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Un radical a la gobernación

En Cambiemos ya elaboran estrategias pensando en la pelea por la candidatura a gobernador en 2023.

Miércoles 29 de Enero de 2020

Carlos Matteoda/De la Redacción de UNO

cmatteoda@uno.com.ar

Aunque sea apresurado para hacerlo público, en las usinas de Cambiemos ya elaboran estrategias pensando en la pelea por la candidatura a gobernador en 2023. Suena raro a veces, sobre todo cuando a nivel nacional el autoproclamando jefe de la oposición, el expresidente Mauricio Macri, explica que no pudo convencer a los funcionarios del equipo económico de la necesidad de dejar de endeudarse pese a que les advertía: “Nos vamos a la mierda”.

Un dato que entusiasma a los dirigentes de Cambiemos –además del reñido triunfo electoral de octubre–, es la esperanza de que el peronismo entrerriano tenga una dura interna hacia 2023, capaz de fragmentar al oficialismo al que hasta ahora Gustavo Bordet ha sabido mantener unido.

Por supuesto que todos los aspirantes tienen por delante el desafío de la gestión, pero no es extraño encontrarse con dirigentes cambiemistas esperando ansiosos a que “se desate la batalla interna” del peronismo entrerriano.

Esa mirada puede sostenerse o criticarse sin mayor compromiso dado que aún resta bastante tiempo. La primer jugada debería darse en la elección legislativa de medio término, aunque tampoco es condición suficiente tener cierto protagonismo en esa disputa para garantizarse un lugar expectante en la sucesión de Bordet.

El otro dato de peso en este escenario es el posicionamiento que va tomando el exministro del Interior Rogelio Frigerio. No es lo mismo disputar la candidatura a gobernador de Cambiemos con Frigerio dentro del menú, que sin él.

El exministro logró preservarse bastante de las situaciones que llevaron al macrismo a la derrota electoral, y goza de una mejor imagen que la del gobierno que integró. Incluso las críticas de los halcones macristas, especialmente de Elisa Carrió, parecieron terminar favoreciéndolo, a él como a otros miembros del ala política, por caso Emilio Monzó.

En su retiro vacacional en el invierno alemán, Frigerio parece haber consolidado el rumbo que varios medios porteños plantearon a principios de enero: el de una fuerte inserción en la gestión del titular del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horario Rodríguez Larreta. Por un lado, colocando numerosos funcionarios en la estructura de gobierno, y también posicionándose en la grilla de eventuales sucesores de Larreta, cuando éste busque ser el candidato presidencial del sector.

Larreta es la máxima referencia del Cambiemos dialoguista, primero por necesidad de su gestión; pero también para diferenciarse del macrismo de Patricia Bullrich y Miguel Pichetto. A Larreta puede cerrarle Frigerio como candidato, más si se considera que no tiene por qué darle a un radical (Martín Lousteau u otro) el gobierno que con Macri conducen hace más de 12 años.

Si pudiera, ¿qué elegiría Frigerio? ¿Disputar la gobernación de Entre Ríos o el gobierno porteño? ¿Qué situación podría resultar más favorable? ¿Cuál opción lo acerca más a la aspiración presidencial?

La respuesta es abierta, pero los radicales entrerrianos entienden que no elegiría estos pagos.

¿Quién se para mejor entonces en el radicalismo para pensarse como candidato a gobernador? La cosa parece estar entre algún intendente exitoso en su ciudad, pero desconocido en el resto de la provincia; o algunos legisladores provinciales de larga trayectoria y con varias batallas electorales encima.

No está claro tampoco cómo hacerlo. Hay que buscar la forma de mantener el voto de Macri en octubre, –porque fue Macri el que logró el repunte electoral–, pero sin quedar pegados a los numerosos aspectos negativos de la gestión del expresidente de Boca Juniors.

Pero a la vez, los radicales saben que hay que buscar que ese despegue del Cambiemos duro -el de "les avisé que nos íbamos a la mierda"- no sea capitalizado por el oficialismo.

El radicalismo entrerriano está huérfano de referencias fuertes, con quien fue su principal intendente, Sergio Varisco, preso por narcotráfico y sin un programa demasiado claro.

Sin embargo, la eventual salida de Frigerio del territorio abre una expectativa que alienta las especulaciones e incentiva intentos de construcciones políticas creativas, transversales algunas, y de incierto destino.

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