marzo de 2026.
En ese contexto, se generó un clima de tensión entre la denunciante -quien estaba acompañada por su actual pareja- y los efectivos policiales. Luli aseguró que uno de los policías le dijo: “Así es muy fácil identificar quién es la violenta de la relación”, en referencia a su comportamiento. “Después de eso no esperaba nada de ellos. Ahí es cuando mi pareja empieza a filmar”, explicó.
Al momento de intentar radicar la denuncia, el denunciado se encontraba en la comisaría realizando otro trámite. Actualmente, la víctima se encuentra bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico, diagnosticada con trastorno de ansiedad y depresión como consecuencia de estas situaciones.
Los comienzos de la angustia
“Estoy separada desde julio de 2024 por situaciones de violencia que terminaron en un episodio en el que me escupió, me golpeó, me apretó en las partes íntimas y me obligó a sentarme a comer mientras lloraba”, relató. Tras ese hecho, se mudó durante tres meses a la casa de sus padres. “En todo ese tiempo no conté nada de lo que había pasado para protegerlo, por todos los antecedentes que tenía”, agregó.
La denunciante también mencionó comportamientos intimidantes posteriores a la separación: “Aparecía en la casa de mi papá como si nada pasara”.
Al mudarse sola a un departamento, la situación se agravó. “La primera noche mandó a un hombre a que me siguiera. Al otro día apareció, entró sin permiso al departamento, me exigió el celular, me preguntó con quién estaba y golpeó al chico que me acompañaba. Todo fue gritos y llanto”, relató. Logró expulsarlo del lugar y cerrar la puerta, pero el hombre continuó hostigándola desde la ventana. “Llamé a una amiga y cuando escuchó eso, se fue”, recordó.
Ante el hostigamiento constante, Luli pasó un tiempo viviendo en casas de amigas. “Aproveché un momento en el que supe que no estaba y volví al departamento a buscar mis cosas, pero apareció. Me seguía controlando. Ahí tuve una crisis tremenda. Incluso quiso robarme el perro, que es la luz de mis ojos”, contó entre lágrimas.
Ese episodio motivó la primera denuncia policial y la imposición de una medida perimetral, que, según la denunciante, fue violada cuando intentó retirar sus pertenencias. Posteriormente, debió recurrir a instancias judiciales para resolver cuestiones patrimoniales. “Todo lo que habíamos construido se lo quedó él”, concluyó.
La mujer mostró a UNO las copias de las denuncias y medidas judiciales, además de mensajes telefónicos intimidatorios.















