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La Cruz Roja celebra 100 años comprometida con la comunidad

Con la presidencia de Antonio Roballos, la Cruz Roja inició su tarea social el 11 de noviembre de 1921. Habrá un acto protocolar de festejo el sábado 20.

Miércoles 10 de Noviembre de 2021

La Filial Paraná es una de las 65 filiales que la Cruz Roja Argentina posee en el territorio nacional para dar cumplimiento a su misión y ejercicio de su actividad. Se trata de la organización social, humanitaria y voluntaria más antigua del mundo, bajo la inspiración de Henry Dunant, quien documentó el terrible sufrimiento que presenció en la batalla de Solferino, en Italia, en 1859. Ello gestó la creación de sociedades voluntarias de socorro, con el propósito de que los heridos en tiempo de guerra recibiesen asistencia sin distinción alguna, pero con el paso del tiempo, dio lugar a nuevas y más acciones para contribuir a mejorar la vida de las personas, en especial aquellas que se encuentren en situación de vulnerabilidad.

El movimiento de la Cruz Roja Argentina tiene 141 años, y mañana, la filial Paraná de la institución celebrará sus 100 años de vida. La historia a nivel local marca que su primer presidente fue Antonio Roballos.

En la actualidad, es conducida por Alberto Ulrich, que en diálogo con UNO se refirió a la “pasión y vocación de servicio que en la práctica tiene sus frutos y genera orgullo y empatía” con la entidad, que ha cobrado mayor presencia territorial en los últimos años, a partir de la tradicional formación educativa, capacitaciones y asistencia social.

La conmemoración se programó para el sábado 20 de noviembre. A partir de las 19, en su sede de calle Salta y Andrés Pazos, habrá un agasajo al personal y a sus voluntarios. Entre otros detalles protocolares, se hará una especial distinción al ex presidente Waldemar D´Agostino, quien estuvo al frente de la filial durante casi 25 años.

Como modo de festejos, continuarán las intensas actividades que se vienen desarrollando en los últimos meses, como los cursos de primeros auxilios en Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), y trabajos de labor social en coordinación con otras instituciones, en barrios Los Berros y Mariápolis.

Otro aspecto preponderante de aporte y compromiso con la comunidad es la labor del Instituto de Educación Superior N° 74. Desde 1937, la filial Paraná ofrece carreras o cursos vinculados a la salud, pero como instituto, desde 1976, inicialmente para la formación de auxiliares de Enfermería y desde fines de los 90 se pasó de esa oferta de 18 meses, a la carrera de tres años de Técnico Superior en Enfermería. Y también de Técnico en Instrumentación Quirúrgica.

Al respecto, Ulrich contó que en octubre se abrió la matrícula, y a las dos semanas se cubrieron los cupos para ambas carreras. “Por razones de organización tomamos 80 estudiantes en Enfermería y 40 en Instrumentación Quirúrgica por las normas de pandemia. Seguimos anotando y quedaron 200 en espera de Enfermería. Estamos viendo hacer gestiones como subsidios para poder brindar alguna posibilidad. El instituto es público de gestión privado, y contamos con aportes solo para abonar parte de los salarios de los docentes. Estamos en eso, planteó.

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La Cruz Roja colabora con el sector público en distintas tareas.

La Cruz Roja colabora con el sector público en distintas tareas.

Se refirió también a las mejoras logradas como los gabinetes de simulación, para la realización de prácticas, claves en la formación profesional de ambas carreras.

“Por año tenemos un promedio de graduados de 40 profesionales. En el país, Cruz Roja tiene 36 institutos educativos”, amplió Ulrich, quien no dejó de aclarar que como ocurre con otros estudios universitarios o terciarios, muchos estudiantes quedan en el camino: “Pueden incidir la situación socio-económico, y también que en carreras como Enfermería o Instrumentación sabés si servís cuando estás cara a cara con el paciente. Ahí te das cuenta si tenés vocación”, planteó acerca de la instancia donde se dan las prácticas.

En cuanto a los cupos, además de velar por la calidad educativa, se debe tener en cuenta las posibilidades posteriores para que todos los estudiantes puedan tener la cantidad de horas suficientes para las prácticas, pero también “que gran parte de los que egresan puedan acceder al mercado laboral, que en el caso de los instrumentistas es integrar equipos de cirugía en quirófanos, o en comercios privados que se dedican a prótesis”.

Sobre los voluntarios, en el país hay más de 150.000, y en el caso de Paraná se ha incrementado mucho en el último período. Además de participar en charlas en establecimientos educativos, la filial marca presencia en ferias y eventos públicos, y también apoyo y acompañamiento como en la reciente caminata organizada para concientizar sobre el cáncer de mama, realizado en el Parque Urquiza.

“Hemos flexibilizado la incorporación. Se pueden anotar vía virtual, y los cursos de integración de voluntarios, que se les da un pantallazo de la Cruz Roja, son on line. A posteriori los llamamos y hacemos capacitaciones presenciales. Incorporamos voluntarios porque hicimos hincapié en el trabajo en la comunidad. A parte de tener más equipamiento que es fundamental para realizar actividades, no recibimos ayuda sino donaciones o lo que nos queda del balance de cobrar cuota de los alumnos (del instituto): eso se vuelca en trabajos a la comunidad, cursos de primeros auxilios para escuelas o organismos oficiales, que son gratuitos. Tenemos personal capacitado. Somos formadores de formadores, capacitadores en primeros auxilios”, explicó.

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Ulrich contó también que forma parte del Consejo de Gobierno de Cruz Roja nacional, que entre otras acciones en el interior del país, viene trabajando con sus equipos potabilizadores de agua, para atender con agua y saneamiento a la comunidad wichi de Salta, y próximamente con las comunidades aborígenes del Impenetrable de Chaco.

Relató las experiencias de ayuda a inmigrantes, tanto para trámites, inserción laboral, “incluso materialmente con alimentos el año pasado cuando se vieron afectados los ingresos porque no podían salir a vender. Muchos que entran no son profesionales y la única salida laboral es vender en la calle”.

Y adelantó sobre una política de trabajo que se podría instrumentar próximamente en Paraná. “Comenzamos con un proyecto de Observatorio humanitario, con estudio del impacto de la pandemia en el personal de la salud, en estudiantes de Enfermería. Vamos a traer a Paraná un servicio arancelado de monitoreo de emergencia para adultos mayores, y para pacientes críticos. Funcionan como sería el botón antipánico; estos sistemas son buenos para adultos mayores, muchos que viven solos, y sirven como control y ayuda para llamar a familiares o personal de salud, o avisar cuando tienen turnos. Ya se ha implementado en Córdoba, Buenos Aires y Rosario. En Paraná estamos por traerlo pero necesitábamos la capacidad operativa y cambiar las tecnologías”, informó.

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