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Miradas: Gremios, inflación y salarios

En la agenda de los gremios entrerrianos, al menos por ahora, no figura el tema paritarias. Es posible inferir que los sindicatos apelan a la cautela.

Jueves 23 de Junio de 2022

En la agenda de los gremios estatales y docentes de Entre Ríos hay varios temas que son relevantes. La posibilidad de recuperar la presencialidad fortaleció la vida institucional de los sindicatos y el necesario debate de temas esenciales para los trabajadores de la administración pública. Bien podría decirse que el espíritu de las entidades sindicales es la permanente construcción de consensos, empezando por las bases y luego en quienes toman las decisiones de fondo, las cúpulas dirigenciales. Se trata de un modelo de conducción cuyos rasgos se pueden identificar, por ejemplo, cada vez que sesiona el Congreso Extraordinario de la docencia entrerriana.

En todo momento prevalece la construcción colectiva, y es una herramienta que está aplicando en estos días con la designación de los candidatos de las listas para renovar cargos en los siete agrupamientos que estarán representados en el Directorio del Instituto de la Obra Social Provincial de Entre Ríos (Iosper).

Pero en los gremios también se discuten otras problemáticas cruciales para los trabajadores que no necesariamente tienen actualmente presencia en la agenda pública: la situación salarial siempre subyace en los mitines, más allá que ese debate se deberá dar formalmente en la reapertura de la mesa paritaria en el segundo semestre del año.

Por el lado de los principales gremios estatales, llámese Agmer o la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), no ha habido planteos al Poder Ejecutivo para evaluar el impacto de la inflación sobre los salarios de los estatales. Es posible interpretar que la falta de pronunciamiento responde a una estrategia y no a la falta de voluntad política, porque a esta altura del año la variación inflacionaria es un drama para el bolsillo de los trabajadores.

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ATE realizó su balance de la primera reunión paritaria.

ATE realizó su balance de la primera reunión paritaria.

Así lo demuestra el último informe mensual del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), del cual se desprende que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró un incremento del 4,6% en mayo, por lo que un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos menores necesitó contar con ingresos por 99.677 pesos para no caer debajo de la línea de la pobreza.

En lo que va del año el Índice de Precios al Consumidor llegó a acumular un 29,3%, de acuerdo al monitoreo de la inflación que lleva adelante el organismo nacional.

Son datos que ponen en evidencia que el costo de vida pone en jaque cualquier tipo de previsión en términos de una proyección salarial, no solamente en Entre Ríos. Y lo que es más grave, la aceleración de la inflación en los primeros cinco meses del año está afectando en mayor medida a los trabajadores precarizados, un universo que en la provincia viene creciendo en forma considerable.

En definitiva, lo que se plantea en este suelto es que los sindicatos apelan a la cautela en este escenario, teniendo en cuenta que la proyección inflacionaria para el resto del año es poco alentadora.

Como se dijo, el tema no está por ahora en la agenda gremial, porque hasta parece una obviedad decirlo, pero en la práctica se respetará el acuerdo salarial que estableció un aumento para activos y pasivos, en el cual se determinó que la revisión salarial será recién en agosto.

Mientras tanto, el gobierno provincial sigue insistiendo en cada paritaria que su objetivo es que los salarios le ganen a la inflación y que poder pagar una recomposición salarial conlleva un importante esfuerzo financiero. Pese a que cada negociación siempre genera tensiones, las relaciones gobierno-frente sindical se mantienen en buenos términos.

La realidad indica que julio será clave en función de las demandas que podrían elevar las bases gremiales, en diferentes reparticiones del Estado provincial. Y no solamente surgirán pedidos por mejoras salariales, sino también reclamos de empleados que hace años exigen mejoras en sus condiciones laborales.

Todo está por verse, aunque las definiciones siempre estarán sujetas a consensos dentro de las organizaciones gremiales por encima de cualquier coyuntura económica y social.

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