Las bajas temperaturas que se instalaron en Entre Ríos modifican rutinas, obligan a reforzar el abrigo y vuelven más difíciles las primeras horas del día para gran parte de la población. Pero mientras muchas personas recién empiezan a despertarse, en los tambos de la provincia la jornada lleva varias horas en marcha. Antes del amanecer, con muy bajas temperaturas, cientos de tamberos ya están ordeñando.
Tamberos entrerrianos redoblan los esfuerzos con la llegada del frío
Pese a las bajas temperaturas, los tamberos arrancan antes del amanecer para sostener una actividad que es clave para la economía entrerriana.
Por Vanesa Erbes
Los tamberos entrerrianos destacan que hay un repunte en la producción
La escena se repite cada año y forma parte de una actividad que, pese a los avances tecnológicos y los cambios en la organización del trabajo, continúa sosteniéndose sobre jornadas extensas y una rutina que no admite pausas. “Nadie se salva de arrancar temprano”, resumió Damián Schneider, vicepresidente de la Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos (Caproler), al describir cómo comienzan los días en los establecimientos tamberos.
A su vez, señaló a UNO: “Normalmente, antes de que salga el sol, todos los motores ya están en marcha”. Y aunque reconoció que el frío se hace sentir especialmente en esta época, explicó que las bajas temperaturas afectan mucho menos a la producción lechera que el calor extremo del verano. “La vaca sufre muchísimo más el calor”, explicó Schneider, y detalló que el estrés térmico comienza a impactar en los animales cuando las temperaturas superan los 20°, mientras que el frío recién genera problemas con temperaturas bajo cero.
Por eso, para el sector tambero, el invierno suele representar una etapa favorable desde el punto de vista productivo. A diferencia de los meses de verano, cuando las olas de calor reducen el consumo de alimento y afectan el rendimiento de los rodeos, las jornadas frescas permiten sostener mejores niveles de producción.
Actualmente, las condiciones climáticas también acompañan desde otro aspecto clave: la disponibilidad de alimento. Las lluvias registradas durante los últimos meses favorecieron el crecimiento de pasturas y mejoraron la oferta forrajera para los rodeos lecheros, algo que se traduce en un mayor volumen de leche en los tambos. “Hoy hay buena producción porque hay pasto y porque las vacas están cómodas con estas temperaturas”, sostuvo el dirigente.
Cambios con la tecnología
Aunque el ordeñe en las madrugadas frías continúa siendo una imagen característica del campo entrerriano, la actividad viene atravesando importantes transformaciones impulsadas por la incorporación de nuevas tecnologías. Según explicó Schneider, el sector tambero no quedó al margen del proceso de modernización que atraviesa buena parte de las actividades agropecuarias. En muchos establecimientos comenzaron a implementarse herramientas destinadas a mejorar la eficiencia, facilitar las tareas diarias y optimizar el bienestar animal. “La tecnología apunta a hacer el trabajo más llevadero y también a producir más”, indicó.
Uno de los avances que empieza a ganar terreno es el ordeñe robotizado, un sistema automatizado que permite reducir la intervención manual y mejorar la organización del trabajo. Sin embargo, se trata de una tecnología que todavía resulta inaccesible para muchos productores debido a los altos costos de inversión. “Es algo que está entrando fuerte al país, pero es muy caro”, señaló. De todos modos, aclaró que las grandes inversiones son habituales dentro del sector agropecuario y comparó el costo de estos sistemas con el valor de la maquinaria agrícola tradicional. “No es algo imposible de comprar, pero sí requiere financiamiento a largo plazo y estabilidad económica”, explicó Schneider.
En ese sentido, remarcó que muchos productores aún observan con cautela las posibilidades de inversión debido a la incertidumbre económica y a las dificultades para acceder a créditos con tasas acordes a la realidad del sector. “Las tasas vienen bajando y hay algunas cuestiones que se están acomodando, pero todavía falta confianza para avanzar con determinadas inversiones”, sostuvo.
Rentabilidad ajustada
Más allá del buen momento productivo, uno de los problemas que atraviesan los tambos entrerrianos continúa siendo la rentabilidad. De acuerdo con Schneider, el precio que reciben los productores por litro de leche permanece prácticamente estancado desde hace más de un año y medio. Mientras los costos crecieron de manera sostenida y los productos lácteos aumentaron en góndola, el valor pagado al tambero avanzó muy poco. Según detalló, en agosto de 2024 el litro de leche rondaba los 420 pesos y actualmente se ubica cerca de los 480 pesos, una diferencia que consideró insuficiente frente a la inflación acumulada y el incremento de costos operativos. “En góndola la leche aumentó alrededor de un 30% y a la industria también le mejoró el precio de venta, pero al productor solamente le aumentó un 8%”, explicó.
Desde el sector consideran que el valor debería ubicarse hoy cerca de los 600 pesos por litro para acompañar el nivel actual de costos.
Uno de los factores que más impacta sobre la estructura productiva es el combustible. Schneider explicó que buena parte de los servicios vinculados a la alimentación de los rodeos –como la siembra, el picado o la confección de reservas– se cotizan en litros de gasoil, por lo que cada incremento repercute directamente en los costos del tambo. “Todos los servicios del campo están atados al combustible”, sostuvo el vicepresidente de Caproler.
Sector que se reorganiza
La actividad tambera históricamente estuvo asociada a jornadas extensas y a una dedicación prácticamente permanente. Durante décadas, muchas familias rurales organizaron su vida cotidiana alrededor de los horarios de ordeñe, con escaso margen para descansos.
Sin embargo, Schneider señaló que algunos establecimientos comenzaron a avanzar hacia nuevas formas de organización laboral, especialmente aquellos que lograron crecer y consolidarse económicamente. “Se busca otro enfoque, con turnos más organizados y fines de semana libres”, indicó.
Según explicó, estos cambios no sólo buscan mejorar la calidad de vida de quienes trabajan en los tambos, sino también enfrentar una problemática creciente vinculada a la dificultad para conseguir personal dispuesto a sostener las exigencias de la actividad.
Mapa de la producción
Al igual que ocurre desde hace varios años, Entre Ríos continúa registrando una reducción en la cantidad de establecimientos lecheros. Sin embargo, esa caída no se traduce necesariamente en una menor producción total. Schneider mencionó que los litros de leche se mantienen e incluso aumentan en algunos períodos gracias al crecimiento de los tambos más eficientes y de mayor escala. “Los tambos que cierran terminan siendo absorbidos por otros que crecen”, resumió.
Actualmente, Entre Ríos ocupa el cuarto lugar entre las provincias productoras de leche del país, detrás de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. “El mapa lechero nacional sigue encabezado por Córdoba y Santa Fe, pero Entre Ríos mantiene un lugar importante dentro del sector”, señaló.
Por otra parte, planteó la necesidad de fortalecer la salida exportadora de la industria láctea argentina para reducir la dependencia del consumo interno, y recordó que los productos lácteos fueron de los primeros sectores beneficiados por la apertura exportadora y la eliminación de retenciones, aunque consideró que se deben buscar mercados internacionales. “Hoy la producción está alta y el consumo interno no siempre absorbe ese excedente. Por eso es clave que la industria salga a buscar más mercados afuera”, concluyó.

















