En una ciudad como Paraná, donde la salud y la solidaridad suelen encontrarse en iniciativas silenciosas pero transformadoras, surge la Organizaciones Solidarias Unidas por el Cáncer de Mama (Osucma), una fundación reciente que propone algo tan necesario como urgente: acompañar a las mujeres que atraviesan esta enfermedad desde una mirada integral, humana y colectiva.
Osucma: una red de contención que nace para acompañar a mujeres con cáncer de mama
La fundación Osucma propone acompañar a las mujeres que atraviesan esta enfermedad desde una mirada integral, humana y colectiva
Por Vanesa Erbes
Osucma propone acompañar a las mujeres con cáncer de mama desde una mirada integral, humana y colectiva
La iniciativa será presentada oficialmente mañana viernes 24 de abril a las 18:30 en el Museo Serrano, en calle Gardel 62, en un encuentro abierto a toda la comunidad que reunirá a profesionales de la salud, representantes institucionales y vecinos interesados en conocer de cerca este proyecto que, aunque joven en su formalización, tiene raíces profundas en experiencias previas de acompañamiento.
Valeria López es una de sus impulsoras y explicó a UNO que Osucma no surge de una idea aislada, sino de un proceso de escucha y observación. Coach ontológica profesional y coordinadora en una institución privada de diagnóstico por imágenes de Paraná, presentó el proyecto el año pasado, encontrando rápidamente eco y apoyo para su concreción. “Esta propuesta no viene a reemplazar el tratamiento médico, sino a complementarlo con una mirada más integral de la mujer”, señaló.
Enfoque interdisciplinario
Ese enfoque se traduce en un equipo interdisciplinario que incluye profesionales de la psicología, la nutrición, la oncoestética y el coaching ontológico. La propuesta, además, es gratuita y abierta a toda la comunidad, sin necesidad de que las pacientes se atiendan en una institución específica. Está dirigida tanto a mujeres que están en tratamiento como a aquellas que ya lo han finalizado, entendiendo que el proceso no termina con el alta médica.
“La enfermedad no se atraviesa sólo en lo físico. Hay un después que también necesita ser acompañado”, remarcó López, aludiendo a las múltiples dimensiones –emocionales, sociales y laborales– que se ven atravesadas por el cáncer de mama.
El germen de Osucma se encuentra en una experiencia previa: el desfile solidario de “mujeres rosa”, una iniciativa impulsada hace dos años desde el ámbito privado que reunió a mujeres que atravesaron o atraviesan la enfermedad. Allí, entre historias compartidas y emociones a flor de piel, surgió una certeza: hacía falta un espacio sostenido en el tiempo donde esas vivencias pudieran ser escuchadas y contenidas.
“Nos dimos cuenta de que había algo para construir a partir de esas historias, un lugar que no siempre existe dentro del sistema de salud tradicional”, explica López.
En ese sentido, Osucma busca generar comunidad. Actualmente, ya se encuentran en marcha encuentros grupales presenciales y se está organizando un espacio virtual, con reuniones cada 15 días. El ingreso se realiza a través de un primer contacto por redes sociales o WhatsApp, seguido de una entrevista inicial a cargo del área de psicología, que permite integrar a cada mujer al grupo de manera cuidada.
Redes de apoyo
Gabriel Faría, también parte del equipo, destaca el carácter abierto de la propuesta y la importancia de generar redes de apoyo accesibles. “Queremos que todas las mujeres que lo necesiten puedan acercarse. Sólo tienen que escribirnos, iniciar ese primer contacto, y nosotros nos ocupamos del resto”, explicó.
Además del acompañamiento, uno de los pilares de la organización es la concientización. En este punto, López es clara: “El cáncer de mama no se puede prevenir, pero sí se puede detectar a tiempo”. Por eso, insisten en la importancia de los controles anuales, como la mamografía y la ecografía, y en no reemplazar estos estudios por el autoexamen, que si bien es útil, no resulta suficiente como método de detección.
La organización trabaja en articulación con profesionales médicos especializados en patología mamaria, lo que permite garantizar información precisa y actualizada para la comunidad. El objetivo es fomentar el hábito del control periódico y sostener la conciencia más allá de campañas puntuales como el “octubre rosa”.
En un contexto donde muchas veces el sistema de salud no alcanza a cubrir todas las necesidades emocionales y sociales que implica una enfermedad como el cáncer, propuestas como Osucma vienen a llenar ese vacío. No desde la sustitución, sino desde el complemento, desde la escucha activa y el acompañamiento genuino.
“Cuando se detecta a tiempo, hay más posibilidades de vida y de tratamiento”, repiten desde la organización, como una consigna que resume no sólo una verdad médica, sino también un llamado a la acción.
Presentación
La invitación está hecha: mañana en el Museo Serrano, Osucma hará su presentación de manera formal. Pero su esencia –la de acompañar, escuchar y sostener– ya está en marcha para ayudar a muchas mujeres que lo necesitan, en un proceso tan complejo como atravesar un diagnóstico de cáncer de mama, ya que el acompañamiento emocional y humano resulta tan importante como el tratamiento médico.
Desde el primer contacto, la organización propone un abordaje integral que pone en el centro a la persona. No se trata sólo de brindar datos o asesoramiento, sino de escuchar, comprender y acompañar respetando los tiempos individuales de cada paciente.
Uno de los ejes que destaca la fundación es el rol del vínculo con el equipo de salud. El trato del médico –su forma de comunicar, de escuchar y de acompañar– puede marcar una diferencia significativa en la experiencia del paciente. Un enfoque empático y cercano no sólo mejora la calidad del proceso, sino que también impacta en cómo se vive cada etapa del tratamiento.
Como parte de su trabajo de sensibilización y visibilización, Osucma presentará un video con testimonios de pacientes. Las historias en primera persona buscan reflejar no sólo las dificultades del recorrido, sino también la importancia del acompañamiento, la contención emocional y la construcción de comunidad.
















