Secciones
Elecciones

¿Y los entrerrianos mequetrefes?

El audio viral de la diputada Vallejos apuntó a Alberto como la responsable de la derrota electoral. Otros señalan a Cristina ¿Hay culpas de entrerrianos?

Sábado 18 de Septiembre de 2021

“Persona entremetida, bulliciosa y de poco provecho”, define la Real Academia Española a una de las tantas palabras que la diputada nacional Fernanda Vallejos utilizó para referirse al presidente Alberto Fernández en un audio de una conversación privada, y que causó a muchos una gran nostalgia: mequetrefe. La responsabilidad de la derrota electoral que el domingo sufrió el oficialismo parece ceñirse a dos personas, Alberto y Cristina, y para algunos a solo una de ellas. Como siempre, el país entero discute su destino según lo que se teje o desteje en la Capital Federal. Es lógico por la matriz unitaria de gobierno que ha dominado las última décadas la Argentina, porque se trató de una elección de autoridades nacionales (en casi todos los distritos) y por la crisis política en el Frente de Todos. Pero cabe preguntarse si hay, además, factores locales que expliquen la paliza que sufrió el peronismo de los entrerrianos.

Pensando en modo perogrullo, gran parte de los salarios de empelados públicos están por debajo de la línea de pobreza y aumentan menos que la inflación, y en particular los trabajadores de la salud han expuesto su situación precaria pese a poner el hombro durante la pandemia. En la provincia no hay generación de trabajo genuino en el sector privado, y una gran masa sobre todo de jóvenes viene quedando afuera del sistema laboral formal, muchos de ellos ni siquiera sabe lo que es un laburo en blanco y con obra social. El hambre se puede ver en cada contenedor de basura revisado por familias enteras. Las únicas ayudas para estos sectores llegan de la Nación.

LEÉ MÁS: Fernanda Vallejos dijo que el Presidente es un ocupa atrincherado

También vale mirar cómo fue la gestión del gobierno provincial durante la pandemia, más allá de las pautas y políticas que iba disponiendo el Poder Ejecutivo nacional en materia sanitaria. Salvando al sector de Salud, cabe preguntarse dónde estuvo el Estado provincial a lo largo de tanto tiempo, sobre todo en los meses de mayor confinamiento que causó un estrago en los sectores históricamente postergados. Desde afuera se pudo observar un repliegue del estado, que siguió funcionando con alrededor del 25% de su personal activo, mientras muchos de sus agentes (algunos con sueldos de seis cifras) se acomodaron en sus hogares, en lugar de haberse planteado estrategias para que aquellos que estaban demás en sus habituales oficinas por la parálisis del país y del mundo, acudieran a los lugares donde más se necesitaba la siempre equiparadora presencia estatal. Ese rol, en no pocos casos, lo ocupó el narcotráfico, que no entiende de protocolos.

La angustia de los sectores que se vieron afectados por las restricciones necesariamente se ha traducido en los votos a los candidatos no oficialistas. En este punto es entendible que desde una gestión no se logre conciliar las disposiciones sanitarias con la necesidad de un comerciante, y tampoco se puede acusar al monotributista por destilar bronca contra las autoridades cuando veía que las medidas no eran iguales para todos, o que no le permitían trabajar cuando había multitudes reunidas en otros espacios.

“A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan”, diría Cristina, habría que agregar en Entre Ríos la categoría de privilegiados que hace muchos años integran el club de amigos del poder, que se ven todos los días cenando o tomando una cerveza artesanal en los bares más caros de Paraná. (Hablando de mequetrefes). Son pequeñas escenas de la vida cotidiana que evidencian injusticias y causan bronca, principalmente en los mismos militantes peronistas que padecen la realidad.

Resulta paradojal la sorpresa que causa la aplastante derrota del oficialismo en Concordia, donde su intendente con licencia era el primer candidato a diputado de la lista, siendo que en cada informe del Indec aparece en el podio de las ciudades más pobres del país.

El escándalo de la interna en el Frente de Todos concentrado en Buenos Aires hace correr la vista de las responsabilidades de las autoridades provinciales y locales en el pago chico, donde ya mismo los problemas son otros, y no es Alberto ni Cristina quienes deben estar encima tratando, como se pueda, de solucionarlos.

En esta nota

¿Te gustó la nota?