Barras de Patronato
Martes 28 de Noviembre de 2017

Freddy, el prófugo de la Justicia que dirige la barra de Patronato

Roberto Olivera, condenado por intento de homicidio, no volvió a la cárcel de Paraná de una salida socio familiar el 24 de mayo

En la previa a los partidos de Patronato organiza a los muchachos de la Barra Fuerte, dicta las órdenes y mueve la gente a la tribuna atrás del arco. Lo ven en el barrio Municipal, en el Lomas del Mirador, en La Milagrosa, en el Paraná XX, en Capibá. Se mueve por todos lados pese a tener un pedido de captura de la Justicia desde hace seis meses.

Se trata de Roberto Olivera, más conocido como Freddy, quien fue condenado por un intento de homicidio y tras una salida familiar de la cárcel nunca más volvió.

En el marco del lamentable episodio ocurrido el sábado en el estadio Grella (Ver más en suplemento Ovación, página 5), que un prófugo comande las acciones de la barra brava parece tragicómico.

Olivera es cuñado del líder de la Barra Fuerte, Gustavo Barrientos, condenado por un doble homicidio y señalado por doquier como narcotraficante. Junto a Alan, el hijo de Petaco, está a la vanguardia de los turbios negocios que se producen alrededor de los partidos de Patronato.

Tan insólita es la situación de Freddy, que hasta lo vieron vendiendo entradas en las inmediaciones del estadio en la previa del partido con Boca, un negocio ilícito que hace años maneja la barra por disposición de los dirigentes del club.

En noviembre de 2014, Olivera fue condenado, junto a Ramón Cuchara Abasto, a siete años de prisión efectiva por balear a un joven que iba en moto por calle Güiraldes, el 12 de febrero de 2013. Era la época de terror en el Municipal y alrededores, donde la banda delictiva de este barrio mantuvo bajo fuego a los vecinos. Y el temor se palpitó en el juicio a los condenados, en el que también fue sentenciado Muñequito Abasto.

A cuatro años del hecho, Freddy tenía el beneficio de salir ocho horas cada 15 días de la Unidad Penal para ir a visitar a su familia. Pero el 24 de mayo no volvió a la cárcel y la jueza de Ejecución de Penas, Cecilia Bértora, le dictó el pedido de captura, que fue comunicado tanto al Servicio Penitenciario como a la Policía de Entre Ríos.

Por tratarse de un personaje conocido y demostradamente peligroso, se pensaba que la fuerza policial iba a investigar y rastrearlo hasta encontrarlo. Sin embargo, pasaron más de seis meses y Olivera sigue por las calles de Paraná. Se sabe que es un sujeto con muchos contactos y todas las mañas del hampa local, a quien no le faltan lugares donde ocultarse en distintos puntos de la capital provincial.

Según se informó a UNO, Olivera también ha sido visto en la tribuna de Patronato, lo que encendería una luz roja en los controles y en el operativo Tribuna Segura. Para la Policía, Freddy es una cara conocida.

Si bien han existido unos cuatro llamados telefónicos de personas que alertaron al Servicio Penitenciario sobre lugares donde se encontraría Olivera, al momento de ir a los domicilios señalados no lo hallaron.

Pasan los días y el hombre que debería estar purgando una condena por un grave delito sigue gozando de la libertad. "Está cerca, pero no visible", deslizó un uniformado.



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