Derechos Humanos

Otorgaron la prisión domiciliaria al genocida Cosme Demonte

Demonte, condenado por homicidio, secuestro y torturas, fue beneficiado con la prisión domiciliaria en un pequeño pueblo de Córdoba.

Martes 23 de Agosto de 2022

El genocida Cosme Ignacio Marino Demonte, integrante del grupo de tareas de la Policía Federal que actuó en Paraná durante la última dictadura cívico militar, fue beneficiado con la prisión domiciliaria por una resolución del juez Leandro Ríos, supo UNO.

Demonte fue condenado a prisión perpetua en el marco de la causa Área Paraná por los delitos de homicidio, secuestro y torturas. En reiteradas oportunidades planteó sin éxito el beneficio de la domiciliaria, hasta que una reciente internación en el hospital San Martín, más el hecho de haber cumplido 70 años, hizo cambiar de opinión al juez. No obstante, ya había recibido el alta médica.

El magistrado dispuso el arresto domiciliario en la localidad de Las Rabonas, valle de Traslasierra, provincia de Córdoba, con un dispositivo electrónico de rastreo o posicionamiento de su ubicación física. Allí viven familiares del genocida paranaense.

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Tanto la Fiscalía como las víctimas y familiares, quienes expusieron en una audiencia convocada en el marco de la Ley de Víctimas, objetaron oportunamente que se dictara la medida. Aseguraron que existe riesgo de fuga y de amedrentamiento. No obstante, el juez entendió que están dadas las condiciones para el nuevo destino de Demonte. Para esto se basó en el informe de viabilidad sobre las condiciones sociales y ambientales, elaborado por el Equipo Psicosocial de la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica.

"La concesión del beneficio se sustenta en la necesidad de preservar la salud del condenado y la consecuente obligación del Estado de no infringirle un daño que vaya más allá del que deviene de su situación de encierro, en miras a lo cual la ley contempla la posibilidad de que la prisión preventiva sea cumplida en el domicilio de la persona condenada en tanto el instituto obedece a evidentes razones humanitarias", dice la resolución del juez.

Problemas de salud

El 10 de julio el represor fue internado en el hospital San Martín de Paraná con una neumonía bilateral. Se negó a recibir tratamiento médico, incluida una transfusión de sangre, por ser Testigo de Jehová. Pese a eso, su estado de salud mejoró y recibió el alta hospitalaria.

Sin embargo, la Unidad Penal N° 1 se negó a recibirlo nuevamente, alejando carecer de las condiciones aptas para alojarlo en su delicado estado de salud, debilidad general y patologías crónicas. El nosocomio recomendó entonces su traslado al hospital Palma, donde continuó su recuperación.

Ante esa situación, las querellas solicitaron que se le realizara a Demonte un nuevo examen, a cargo del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia, con la participación de los peritos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Esto no fue tenido en cuenta por el juez.

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Crímenes de lesa humanidad

Demonte fue condenado a la pena de prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua, accesorias legales y costas, al ser considerado por la Cámara Federal de Paraná coautor penalmente responsable del delito de privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometida por funcionario público con abuso funcional y por mediar violencia y amenazas, en concurso real con el delito de imposición de tormentos agravados por ser las víctimas perseguidos políticos. Estos hechos los cometió en perjuicio de Victorio José Ramón Erbetta y Pedro Miguel Sobko.

También fue condenado por el delito de homicidio doblemente calificado de Pedro Miguel Sobko, a quien asesinó de un disparo de arma de fuego cuando se escapó del baúl del auto en que era llevado secuestrado. El hecho ocurrió el 2 de mayo de 1977 en avenida Ramírez de Paraná. Se sabe que Sobko fue trasladado al Hospital Militar de Paraná, agonizando. Desde entonces permanece desaparecido.

En cuanto a Erbetta, fue secuestrado por un grupo de tareas que encabezaba Demonte el 13 de agosto de 1976, en la Facultad de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Católica Argentina de Paraná, que estaba situada donde actualmente funciona la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER. Luego Erbetta fue asesinado en el centro clandestino de detención del Escuadrón de Comunicaciones y tras un simulacro de fuga, fue también desaparecido.

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