Fútbol
Miércoles 31 de Enero de 2018

"Fueron los meses más duros de mi carrera"

Emanuel Moreno regresará el domingo a las canchas luego de casi siete meses. "Había días que me despertaba y no tenías ganas", confesó. El domingo va de titular en Brown de Puerto Madryn ante el puntero, Atlético Rafaela, en la reanudación de la B Nacional. "No me esperaba tanto", señaló el mediocampista de Paraná a Ovación.

Ema Moreno está feliz. "Feliz es poco", según confesó el Huevo a días de regresar a las canchas luego de casi siete meses sin jugar de manera oficial. El jugador nacido en Paraná el 19 de marzo de 1990 disputó su último partido el 24 de junio de 2017 con la camiseta de Los Andes.
Aquella tarde de sábado el Milrayitas perdió con Nueva Chicago 2 a 1 por la Primera B Nacional y Moreno sufrió una fractura en el quinto metatarsiano. Su recuperación le demandó casi dos meses y quedó libre. No paró nunca de entrenar y hasta se compró "dos pelotas", según contó el mediocampista surgido en Argentino Juniors de Paraná. A principios de año le llegó una propuesta del sur y voló rápidamente a Puerto Madryn para sumarse a la pretemporada de Guillermo Brown, equipo que está séptimo en la tabla de posiciones. Atrás quedó el proceso más difícil, "el más duro", de su carrera según expresó. Días complejos y cargados de incertidumbre pasaron al olvido. El Huevo vuelve al ruedo el domingo y de movida, porque el DT Ricardo Pancaldo lo confirmó. Como si fuera poco saldrá a la cancha contra el puntero: Atlético Rafaela. "No me esperaba tanto", señaló en diálogo con Ovación el volante que ascendió a Primera División con Unión de Santa Fe en 2011 y debutó en la máxima categoría con el Tatengue.
—¿Cómo estás viviendo las horas previas del regreso?
—La verdad que estar feliz es poco porque después de pasar estos seis meses, que sin dudas fueron los más duros de mi carrera, es como volver a sentir eso que hacía mucho que no sentía. Estar de vuelta en un plantel, en un equipo y volver a tener esa sensación de jugar, es muy difícil de describir, me sobran palabras.
—¿Te pasa algo similar a cuando debutaste en Unión o en Primera?
—Es como que volví a la realidad de lo que más quiero. Nunca dudé de que iba a volver a jugar y a estar en un equipo; nunca se me cruzó por la cabeza dejar, pero lo extrañaba mucho. Extrañaba el vestuario, estar en un plantel, compartir mates antes de entrenar. Y son esos momentos como aquel debut. Es tener de nuevo esa ansiedad que te genera la espera de que llegue el partido.
—¿Que fue lo más duro de estar tanto tiempo sin jugar y sin certezas sobre tu futuro?
—Había días que me despertaba y no tenía ganas. Tenía ese temor y esa sensación de que iba a ser difícil que un club me llame. Porque estar parado seis meses y con solo dos incorporaciones por hacer, me parecía complicado. Pero nunca dejé de confiar en mis condiciones. Por eso trabajé con un profe que es Sergio Laporta y la kinesióloga Magdalena Laporta, a quien quiero nombrar porque fue la que me rehabilitó y me dejó 10 puntos. También quiero agradecerle a Juanma y al gimnasio Megaforce. Todos los días buscaba ese ánimo y esa fuerza para no aflojar.
—No solo volvés a un equipo que está peleando arriba, sino que además volvés ante el puntero y de local, cerró todo.
—La verdad que se da todo. No me esperaba tanto. Hoy me encuentro en el equipo titular porque el técnico me tiene en cuenta y me tocó un grupo de una calidad de chicos muy buena. Y qué mejor motivación que enfrentar al puntero de local. Ganándoles y nosotros con un partido menos, nos ponemos a dos puntos. Es todo muy lindo.
—¿Cómo hiciste para tener ritmo futbolístico y ganarte la titularidad en un fútbol tan competitivo?
—En estos seis meses me llegué a comprar hasta dos pelotas, ja. A una la pinché de un voleo. Nunca perdí contacto. Si bien con el profe hacíamos todo el tiempo pelota, también iba al club Argentinos Juniors, donde salí, y me mezclaba con los chicos y jugaba. Los primeros días de pretemporada me costaron demasiado, más de lo que pensaba, pero poco a poco me adapté y me acoplé al grupo.
—¿Otro regalo fue llegar a una ciudad muy bella?
—Quedé sorprendido con Puerto Madryn. Ya había venido a jugar, pero otra cosa es estar viviendo. Tiene lugares maravillosos, como el sur de la Argentina. Hoy disfruto de la ciudad y haciendo lo que más me gusta, así que es algo bueno que me trajo la vida.
—En el ambiente del fútbol sos muy querido y respetado, así que debés haber recibido muchos mensajes de aliento ¿Fue así y cómo recibió la noticia tu entorno?
—Cuando recibí el llamado lo primero que hice fue decirle a mi familia. Ese día justo estaba comiendo con ellos al mediodía. Y después les avisé a mis amigos más cercanos. Fue una mezcla de emoción y de todo. Fue muy duro, estos seis meses fueron muy difíciles, así que fue muy lindo recibir muchos llamados y mensajes.

El mediocampista que salió del Bicho de Paraná
El Huevo comenzó a jugar al fútbol a los 5 años en Argentino Juniors. En el equipo de Paraná estuvo hasta los 16 años y luego se fue a Sarmiento de Junín. A los 19 pasó a formar parte de Unión de Santa Fe. El 8 de mayo de 2010 debutó en Primera en el empate ante Instituto 2 a 2 por la Primara B Nacional. El 13 de noviembre jugó su primer partido como titular. En 2011 firmó contrato como profesional y ese año logró el ascenso a Primera División con el equipo de Frank Darío Kudelka. En la fecha 18 del Torneo Apertura debutó en la Primera División ante Lanús. En el Tate estuvo hasta el 2014 y jugó un total de 50 partidos y dos goles. En 2014 y 2015 estuvo en Douglas Haig de Pergamino y en 2016 se sumó a Los Andes.

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