Aborto Legal
Sábado 23 de Junio de 2018

Aborto Legal: ya se juega el segundo tiempo en la Cámara de Senadores

El proyecto logró media sanción en la Cámara de Diputados y el martes ingresó al Senado. Millones de mujeres esperan que sea ley

En una histórica y maratónica sesión que duró cerca de 24 horas, el 14 de junio la Cámara de Diputados dio media sanción a la ley por el derecho al aborto, legal seguro y gratuito. Luego de los festejos y la algarabía de una marea verde que se convocó en las puertas del Congreso de la Nación y en puntos neurálgicos de muchas ciudades, todo indicaba que el Senado le daría luz verde.


Sin embargo, el partido para aprobar la ley comenzó a jugarse de manera intensa esta semana en la Cámara Alta. La vicepresidenta de la Nación y titular del cuerpo, Gabriela Michetti, resolvió enviarlo a cuatro comisiones para su debate.
Esto le valió un cruce con Miguel Pichetto, el jefe del bloque PJ, quien sostuvo que la vicepresidenta busca "obstaculizar" el dictamen. Además, en un comunicado fue tajante: "Es excesivo, y el traslado tanto a Presupuesto y Hacienda y Asuntos Constitucionales, innecesario. Obedece a una posición personal de la vicepresidenta, con la finalidad de prolongar el debate indefinidamente".

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Bullrich es presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, y un ferviente opositor a la legalización del aborto; Salud está conducida por el radical Mario Fiad, quien no ha hecho pública su postura; las restantes comisiones están lideradas por opositores al gobierno nacional: Asuntos Constitucionales por Dalmacio Mera, del bloque Justicialista y Justicia, y Asuntos Penales por el entrerriano Pedro Guillermo Guastavino, quien expresó: "Somos protagonistas de un cambio de época y tenemos la responsabilidad de escuchar a esta generación que llegó hasta las puertas del Congreso, luchando por nuevos derechos". Además, advirtió: "Que nadie se asuste. Son temas que están en la conversación de nuestras familias. Debemos poder hablar de esto y de todos los problemas y situaciones complejas que se viven en esta época".
Según Télam, junto a Pinedo y a Bullrich se acordó que no se opondrán al tratamiento de la ley, pero que intentarán demorar la aprobación al intentar modificarla, lo que haría regresar la ley a la Cámara Baja para volver a ser votada.

El primer tiempo
El resultado se mantuvo con final abierto durante más de 23 horas de sesión. Eran las 9.50 de la mañana cuando por fin llegó el desenlace que hizo estallar a una multitud que esperaba en la puerta del Congreso. Sólo cuatro votos de diferencia hicieron posible los festejos del lado verde de la plaza frente al Palacio legislativo.
Del otro lado de la plaza, las agrupaciones en contra de la legalización también esperaban el resultado. Algunos lo hicieron de rodillas, otros rezando. Una vez conocido el resultado y con la algarabía ya bien instalada del lado contrario, se cantó el himno. Cerca de las 8 de la noche, la concurrencia del lado donde predominaron los colores celeste, rosa y blanco llegó a algunos miles, sin embargo, la paridad del recinto no se llegó a reflejar en las calles. Desde la tarde del martes el verde –color insignia de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito– ya había empezado a ganar las calles hasta llegar al millón, según cifras de la Policía Federal y del colectivo Ni Una Menos. Más tarde confirmarían que, pese a la cantidad de personas en la calle, no se registró disturbio alguno.
En contraste con lo que ocurría en la avenida Callao, el Obelisco se mantenía calmo y casi neutral, cuando una treintena de mujeres recién llegadas desde Paraná comenzó a avanzar por la 9 de Julio con sus pañuelos en alto y entonando las canciones que se escucharían durante toda la noche, pero con voces multiplicadas por cientos de miles. Así avanzaron las 10 cuadras que separan la Plaza de la República del Congreso.
Fogones, frazadas y refugios improvisados en las entradas de los edificios pusieron la nota de color a la noche helada y se robaron la atención de los fotógrafos que se mezclaban entre la multitud. El frío, que parecía ser el verdugo de esa noche, se combatió con música, shows en vivo y un escenario siempre arengando a la multitud a mantenerse en movimiento, tanto fue así que las vibraciones del show que dio Jimena Barón a las 2 de la madrugada hicieron estallar la vidriera de un banco. La noche pasó al calor del debate que se pudo percibir a cada paso.

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No fue magia
Este proceso que hoy permite soñar con un final feliz, comenzó en 2005. El proyecto fue presentado por la Campaña Nacional por el Derecho del Aborto Legal, Seguro y Gratuito seis veces, pero nunca prosperó y en ese lapso, según cifras del Ministerio de Salud, murieron 3.000 mujeres en abortos clandestinos.
Durante sus dos gestiones como presidenta de la Nación, Cristina Fernández no apoyó un debate sobre la despenalización, e incluso se mostró abiertamente en contra, pero en los últimos meses su postura tuvo un giro de 180°. Según dijo, sus hijos lograron lo que durante años miles de mujeres no pudieron: hacerle entender que el aborto, legal o clandestino, ya existe y que legislar desde las creencias personales está mal. La expresidenta ya anticipó que todo el bloque de senadores del Frente Para la Victoria (FPV) votará a favor.
Así pasaron 13 años de intentos fallidos de llevar el debate al recinto. "Desde la recuperación democrática en 1983 han muerto más de 3.000 mujeres como consecuencia de abortos inseguros, es la gran deuda de la democracia y constituye un gravísimo problema de salud pública", sostienen desde la Campaña. Su lema: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". Cuando se conoció el resultado, las "históricas" avanzaron por la avenida detrás de su bandera y en medio de una ovación que llegaba incluso desde las ventanas de los edificios. Cientos de "Gracias, gracias", brotaban entre las mujeres que se agolpaban para besar las manos de las mujeres de entre 60 y 80 años que comenzaron esta lucha hace más 40 años.

"Los varones abortamos"
El joven trans entrerriano Joe Lemonge pasó por el escenario montado en el centro de la manifestación. Recientemente condenado por la justicia entrerriana, compartió su historia con una multitud que desde temprano estaba expectante a lo que iba ocurriendo en ese escenario ubicado en la mitad de las diez cuadras repletas. "Me llamo Joe Lemonge y soy un hombre trans", dijo, y arrancó una ovación. A través de las redes sociales recibe apoyo de las referentes más populares de la lucha feminista por lo que para muchos de los presentes, la de Joe, es una cara conocida.

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Joe Lemonge subió al escenario principal y apuntó contra la justicia entrerriana 
Joe Lemonge subió al escenario principal y apuntó contra la justicia entrerriana

"Por defenderme de dos machos la Justicia entrerriana me condenó a cinco años y medio de prisión, pero lo que nos caracteriza es la resistencia: no me he rendido y no me voy a rendir", afirmó. "Nos buscan adoctrinar, la misma gente que quiere vernos en los calabozos es la misma que no quiere que hoy se vote a favor de que las mujeres puedan elegir sobre su cuerpo. Y les digo algo: las transmasculinidades, los varones trans también abortamos, y tenemos derecho a decidir. Gracias, hagamos historia!".


Buscando una señal
Cerca de las 3 de la mañana parecía que el proyecto se estrellaba ahí y las caras de preocupación se fundieron con las que provocaban las temperaturas bajo cero. El "poroteo" se contaba con los dedos y de memoria: las baterías de los teléfonos habían comenzado a agonizar y la señal de internet, que se racionaba entre un millón de millennials, apenas alcanzaba para actualizar alguna red social. Así, a pocos metros de donde todo ocurría, la información se iba moviendo de boca en boca desde la esquina de Callao y Rivadavia, donde estaba ubicada la pantalla con la transmisión de la sesión en vivo y el corredor para periodistas acreditados. "Yo sé que Solanas nos va a dar una sorpresa, qué te juego", decía una de las paranaenses desde la vereda de la avenida. Bajo la misma frazada, su compañera, con poca fe en el diputado entrerriano, apenas levantó la vista y lamentó las últimas dos rayitas de vida de su teléfono.

Mamá feminista
Un centenar de colectivos con mujeres de todo el país se concentró en los alrededores del centro porteño. Ya cerca del mediodía, la marea verde comenzó a desprender sus "burbujas sororas" que, entre cánticos y abrazos, comenzaban a emprender la vuelta a casa. Y en ese camino, el mundo real: "¡Vayan a trabajar, vayan a cuidar a sus hijos, putas de mierda!", gritó alguien que estaba a punto de subir a un colectivo, y vino a recordar los millones de mensajes violentos y cargados de prejuicio que, como siempre, pero con más fuerza que nunca brotaban por esas horas en las redes sociales.

Evelin Mayer pone en crisis todos esos prejuicios que se vuelcan sin pudor en cualquier lugar donde se habilite la opinión. Su historia, que es a la vez la de millones. Joven, trabajadora y militante. Eligió ser mamá y también lucha por el derecho a las maternidades deseadas y no forzadas.

"Es dificil ser mamá feminista en tiempos de tanta desinformación y desprecio hacia este movimiento", explicó a UNO e hizo un reclamo que duele porque si hay verdugos para las mujeres, esos son los medios, históricamente cómplices de la naturalización de la violencia machista, cuando no motores de ella.


Hay quienes denuncian una contradicción en ser mamá y estar a favor de la legalización del aborto; el testimonio de Evelin, que fue mamá a los 22 años, ayuda a aclarar ese dilema. "Fui mamá en una situación familiar difícil, pero decidí no abortar. Como yo, miles de mamás feministas eligen ser madres. Soy mamá, trabajo, y milito junto a las feministas pero antes soy mujer y peleo por todos los derechos que nos deben, las injusticias y desigualdades, consciente de que mi elección, mi vida y mi historia no son las de todas. Ser mamá me enseñó de sororidad".


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Sororidad es un concepto que se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión, solo por el hecho de ser mujeres.

"Siendo mamá sigo militando, en la medida que puedo, obvio. Poder venir acá y ser parte de la historia me marca y afianza más mis convicciones, creo en las luchas sociales y que se puede cambiar. Quiero que mi hijo diga que su mamá formó parte de un movimiento de mujeres que deseaban dejarle a sus hijos y los hijos de otras un país más justo. No es fácil ser mamá, no es fácil ser feminista, menos aún ser mama y feminista. Pero el amor vence al odio, y las futuras generaciones podrán tener una educación sexual que muchas no tuvieron. Amo a mi hijo y por sobre todo y deseo que sea un hombre deconstruido y de bien, que desde su espacio apoye la lucha feminista pero que no interfiera, que respete a la mujer y los espacios de ella, consciente de sus privilegios y deseoso de la revolución, soy mamá y quiero que sea Ley. Quiero educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir ".

Verde, joven y feminista
Así se burlan del patriarcado, se adornan el pelo, lo llevan de colores; se llenan de brillos la cara y la boca, pero para salir a combatirlo, con alegría, recuperando espacios de los cuales han sido borradas. El pañuelo es su insignia, y para las más jóvenes este reclamo histórico de libertad es apenas un punto de partida; conocen su derecho a la libertad y no parecen estar dispuestas a resignarlo. En las puertas del congreso hacía rato que había amanecido, sin embargo el frío empezaba ponerse más filoso cuando un grito claramente de mujer estalló como lava. "¡Aborto legal, en el hospital!" cantaban abrazadas las pibas y no tan pibas.

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Con los brazos en alto una mujer llegaba desde una calle angosta que desembocaba en la avenida, se había escapado del trabajo para ir a festejar. "Llevamos 40 años esperando esto", dijo a UNO, con la voz quebrada; más adelante un grupo de adolescentes la envolvió en un abrazo. Depende ahora del Senado volver a poner a la Argentina en el podio de los países precursores de los derechos civiles en Latinoamérica. Ahora saben que fuera espera una marea imparable. Que sea un tsunami. Y que sea verde, joven y feminista.

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