acido en Gualeguay el 9 de octubre de 1962, Jorge Burruchaga es uno de los grandes nombres del fútbol argentino. Se formó en Arsenal de Sarandí y dio el salto definitivo en Independiente, donde fue figura del equipo que conquistó la Copa Libertadores y la Intercontinental en 1984.
Jorge Burruchaga y el eterno gol de México 86
El entrerriano Jorge Burruchaga que hizo historia con su corrida en la final del Mundial y construyó una carrera destacada como jugador y entrenador.
Jorge Burruchaga y el eterno gol de México 86.
Su estilo combinaba despliegue, inteligencia y una notable capacidad para aparecer en momentos decisivos.
Su consagración máxima llegó con la Selección dirigida por Carlos Bilardo en la Copa Mundial de la FIFA México 1986. En la final ante Alemania Federal, Burruchaga marcó el recordado tercer gol argentino tras una corrida precisa que definió el 3-2. En total, disputó 59 partidos con la camiseta nacional y convirtió 13 goles, siendo también protagonista del subcampeonato en Italia 1990.
En Europa dejó su huella en el FC Nantes y el Valenciennes FC, donde mantuvo un alto nivel competitivo. Luego regresó al país para cerrar su etapa como jugador, siempre con la impronta de un futbolista confiable en las grandes citas.
Ya como entrenador, alcanzó su mayor logro al frente de Arsenal de Sarandí, club con el que obtuvo la histórica Copa Sudamericana 2007. También dirigió a equipos como Estudiantes de La Plata y Atlético Rafaela, además de desempeñarse en roles de gestión dentro del fútbol argentino.
Jorge Burruchaga, más allá del fútbol
Más allá de los títulos, Burruchaga fue un jugador de carácter, capaz de sostener el equilibrio entre el sacrificio y la creatividad. Su lectura del juego lo convirtió en una pieza clave tanto en sus clubes como en la Selección, donde supo adaptarse a distintos contextos y exigencias.
Su gol en la final de 1986 no fue casualidad, sino la síntesis de su carrera: inteligencia para leer la jugada, determinación para atacar el espacio y frialdad para definir en el momento exacto. Esa conquista lo transformó en un símbolo eterno del fútbol argentino.
Entrerriano orgulloso, surgido de la tierra de Entre Ríos, Burruchaga representa el camino del esfuerzo hacia la gloria. Su historia sigue siendo referencia para nuevas generaciones que sueñan con dejar su marca en el deporte.

















