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Perpetua por femicidio

Control y persecución tras la decisión de la mujer de separarse

Jorge Dussling pretendió quedar impune tras asesinar a su expareja, pero abrumado por las pruebas decidió confesar en un juicio abreviado.

Viernes 29 de Noviembre de 2019

as estadísticas demuestran que en Entre Ríos, gran parte de los femicidas no buscan salir impunes: se entregan o se suicidan tras asesinar a las mujeres. No fue el caso de Jorge Dussling, quien mató a su expareja, luego modificó la escena del crimen para confundir a los investigadores y le mintió a sus hijos sobre sus movimientos mientras buscaban a Solange Herrero.

El femicidio ocurrido el 24 de julio, concluyó con una pena a prisión perpetua al asesino tras un juicio abreviado. En la sentencia publicada ayer se revelan los detalles del hostigamiento del hombre a la víctima (ambos de 64 años), luego de que la mujer decidiera libremente separarse unos meses antes para poder realizar su vida.

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“Claramente, se observa entre el imputado y la víctima la existencia de una relación desigual de poder, lo que hizo que fuera sumamente complicado para Solange ponerle un final, aún estando separados; asimismo se le dificultaba emprender actividades de manera independiente de su esposo, no porque no fuera su deseo, sino por la persecución, los celos, la manipulación y el control permanente que ejercía sobre ella; no admitía que ya no sintiera amor por él; la tenía sometida como mujer y no permitía que tuviera una vida propia; la manipulaba haciéndola sentir que era despreciado y abandonado por ella y sus afectos, tratando de posicionarla como culpable y poniéndose en lugar de víctima; le reprochaba permanentemente y hasta de manera violenta una supuesta infidelidad (no comprobada) de hace 30 años, y en el ámbito familiar (con sus hijos y yerno) hablaba muy mal de ella, siempre sobre cosas del pasado, todo lo cual lo ubica ocupando un lugar de poder en la relación”, sostuvo la jueza María Evangelina Bruzzo, presidenta del Tribunal de Juicio de Concepción.

Además, la magistrada valoró: “Justamente cuando la damnificada, con el apoyo de su hija y su yerno, más el tratamiento psicológico que realizaba, logró contar con herramientas que le permitieron empezar a desenvolverse de modo autónomo en cuestiones de su vida (actividades físicas, familiares y recreativas), demostrando resistencia al sometimiento de Dussling, ese mecanismo generó un incremento de la violencia. Así, especial relevancia tuvo el viaje que hizo la víctima, pocos días antes, a Benavídez, sola, y sin rendirle cuentas a su esposo pese a sus insistentes preguntas; y esa violencia llegó a su punto extremo cuando en la madrugada del 24 de julio Dussling le dio muerte, todo lo cual permite ubicar a esa relación en un contexto de violencia de género”.

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Un engaño que no funcionó

En el anochecer del 23 de julio, Dussling llegó a la casa de Solange y se fue a las 20.30. Volvió a la 1 y atacó a golpes a la mujer. Cuando ella cayó, la estranguló. Después, el asesino intentó montar una escena como si en la vivienda hubiese ocurrido un asalto. Sin embargo hubo varias pruebas que evidenciaron el ardid. Las ventanas de la casa tienen rejas y la puerta se encontraba cerrada con llave (la cual no fue encontrada), lo cual permite inferir que la persona que ingresó la conocía, era alguien de confianza de la víctima. Había dinero y otras pertenencias de valor que no fueron sustraídas.

“El desorden encontrado (ropa tirada, cajones abiertos, etc.), responde a un intento de alterar la escena del crimen y dificultar su esclarecimiento, aportando confusión respecto del móvil”, concluyó el tribunal.

Ese mismo 24 de julio, Dussling, como trabajaba de camionero, hizo un viaje hacia la provincia de Buenos Aires y volvió en el día. Intentó seguir una rutina para engañar a los investigadores y argumentar que no tuvo nada que ver con el crimen.

Los dos hijos del matrimonio intentaban comunicarse con su mamá y ella no respondía los mensajes, las llamadas ni a la puerta de la casa. Cuando contactaron a su padre el hombre les dijo que había estado en la casa de Solange hasta las 20.30, y luego les envió audios de WhatsApp donde les contaba todo lo que había hecho el día anterior: “Que no venía al caso, porque estábamos buscando a mamá”, dijo la hija cuando declaró en la Fiscalía.

Más allá de este intento de parte del femicida, hubo demasiadas pruebas que lo ubicaron en la escena del crimen y no le dejaron más opción que acordar con el fiscal Sebastián Blanc la pena de prisión perpetua en un juicio abreviado para evitar someterse a un debate oral y público.

Por ello, luego de que el acuerdo fue presentado, el tribunal lo homologó y sentenció a Dussling a la máxima pena por el delito de Homicidio doblemente agravado por el vínculo y mediando violencia de género, y también por Tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, ya que en la casa le encontraron una carabina sin documentación.

El femicida ya cumple la máxima pena en la Unidad Penal N° 4 de Concepción del Uruguay.

Las cámaras marcaron el recorrido hacia el asesinato

Una parte fundamental de las pruebas que incriminaron a Jorge Dussling y desbarataron su intento de desligarse del hecho fueron las imágenes de cámaras de vigilancia de viviendas y comercios de Villa Elisa.

La cámara del vecino de Solange Herrero captó al vehículo de Dussling circulando a las 20.33 del 23 de julio, cuando se retiraba de la vivienda. Otra cámara lo registra saliendo desde su domicilio a la 1 del día siguiente, caminando hacia el noroeste; luego otra, tomando por otra calle con rumbo al cardinal noreste; otra lo ubica yendo por otra arteria hacia noroeste hasta calle San Martín y girando hacia el noreste por bulevar Francou; así, varias cámaras registraron su recorrido hasta calle Roude, es decir en la esquina de la vivienda de Herrero. Allí, Dussling es captado por una cámara de seguridad de Gomería Itatí, y por la de la vivienda de una familia, doblando en dirección a la casa de Solange, a la 1.10.

“En caso de que Dussling hubiera pasado de largo por el frente de la vivienda de la víctima, debería haberlo captado una cámara ubicada en un galpón de la gomería, con salida hacia calle Roude, lindante a la casa de Herrero; sin embargo, Dussling no aparece pasando por allí”, sostuvo el tribunal.

Luego, a partir de las 1.50, aproximadamente 40 minutos después, Dussling aparece captado por las mismas cámaras retirándose del lugar, y haciendo el mismo trayecto, pero a la inversa, hacia su domicilio. En varias oportunidades se lo observa detenerse y volver sobre sus pasos, ante la proximidad de algún vehículo, para evitar ser visto.

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