Caso Teresa Meoniz
Viernes 08 de Diciembre de 2017

El miedo y la inseguridad finalmente llegaron al campo

Ya no hay zonas tranquilas donde se pueda asegurar que el delito no ingresará. En los rincones más alejados de la provincia las pocas personas que viven ahora están más preocupados que nunca porque se encuentran "a la buena de Dios".

En el campo cada vez vive menos personas. Los gurises se van a estudiar al pueblo de donde casi nunca más regresan. Los que quedan en las zonas rurales son los padres o los abuelos tratando de acomodarse a los nuevos tiempos que atraen innumerables mejoras tecnológicas y también los hechos de inseguridad.

Lo sucedido esta madrugada en el interior del departamento Gualeguay no es un hecho menor. Si hubiera acontecido en una ciudad grande esto sencillamente sería un escándalo por las características y por la impunidad con que se manejaron los delincuentes.

El homicidio en ocasión de robo de Teresa Meoniz en la zona rural de Tres Bocas, dejó a gran parte de los vecinos con la sensación de que en cualquier momento les puede pasar a algo parecido a ellos.

Soy oriundo de esa zona, tengo familia que vive aún y conozco a la gente, sé del miedo que ahora perciben y sé también que el campo dejó de ser lo tranquilo y seguro que era 10 o 20 años atrás.

Uno de los problemas más importantes que tienen las poblaciones rurales es que si bien existen las estructuras de seguridad, como son las comisarías, hoy cuentan con un par de uniformados que deben ser los encargados de brindar todos los servicios de la institución y al mismo tiempo recorrer largas extensiones de caminos intransitables para "tener la suerte" de prevenir o atacar los delitos.

Las personas que andan en el camino equivocado, saben esta gran limitación que tiene la policía. Les digo más, en los extremos rurales de los departamentos, donde las familias salen una vez cada 15 días a las poblaciones más cercanas (Nogoyá 40 kilómetros o Gualeguay 90 kilómetros), no conocen ni a las autoridades policiales y mucho menos a las judiciales.

Hoy en estas chacras se siguen manejando con sistemas económicos y financieros muy precarios o antiguos. Muchas de las ventas de los animales se hacen al contado, "contra culata de camión", y recién ahora las operaciones cerealeras lentamente se están bancarizando. Así y todo, se sabe que en las casas de las familias del campo, siempre hay mucho dinero.

La gente rural es muy desconfiada del sistema bancario porque se cansó de los corralitos y otros "manotazos" del Estado por lo que prefieren tener el dinero dentro de su propiedad. Esa plata, obviamente se destina íntegramente al mantenimiento de la chacra y no es costumbre utilizarlo para emprender viajes de placer.

Historias parecidas

Haciendo un paralelismo con lo sucedido el 9 de febrero de 2014 en la zona rural de Oro Verde, donde Marcelo Comar de 38 años fue asesinado a tiros por dos delincuentes. El juicio se inició el viernes y al banquillo de los acusados fue sentado el expolicía Moisés Angel Medrano.
La información que tiene la fiscalía, es que Medrano integraba una banda delictiva que salía a asolar a las zonas rurales a asaltar a las familias. No eran robos aislados, tenían datos o conocimiento de movimientos económicos importantes.

Un antes y un después
En la zona rural de Gualeguay había temas que solo se conocían por la televisión. Robos, asaltos, homicidios, incendios intencionales, la venta de drogas. Ahora esas noticias las tienen en las puertas de sus casas.

Al consultar hoy telefónicamente a algunos vecinos de Teresa Meoniz, la víctima del homicidio en ocasión de robo, admitieron que el miedo se apoderó de ellos y que de ahora en más tratarán de cambiar algunas cuestiones. Se tomarán el trabajo de colocar cadenas con candados en los portones de ingresos a las chacras, cerrarán con llave las puertas de los galpones, tratarán dejar más cerca de la casa los animales de corral y por sobre todo, tratarán de adquirir armas de fuego, algo que hasta hace un tiempo era impensado.

Otro punto que les podría mejorar la seguridad, es contar con sistemas telefónicos adecuados. Prácticamente en esa zona no existe señal de telefonía celular, sea de día o de noche, si es necesario llamar a alguien por una emergencia sanitaria o urgencia de seguridad, lo más fácil es salir y pedir ayuda a un vecino que se encuentra a varios kilómetros y no esperar ese llamado salvador.

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