En el pequeño salón de audiencias donde el Tribunal dictó la sentencia, ayer después del mediodía, había dos familias destruidas: la de Priscila Hartman, que hace 10 meses no tiene más a “la alegría de todos”, como la describió su mamá, y la deFacundo Bressan, que tendrán a un hijo preso casi de por vida. Son situaciones distintas, desde ya, porque una de las familias al menos tendrá a quién visitar, mientras la otra solo tiene el recuerdo y a quién llevarle flores al cementerio.
Durante casi dos horas el presidente del Tribunal, José María Chémez, dio todos los fundamentos por los cuales condenaron a Facundo Bressan a la máxima pena de prisión perpetua. Concluyeron que el joven de San Benito mató a la chica de 22 años con alevosía, aprovechándose de su estado de indefensión, de la confianza por una relación que comenzaba en una cita que para ella era sentimental y para él, criminal: la asesinó para ocultar su objetivo final, que era robarle la moto y el celular, que había ofrecido a otros a la venta.
La coartada de Bressan fue desmantelada punto por punto con los argumentos del Tribunal, en concordancia con lo planteado por los fiscales Álvaro Piérola y Juan Malvasio y el querellante Marcos Rodríguez Allende. Los jueces coincidieron sobre las mentiras del acusado desde el primer día, cuando la mañana del 24 de octubre del año pasado un tío de Priscila fue a su casa a preguntarle por ella y él le dijo que hacía tres meses que no la veía; hasta la versión de una “fiesta narco” a la que Priscila nunca fue.
Al mismo tiempo, Chémez desechó lo planteado por los defensores Miguel Cullen y Guillermo Vartorelli respecto de que no se siguieron otras líneas investigativas, y aseguró que se buscaron otros indicios pero los más certeros apuntaron siempre a Bressan. Por otro lado, el tribunal no hizo lugar al agravante del ensañamiento planteado por los acusadores, pero a los fines de la pena no fue determinante, ya que existían los otros dos (alevosía y críminis causa). Además, sí hizo lugar al pedido de nulidad de la prueba del arito de Priscila que fue hallado en la casa de Bressan, planteado por los defensores, porque consideraron irregular su secuestro, cuando el allanamiento ya había terminado.
Carina Hartman, la mamá de Priscila, mostró entereza durante todo el largo y doloroso juicio, y ayer se la vio aliviada al conocer la sentencia condenatoria, aunque no sorprendida: “No quedó ninguna duda, fueron justos -aseguró-. Para demostrarle a esta sociedad que habló y que inventó, lo que dijo hoy el tribunal fue claro, para mí ya no había dudas, no las tuve antes y mucho menos ahora, creo que los jueces fueron imparciales, contestaron todas las dudas”.
Gustavo Arredondo, papá de la víctima, dijo: “Estoy conforme con lo que dictaminó la Justicia, si bien no estamos contentos para nada, pero estamos conformes, por lo menos esperemos que quede firme la sentencia. Quisieron esquivar la causa para otro lado, quisieron embarrar la cancha y no lo consiguieron porque todas las pruebas llevaban a él”.
Rodríguez Allende, que fue aplaudido por familiares y amigos de Priscila cuando salió de Tribunales, expresó: “Se logró el objetivo en todos sus términos, está claro que nuestros argumentos fueron tomados por el tribunal, que también se desecharon con claridad los argumentos de la defensa, y que la posición que tomamos desde el primer día era la real. La conspiración está echada por tierra”.
Abrazos y desahogo tras 10 meses sin Priscila: “No quedó ninguna duda, fueron justos”
Durante casi dos horas, el Tribunal explicó los fundamentos por los cuales condenó a prisión perpetua a Facundo Bressan por el asesinato de la joven de Paraná. Aseguraron que la mató estando indefensa y para robarle la moto
3 de septiembre 2015 · 07:00hs












