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Al filo del final, en la última palabra, Lemos ratificó que son todos narcos

La expareja del Tavi Celis dijo que llevó droga a la Municipalidad y recibió dinero de los políticos. "Por favor", "perdón" y "gracias" fueron las expresiones de los imputados antes de la sentencia que se conocerá este lunes.

Viernes 27 de Diciembre de 2019

La sensación, para quienes han observado sin interés particular el juicio de las causas Narcoavioneta y Narcomunicipio, era de un aparente empate. Ayer fue la última jornada del debate que comenzó el 19 de septiembre, el más largo en la historia de la Justicia Federal. Era solo para cumplir con la formalidad de la última palabra que tiene cada imputado. Fue tan extenuante que hasta el rostro de Juan Bautista Alberdi desde el cuadro a las espaldas del Tribunal Oral Federal parecía agotado. De todos modos, en forma inédita, algunos acusados se extendieron en sus palabras como si fuera un nuevo alegato o indagatoria.

LEE MÁS: Lemos ratificó la acusación contra Varisco, Hernández y Bordeira"Se dijeron muchísimas cosas que son mentiras", dijo la ex pareja de Tavi Celis en la última audiencia de la causa #NarcoMunicipio y #NarcoAvioneta- Antes Celis había exculpado a todos.

Casi todos desmintieron las imputaciones y clamaron por su inocencia. Daniel Celis, Sergio Varisco, Pablo Hernández, Griselda Bordeira, entre otros, se explayaron para desacreditar la acusación. Todos apuntaron contra Luciana Lemos, la expareja del Tavi, quien había declarado en la causa (no en el juicio) e incriminó a todos en las actividades de narcotráfico, y la acusaron de mentirosa.

La última de los 32 procesados en dar la última palabra fue Lemos. Algunos pensaban que iba a mantenerse en silencio, pero la mujer estalló: quebrada en llanto, dijo que todo lo que había dicho en su declaración ante el juez Leandro Ríos es verdad, y acusó de mentirosos a todos los que, minutos antes, y días antes, la habían atacado.

“Cada cosa de lo que dije es verdad (...) Ellos saben cada cosa que describí, ellos saben cada cosa de lo que me hicieron pasar, y ahora vienen a decir que es mentira”, dijo Lemos.

La voz de la mujer estremeció al salón de audiencias de calle 25 de Mayo. Fue como un gol sobre la hora en una final. Los demás imputados, sentados atrás suyo, murmuraron, fustigaron y alguien dijo: “Trola, ya vas a ver”. La defensora oficial Noelia Quiroga pidió que se instrumenten medidas para garantizar la seguridad de la mujer.

De la “valentía” a la “tortura”

A mediados del año pasado, Lemos declaró ante el juez federal de Paraná, Leandro Ríos. Dio profusos detalles sobre la actividad narco que lideraba su expareja, Daniel Celis, y lo que ella misma hacía bajo sus órdenes; habló de los pagos que recibía mensualmente de la Municipalidad, por parte de Varisco, Hernández y Bordeira; explicó las anotaciones en el cuaderno hallado en su casa, sobre la compra de cocaína con nombres de los funcionarios; relató escenas de aprietes del Tavi al intendente hasta con armas de por medio; contó que llevaba cocaína al palacio municipal. Además, refirió las amenazas que sufría por parte de Celis.

En los alegatos, el fiscal general José Ignacio Candioti destacó y valoró esa declaración, dijo que Lemos fue valiente al señalar a los responsables de la organización narco y a los políticos que la financiaban, por lo que pidió una pena reducida, de cuatro años y medio de prisión.

Los defensores de Varisco, Rubén Pagliotto y Miguel Ángel Cullen, afirmaron que Lemos “padeció una tortura legal” y macaron las contradicciones en su declaración.

Ayer, poco antes de las 14, cuando la audiencia por fin terminaba, Lemos se sentó frente a los jueces Lilia Carnero, Noemí Berros y Roberto López Arango.

“Ellos saben lo que hicieron”

“Se dijeron muchísimas cosas que son mentiras. Cada cosa de lo que dije es verdad, cada una de las cosas que dije. Por ahí hay cosas que no se entienden, porque no hicieron preguntas entonces me explayé como pude. Ellos saben cada cosa que describí, ellos saben cada cosa de lo que me hicieron pasar, y ahora vienen a decir que es mentira cuando ellos saben bien todo lo que hicieron, y ahora resulta que yo soy la que miento cuando ellos saben bien todo lo que hicieron”, dijo la mujer, y en seguida aclaró: “Los tres”, en referencia a los políticos.

A esta altura, Lemos ya lloraba pero esto no le impedía seguir hablando: “Yo pensaba que Pablo Hernández podía ser una víctima de Sergio Fausto Varisco, pero ahora digo no, no lo es, es tal cual como ellos, todos se sentaron acá a mentir, cuando ellos saben bien las cosas que hacían y las que aún a veces siguen haciendo. Entonces ratifico todo lo que yo dije, y si hay dudas algún día se aclarará porque no tengo problemas en decir las cosas”, agregó.

Luego, Lemos refutó la versión de que fue presionada para declarar. Por el contrario, dijo que esa fue siempre su voluntad: “Si ustedes supieran las veces que yo quería hablar y no se me permitía, hasta que un día tuve que mandar una nota desde el penal al Juzgado para que me dejen hablar. Cuando me presenté, la doctora Quiroga dijo que no apoyaba esta declaración. Cuando terminé de declarar la señora me dijo ‘disculpame, no sabía lo que estabas pasando’. Entonces creo que ningunearon de todas formas al señor juez, que yo no conozco, y también a mí porque decían que era mentira, porque yo sabía todas las cosas que pasaban. Siguen mintiendo, siguen mintiendo”, aseguró.

Por último, la mujer se dirigió al tribunal: “Yo sé que es difícil para ustedes escucharlos a ellos y escucharme a mí y tomar una decisión. Pero yo creo en la Justicia y sé que va a salir la verdad de todo”.

Los comentarios y hasta una agresión verbal a Lemos, Celis, su pareja Orundes Ayala y otros más salieron del salón. “Respeten a la señora Lemos”, pidió Carnero.

La tensión se apoderó del final de uno de los juicios más trascendentes. El tribunal anunció que el lunes a las 13, si es que llegan a un acuerdo, adelantarían el veredicto.

“Por favor”, “perdón” y “gracias” fueron las expresiones de los imputados antes de la sentencia

En la última palabra que se les concede a cada imputado al finalizar el juicio, casi todos agradecieron al tribunal las salidas para Navidad o el arresto domiciliario; algunos fueron escuetos, y otros se explayaron por hasta 40 minutos. Aquí se reproducen las principales frases.

Daniel Celis: “Pido Perdón a mis familiares y a otros que están acusados y no tienen nada que ver. Reconozco el hecho que hice. Perdón a Luciana Lemos por haberla involucrado en todo esto, más allá de que sigo sosteniendo que lo que ella dice de los políticos es mentira. Quiero que la justicia sea verdaderamente justicia. De ese hombre que está ahí (por Varisco), Dios se va a encargar, él sabe de lo que hablo. Este hombre incumplió no sólo conmigo, sino con la sociedad. Varisco, Bordeira, Hernández y Viola no tienen nada que ver”.

Miguel Ángel Celis: “Le pido perdón a mi familia por lo que está pasando. Esto ha sido injusto porque me negaron el arresto domiciliario y a la gente que agarraron con esas cosas se lo dieron. La Justicia debe ser pareja para todos”.

Miguel Carmelo Leguizamón: “Quiero pedirle que por la edad que tengo, que tiene mi señora, porque soy el único sostén de mi familia, si me toca quedarme en el penal considere dejarme salir a trabajar”.

Hernán Rivero se extendió por un buen rato al explicar su inocencia. Dijo, entre otras cosas: “El único hecho que me puedo reprochar es atender el teléfono”. Le regaló al tribunal un libro en el cual escribió “una novela central con ocho historias aledañas”.

Sergio Marcelo Baldi: “Quiero poder salir a trabajar. Gracias”.

Gastón De la Fuente: “Pido a los jueces que sean justos. Nada más. Muchas gracias”.

Cristian Silva: “No tengo nada que ver con la bajada de la avioneta. Las veces que hablé de combustible era de karting y motos. El tema de los zapatos fue un negocio legal que no fue productivo para nadie”.

Omar Ghibaudo: “Fuimos engañados los dos hermanos por una persona a la que le abrimos la puerta del campo, comió en nuestra mesa. Caímos por ser buenos. Les deseo feliz año nuevo a todos”.

José Raúl Ghibaudo: “Pedimos disculpas porque somos del campo, tal vez somos ignorantes, porque hemos trabajado toda la vida. Por uno que pensamos que era amigo y nos engañó, estamos acá”.

Julio César Vartorelli: “Quiero agradecerles porque me permitieron estar con mis hijos”.

Miguela Fidelina Valde: “Quiero agradecerles por haberme dado la domiciliaria, porque tenía una nieta que estaba mal, en la calle, y la pude recuperar. Yo perdí dos hijos, uno de 19 y otro de 21 años, estuve a punto de perder otro. Gracias por dejarme pasar la Navidad con mis tres nietos y mis tres bisnietos”.

Miqueas Córdoba: “Lo que me acusa el fiscal es totalmente mentira. Me acusa de algo que no hice”.

Jonathan Romero: agradeció la salida por Navidad.

Marcos Velázquez: “Fue un gran gesto humanitario de su parte (el arresto domiciliario), porque la familia sufre mucho cuando uno está preso. Mi actitud nunca cambió, siempre me sostuve en lo mismo. Aclaré lo que hice y lo que no hice, Estoy pagando en la cárcel una condena de tres años. Es doloroso que se meta a una persona presa sin certeza”.

María Laura Zurita: “Pido perdón a mi familia y mis hijos por la situación que estoy pasando”.

Yamila Corradini: “De lo que se me acusa tengo una sola escucha, llevo tres años detenida, no creo que me condenen por ser la mujer de (Miguel) Celis. Quiero que esto se termine, ya es suficiente, la pasamos muy mal estos tres años”.

Patricio Larrosa: “Quiero pedirle perdón a mi mamá por lo que estoy pasando. Yo estoy acá por ser amigo de Miguel, y haberle prestado mi camioneta. Siempre trabajé. Que salga la verdad como tiene que ser”.

Luis Céparo: “En estos años mi familia la pasó mal, hasta pasó hambre”.

José Marcial Caballero: “Gracias por la domiciliaria, agradezco a mi defensor y perdón a mi familia”.

María Fernanda Orundes Ayala: “Soy inocente, quiero que triunfe la verdad, que sea justa para todos. Estamos todos angustiados, quiero que esto termine lo antes posible. Estoy con Daniel (Celis) en las buenas y en las malas”.

Sergio Varisco: “Si uno se dedica a la política, debe renunciar a los bienes materiales, no tengo casa ni auto ni cuenta bancaria. Durante estos años para mí han sido un verdadero calvario, de no dormir, para andar en la calle. Mis amigos, los que me conocen bien, saben que soy inocente. Circunstancias que tienen que ver con el estrés, el nerviosismo, me llevaron a un by-pass. Mi conducta es someterme a la Justicia. Pese a los pedidos de renuncia, de salvoconductos, he seguido adelante”.

Pablo Hernández: “En estos 572 días que estoy privado de la libertad me han pasado cosas muy terribles, sin una prueba en la cual se me involucre en lo que se me acusa. La droga es algo repugnante, me parece bien que los fiscales actúen, pero que investiguen, porque conmigo se equivocaron”. Sobre el violento episodio en el pabellón 22 de la cárcel de Paraná, dijo que es mentira que no pasó nada o que solo se quemaron cuatro colchones. “Casi morimos 18 personas calcinadas, como pasó en Victoria”, afirmó el exconcejal. Describió las penurias que se viven en la cárcel, como por ejemplo: “No hay agua potable en la Unidad Penal”.

Griselda Bordeira: “Me masacraron sin piedad. Luciana Lemos es valiente en algunas cosas, pero no creo que haya arrepentimiento. Si quería colaborar con la Justicia como hice yo, hubiera dicho quién era Gorda, Gonza, Pablo, Nach, no lo hizo”.

Wilber Figueroa Lagos: “Soy inocente de lo que me acusan”.

Humberto Eduardo Celis: “Soy inocente, nunca conseguí mulas, nunca almacené droga”.

Juan Manuel Gómez: “Soy inocente de lo que se me acusa, nunca le compré a Lemos, no formé parte de la organización de Celis. Que Lemos diga la verdad, que diga que lo mete a Pablo Hernández, pero era Pablo Larrosa, su novio. Que Gonzalo era Lencina, su otro novio”. Y dijo que la noche que lo detuvieron en la casa de Lemos, esta se reunió con el juez federal y llegó a un arreglo.

Jonathan Heintz: “Si me condenan, que me dejen salir a la casa de mi abuela a trabajar”.

Alan Viola: “Gracias a Dios por todo que he aprendido, por haberme resguardado el miércoles (en el ataque sufrido en la Unidad Penal), el peligro y el miedo que vivimos no se lo deseo a nadie. Nunca trasladé ni llevé dinero de ningún funcionario”.

Nahuel Celis: “Yo soy inocente, nunca llevé droga a nadie, nunca trasladé a nadie, esas escuchas son de terceros”.

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