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Llueven los millones de pesos y de dólares en la Argentina

En Paraná y otros puntos del país, hay un sistema financiero paralelo al oficial. Quién lo alimenta de pesos y dólares y cómo puede subsistir

Sábado 17 de Julio de 2021

La desgraciada muerte de Gonzalo Calleja provocó en Paraná un gran dolor. La causa judicial trata de aclarar en qué circunstancias falleció el joven de 29 años. Se sabe que el contador llevó una determinada cantidad de dólares a la zona de la Escuela Hogar, y allí sufrió un asalto en una operación por pesos.

Pero más allá de esto, surgió el debate de la inmensa cantidad de dinero que anda suelto en Paraná por fuera del circuito oficial financiero.

Lo primero que se debe decir es que se aprecia claramente una ausencia total del Estado con controles –casi- inexistentes, en especial de los organismos nacionales, que no logran ver un elefante en un bazar.

De lo contrario, cómo pueden explicar que reconocidos delincuentes que forman parte de bandas dedicadas a la venta de estupefacientes, al robo y otras actividades delictivas puedan tener una vida de reyes, con casas, vehículos, celulares, tecnología de última generación y otros placeres, sin tener un trabajo justificado.

Es normal que estos grupos cuenten con motos y vehículos de alta gama, como costosas propiedades que son adquiridas con pagos al contado. Allí la Afip no aparece, pero sí está para “perseguir” al hombre de campo que cambió un tractor, un arado, o por las malas políticas económicas y el mal tiempo, le fue pésimo con la cosecha, y no pudo saldar un crédito.

Hoy el sector que trabaja, o que pueda estar en la vereda de enfrente del gobierno nacional, se siente “acompañado” en los controles tributarios, mirando incluso hasta por debajo de la cama que tipo de escupidera tiene el dueño de la pequeña explotación agraria.

Sería bueno que con esa constancia, trate de perseguir a los grandes evasores. Bueno, en verdad al dueño de un canal le dieron un plan de pagos con sumas facilidades, por ser amigo de determinados políticos. Y a otro le dieron tantas ayudas oficiales que se compró campos y estancias en una provincia sureña.

Pero es llamativo, que en todos lados, habida cuenta de los cepos, cepones y controles de la Nación, florezcan mercados paralelos con operaciones en negro.

No solo habría que analizar los componentes económicos y financieros de ciertos personajes ligados con el mundo narco u otro tipo de delitos, sino también –lo que se comenta- los ladrones de guantes blancos que conforman mesas de dinero listas para funcionar como financieras y entidades al margen de la ley.

Hoy en las redes sociales pululan los ofrecimientos de dólares, por lo que sería bueno saber ¿quién financia estos sistemas en la ciudad, en la región y en buena parte de la Argentina?

Quiénes son los que tienen negocios que les permiten obtener pingües ganancias y “trabajarlos” en circuitos financieros que se sostienen con los denominados arbolitos, tal como existían en la crisis del 2001.

Insisto, dónde están los organismos de contralor que no logran ver los millones de pesos que se pasean por las calles.

Desde la Policía qué dicen. Marcan que creció en medio de semejante crisis social, económica, sanitaria y laboral que vive la Argentina, la existencia de cuevas de dinero que funcionan clandestinamente, pero con la utilización de distintos mecanismo informáticos y técnicos, pueden realizar todo tipo de movimientos millonarios, y si se les complica, logran encontrar cada vez más seguido a personas que impactantes sumas de dinero en mochilas o en vehículos que son trasladados de un lugar a otro.

Este mercado paralelo existe, primero porque hay una gestión económica y financiera que es un espanto, donde la población no confía para nada en las medidas tomadas, y eso provoca evasión y una desesperación en sacarse de encima los pesos malditos, para adquirir como se pueda dólares, oro u otro tipo de inversiones.

En estas condiciones, sin previsibilidad, con ideas intervencionistas inexistentes en la gran mayoría de los países, es lógico que la población entienda que el peso no tiene valor. Con esta realidad, quién podría invertir en la producción o en abrir fábricas para dar trabajo. La vedad, es que cada vez son menos.

Lo que sí aparece es el dinero mal o bien habido que cada vez más nutre un sistema paralelo.

Cómo se solucionaría este presente. Con un plan y programa serio, de apoyo a los verdaderos sectores que motorizan la economía, acotando la lógica del plan de ayuda electoral y demagógico y volviendo a incentivar la cultura del trabajo por demás pisoteada por la idea que todo se soluciona con el maná de cielo, sin esfuerzo.

Los gobernantes que tienen poca palabra, muchas contradicciones y falta de memoria, no tienen autoridad para obligar a que la gente vuelva a confiar en el peso. Y con sus actos, son los primeros en perjudicar a la propia moneda nacional.

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