La ciudad de Paraná volvió a vivir este miércoles una de sus jornadas religiosas más significativas. Desde temprano, la imagen de Nuestra Señora del Rosario salió de la Catedral Metropolitana para recorrer distintos barrios y parroquias de la capital entrerriana, en el día en que la ciudad celebra a su Patrona.
La Virgen del Rosario, entre flores, oraciones y emoción, Paraná celebra a su Patrona
La tradicional caravana de la Virgen del Rosario recorrió barrios y parroquias de Paraná. La procesión a pie fue suspendida por el alerta meteorológico.
La Virgen del Rosario, entre flores, oraciones y emoción, Paraná celebra a su Patrona.
Monseñor Raúl Martín preside la misa central en La Catedral de Paraná.
Gentileza Diego Salcedo
La Virgen del Rosario recorrió las calles de Paraná.
La caravana comenzó pasadas las 10 y se convirtió, una vez más, en un punto de encuentro entre la tradición religiosa y la vida cotidiana de los barrios. La imagen avanzó acompañada por vehículos, bicicletas, sirenas y fieles que se acercaron a las calles para saludarla.
En cada parada se repitió una escena cargada de simbolismo: flores, aplausos, campanas, rosarios y familias esperando el paso de la Virgen. Los pedidos estuvieron ligados, principalmente, a la salud, el trabajo, la protección de las familias y la paz, mientras también hubo espacio para el agradecimiento.
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La Virgen del Rosario, de barrio en barrio
Uno de los momentos significativos del recorrido se produjo en Bajada Grande, un lugar con un vínculo especial con la historia de la imagen patronal. Allí, vecinos de la comunidad Inmaculado Corazón de María esperaron su llegada con flores, cantos y oraciones.
“Siempre nos trae esperanza”, expresaron los fieles que se reunieron para recibirla. El sacerdote Tito Albornoz destacó también el afecto de la comunidad hacia la imagen y la importancia de recibirla como a una madre, indicó Elonce.
La caravana continuó luego por diferentes sectores de Paraná. En parroquias como Nuestra Señora de Fátima, San Juan Bosco, Santa Lucía, Santo Domingo Savio, San José Obrero y San Francisco de Borja, la llegada de la Virgen volvió a convocar a vecinos de distintas edades.
En San Agustín, frente a la parroquia Cristo Peregrino, la escena volvió a repetirse: flores, rosarios, agua para bendecir y vecinos que aguardaron la llegada de la Patrona. El paso de la imagen también estuvo acompañado por un operativo de tránsito para garantizar el desplazamiento de la caravana.
Una celebración modificada por el clima
La jornada tuvo, sin embargo, una modificación importante. El alerta por tormentas que alcanzó a buena parte de Entre Ríos llevó al Arzobispado de Paraná a suspender la tradicional procesión a pie que estaba prevista desde la parroquia San Miguel hasta la Catedral Metropolitana.
La decisión no interrumpió la celebración. La caravana vehicular se mantuvo y la imagen continuó recorriendo las comunidades, llevando la celebración directamente a los barrios.
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La misa central quedó prevista para las 17.30 en la Catedral Metropolitana y será presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín.
Una tradición que se renueva
La salida de la imagen de la Virgen hacia los barrios se convirtió en una tradición de los últimos años. La modalidad surgió durante la pandemia, cuando las restricciones impedían desarrollar las celebraciones habituales, y posteriormente quedó incorporada a la agenda de la fiesta patronal.
Este año, bajo el lema “María del Rosario camina con nosotros”, la celebración volvió a poner en las calles una devoción profundamente arraigada en Paraná y en las comunidades de la Arquidiócesis.
Más allá de las modificaciones impuestas por el tiempo, la jornada mantuvo su esencia: una imagen que deja por unas horas el altar para acercarse a la gente, familias que salen a esperarla y comunidades que encuentran en ese momento una oportunidad para agradecer, pedir y compartir la fe.
Así, Paraná celebra a su Patrona. Entre campanas, flores, oraciones y abrazos, la Virgen del Rosario volvió a recorrer sus calles y a encontrarse con los vecinos, en una jornada que combina historia, tradición y una expresión de fe que se renueva cada 7 de octubre.

















