Instituto le ganó por 3-1 a Gimnasia en el Estadio Juan Carmelo Zerillo, en el marco de la octava fecha del grupo A de la Copa de la Liga Profesional 2024, y se recuperó con creces del tropiezo con Godoy Cruz para tomar transitoriamente la cima de la zona.
Instituto ganó en La Plata ante Gimnasia
Instituto festejó de visitante.
Luego del empate sin goles en el clásico frente a Estudiantes, en el que fue claramente perjudicado por las decisiones arbitrales que lo privaron de la victoria, Gimnasia se presentó ante su gente en el Bosque con la misión de volver al triunfo frente a Instituto de Córdoba. Pero los protagonistas del Lobo estuvieron condicionados por los fallos de las autoridades y volvieron a dejar una imagen lastimosa en La Plata.
Las desconcentración generalizada, producto de la bronca acumulada, llevó al combinado liderado por Leonardo Carol Madelón interpretar malos retrocesos que favorecieron el trabajo de La Gloria. Facundo Suárez fue el primer en abrir el marcador, luego de quedar mano a mano con Nelson Insfrán y fusilar al arquero para celebrar el 1 a 0.
Cuando Nicolás Lamolina recurrió al VAR para observar la infracción que había cometido Matías Abaldo, los corazones se paralizaron en el Juan Carmelo Zerillo. Es que el árbitro modificó su cartulina amarilla por la roja y el volante no dudó en gesticular para manifestar su indignación por la decisión del juez. Para el uruguayo se trató de un nuevo “robo”.
Si bien el dueño de casa logró empatar parcialmente gracias a la técnica individual de Benjamín Domínguez, Damián Puebla selló el 2 a 1 a través de un penal en el que todos los triperos exigieron que se revisara el inicio de la jugada que terminó en la falta dentro del área.
El grito de Jonathan Bay en el cierre para sentenciar el 3 a 1 y la exagerada sanción que recibió Yonathan Cabral, al observar la roja directa por una patada que era propia de una amonestación le dieron argumentos a Gimnasia para incrementar sus quejas contra los jueces y los propios jugadores. En la Ciudad de las Diagonales, los únicos felices eran los cordobeses que celebraron el triunfo con cuarteto y fernet.
















