Se conmemora hoy el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha que busca visibilizar los derechos lingüísticos de las personas sordas y la importancia de garantizar su acceso a la comunicación, ya que no se trata solamente una herramienta de comunicación, sino también un componente fundamental de su identidad lingüística y cultural, tal como lo establece la Ley Nacional N° 27.710, sancionada en 2023.
Lenguas de Señas: entre los avances y las barreras que todavía persisten
El Día Internacional de las Lenguas de Señas se conmemora hoy. Se trata de una fecha que busca visibilizar los derechos lingüísticos de las personas sordas
Por Vanesa Erbes
Martínez, Cocato y Aybar visitaron la Redacción de UNO y contaron sobre su trabajo para visibilizar la importancia de las Lenguas de Señas en la inclusión
En Entre Ríos, la Ley N° 10.837, sancionada en octubre de 2020 y promulgada en noviembre de ese año, ya había establecido el reconocimiento de la Lengua de Señas Argentina (LSA) como lengua natural, patrimonio cultural y lingüístico de la comunidad sorda de la provincia.
En este camino trabajan María Inés Martínez y Flavia Graciela Aybar, intérpretes de Lengua de Señas Argentina-Española (LSA-E) y peritos, junto a Horacio Cocato, profesor de LSA, mediador lingüístico cultural sordo y perito del Poder Judicial. Los tres integran el equipo de Accesibilidad de LSA-E y desarrollan tareas de interpretación y mediación en distintos ámbitos, entre ellos el judicial, en el que el trabajo de los intérpretes adquiere particular relevancia cuando una persona sorda debe atravesar esta instancia y necesita comprender y expresarse con precisión.
En esos casos, el equipo está conformado por dos intérpretes –uno activo y otro de apoyo– y un mediador sordo perteneciente a la comunidad. “Por eso la importancia del mediador sordo en el equipo de lengua de señas argentina, que puede trabajar en distintos ámbitos”, precisó Martínez, quien señaló que pueden encontrarse con personas sordas con diferentes trayectorias educativas y niveles de conocimiento del español.
También contó que el equipo presta servicios para el Superior Tribunal de Justicia (STJ), el Ministerio Público Fiscal y, en determinadas ocasiones, en el Ministerio Público de la Defensa. La tarea busca evitar que una diferencia lingüística se transforme en una barrera para el ejercicio de un derecho.
Por otra parte, la presencia de los intérpretes también resulta fundamental en situaciones cotidianas. “Sino no tendríamos accesibilidad, no nos llegaría la información que le llega al resto de la comunidad”, sostuvo por su parte Cocato, quien explicó que la interpretación funciona en ambos sentidos: “Es importante el trabajo en conjunto también, que lo que yo digo en lengua de señas el intérprete lo pueda transmitir en español y viceversa”, remarcó.
Mayor reconocimiento
Martínez destacó que en los últimos años hubo avances en el reconocimiento social, jurídico y académico de la Lengua de Señas Argentina. También señaló una mayor presencia de intérpretes en ámbitos educativos y una creciente formación profesional.
La evolución se observa además en los medios de comunicación, las redes sociales, las instituciones educativas, los organismos públicos y los espacios de atención al público. La tecnología permitió que las propias personas sordas produzcan y difundan contenidos directamente en su lengua.
Sin embargo, el reconocimiento legal no implica que la accesibilidad esté garantizada en todos los espacios. La eliminación de las barreras comunicacionales continúa siendo un proceso en desarrollo.
Sobre este punto, Horacio Cocato, que tiene hoy 51 años y trabaja como profesor de lengua de señas desde los 18, conoce por experiencia propia cómo se fue avanzando: “Cuando yo iba a la escuela no había intérpretes, incluso se nos prohibía usar nuestras manos para comunicarnos, incluso nos pegaban en las manos si lo hacíamos”, relató, y contó que recién durante la década de 1990 comenzó a producirse un cambio en su utilización.
En su caso, realizó el nivel secundario siendo adulto y pudo contar con intérpretes que se turnaban para acompañarlo. “Ha sido un trabajo arduo, de mucha paciencia”, expresó al referirse al proceso de transformación que atravesó la comunidad sorda durante las últimas décadas.
Pero aunque reconoce los avances, sostiene que todavía existen numerosas barreras. “En los ámbitos de Justicia, educación, salud, falta mucho todavía”, afirmó.
Las dificultades no aparecen solamente en instituciones complejas. También pueden presentarse en situaciones habituales como concurrir a una farmacia, un kiosco o un comercio.
Para Cocato, ampliar el conocimiento de la lengua de señas entre la población puede contribuir a reducir esas barreras. Desde 2021, junto con el equipo, desarrollan capacitaciones en la Escuela de Policía de Entre Ríos, aunque reconoció que la carga de estudio de los cadetes dificulta que puedan dedicar mayor tiempo a la formación.
También recordó una experiencia desarrollada en 2022 en la Escuela Centenario, a partir de un proyecto impulsado por el centro de estudiantes.
El acceso al trabajo es otro de los aspectos atravesados por las dificultades comunicacionales. Cocato señaló que las personas sordas pueden comunicarse mediante mensajes escritos y herramientas tecnológicas durante una búsqueda laboral, y destacó el papel que tiene actualmente el teléfono celular como recurso de comunicación. “Hoy en día la tecnología y el uso del celular principalmente es una ayuda muy importante”, señaló.
La lengua de señas, explicó, tiene características propias que deben ser comprendidas. “Nosotros somos personas visuales y nuestra lengua se transmite en forma visual y espacial”, sostuvo el docente, quien a lo largo del tiempo realizó capacitaciones en distintos puntos del país y participó de instancias de formación vinculadas con la comunidad sorda. Por eso, el desafío no pasa únicamente por contar con normas que reconozcan derechos, sino también por generar las condiciones para que puedan ejercerse efectivamente en la vida cotidiana.
Visibilizar derechos
Septiembre concentra distintas fechas vinculadas con la comunidad sorda y la lengua de señas. El 19 de septiembre se conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, mientras que entre el 21 y el 27 se desarrolla la Semana Internacional de las Personas Sordas. A esto se suma el Día Internacional de las Lenguas de Señas, que se celebra cada 23 de septiembre.
Para quienes trabajan diariamente en este ámbito, las fechas representan una oportunidad para hacer visible una realidad que todavía enfrenta barreras comunicacionales. Al respecto, Cocato remarcó la importancia de continuar fortaleciendo el reconocimiento de la lengua de señas y de la comunidad sorda.
El desafío consiste en que el reconocimiento de la LSA trascienda las leyes y se traduzca en accesibilidad concreta: en una escuela, una consulta médica, una dependencia pública, una comisaría, un tribunal o cualquier espacio donde una persona necesite comunicarse.
Rol profesional
En Entre Ríos, desde la Asociación Civil de Traductores Intérpretes de Idiomas de la provincia de Entre Ríos (Actiiper) también impulsan la creación de un colegio profesional para traductores e intérpretes. Martínez explicó que durante este año mantuvieron reuniones con algunos legisladores, a quienes entregaron un borrador de un nuevo proyecto de colegiación, superador de una iniciativa presentada años atrás y que finalmente quedó archivada. El objetivo fue ponerlos en conocimiento sobre el tema y expresar el interés del sector en avanzar con la creación del colegio profesional.
Martínez estimó que actualmente hay unos 40 intérpretes en la provincia, distribuidos en distintas localidades, y contó que la formación que se desarrolla en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

















