La relación del mate con la identidad argentina, sus valores sociales y su historia llevó al Congreso Nacional a establecer una fecha para homenajear a esta infusión que atraviesa generaciones. Convertido en un símbolo de encuentro, amistad y costumbre cotidiana, el mate forma parte de la vida de millones de argentinos.
Mate argentino: historia, tradición y claves para elegir el recipiente ideal
El mates es la infusión más representativa del país combina cultura y tradición. Claves para elegir el mate ideal según materiales, usos y cuidados necesarios.
Foto: Archivo UNO
Mate argentino: historia, tradición y claves para elegir el recipiente ideal.
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Mate argentino: historia, tradición y claves para elegir el recipiente ideal.
Durante la pandemia, lejos de perder protagonismo, la tradición se fortaleció. Según una encuesta realizada por la organización Yerba Mate, cuatro de cada diez consumidores aseguraron haber tomado más mate que antes de la cuarentena, mientras que cinco mantuvieron sus hábitos y solo uno redujo su consumo.
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Para disfrutar una buena mateada no alcanza con elegir una yerba de calidad: también es fundamental contar con un recipiente adecuado. En el mercado existe una amplia variedad de opciones, desde los tradicionales mates de calabaza hasta modelos de madera, metal, vidrio, cerámica, silicona y otros materiales. Cada uno tiene características particulares que influyen en la experiencia del cebador.
El clásico mate de calabaza
Los mates de calabaza son los más tradicionales y utilizados. Se elaboran a partir de una planta trepadora conocida como Lagenaria vulgaris y pueden presentar distintas formas, como pera, porongo o galleta. Para su fabricación, la calabaza es seleccionada, cortada y limpiada en su interior hasta obtener la forma característica de cuenco.
Antes del primer uso deben ser curados correctamente para evitar que acumulen humedad o transmitan sabores no deseados. Además, es recomendable mantenerlos limpios y secos luego de cada mateada.
Los modelos de boca ancha permiten preparar rondas más prolongadas, ya que la yerba tarda más tiempo en humedecerse. Muchos de estos mates son decorados con cuero, porcelana, hilos, plata o alpaca.
Los mates con detalles de plata o alpaca son considerados piezas de gran valor artesanal. A partir de una calabaza seleccionada, los orfebres realizan trabajos de ornamentación que pueden incluir incrustaciones, cincelados y distintos acabados sobre el metal.
Madera: sabor y tradición
Los mates de madera son otra de las opciones más elegidas. Se fabrican con materiales como algarrobo, palo santo, quebracho, roble y otras especies. Cada madera aporta características propias y puede otorgar un sabor particular a la infusión.
Para garantizar su durabilidad deben ser curados antes de utilizarlos. Los especialistas recomiendan hacerlo con manteca, aceite o grasa vacuna, evitando que la madera se quiebre o absorba humedad.
Es importante que la madera sea dura o semidura y que no tenga aromas demasiado intensos, ya que pueden modificar el sabor de la yerba. Entre las más utilizadas se encuentran el algarrobo torneado, naranjo, cinamomo, cocobolo, palo de rosa, quebracho y roble.
Opciones modernas: metal, vidrio y silicona
Los mates de metal ganaron popularidad por su practicidad. Algunos modelos transmiten rápidamente el calor del agua, mientras que otros incorporan acero inoxidable en capas para evitar que el recipiente se caliente demasiado después de varias cebadas.
Una de sus principales ventajas es la facilidad de limpieza y que no requieren un proceso de curado.
Los mates de vidrio y cerámica también son una alternativa para quienes buscan un recipiente que no absorba sabores. Son fáciles de higienizar, aunque requieren ciertos cuidados para evitar roturas por cambios bruscos de temperatura.
En el caso de la cerámica, por tratarse de un material más frágil, se recomienda aumentar gradualmente la temperatura del agua durante la preparación.
Los mates de silicona representan una de las alternativas más recientes. Son resistentes, livianos, fáciles de limpiar, no retienen bacterias ni sabores y mantienen bien el calor. Además, ofrecen una amplia variedad de colores y diseños.
Su principal dificultad es la flexibilidad del material, que puede hacer más incómodo el agarre o provocar vuelcos hasta que el usuario se acostumbra.
Diseños alternativos y tradicionales
Entre las opciones más particulares se encuentra el mate de pomelo, que utiliza la fruta ahuecada como recipiente. Además de aportar un sabor cítrico, combina las propiedades antioxidantes de la yerba mate con la vitamina C del pomelo.
También existen mates fabricados en polipropileno, un material resistente a los cambios de temperatura, seguro y de fácil mantenimiento. Se presentan en diferentes colores y son una opción práctica para el uso diario.
Otra alternativa histórica es la guampa o mate de asta, elaborado con cuernos de animales vacunos. Este recipiente era utilizado antiguamente por gauchos y arrieros y actualmente mantiene vigencia, especialmente en Paraguay, donde suele emplearse para tomar tereré.
Para su preparación, el cuerno debe ser sometido a un proceso de limpieza y curado. Los especialistas recomiendan dejarlo en detergente durante 24 horas antes del primer uso, con el objetivo de eliminar restos de grasa.
Más allá del material elegido, el mate continúa siendo mucho más que un recipiente. Es un símbolo cultural que reúne a las personas, acompaña momentos cotidianos y representa una de las tradiciones más arraigadas de la Argentina.













