Es muy difundida una idea de Nietsche, uno de los filósofos más relevantes del siglo XX: la del “eterno retorno”. En su concepción, la historia, lejos de ser una sucesión lineal y evolutiva, pasa a comportarse de manera circular y caótica. Si bien el concepto ya había sido formulado por los estoicos que entendían al tiempo como sumido en un ciclo que ardía en caos cada cierto período para luego renacer y volver a repetir, uno a uno, los sucesos que lo llevaron a su descomposición.
Javier Milei y la teoría del "eterno retorno"
Por Valeria Girard
Javier Milei y la teoría del "eterno retorno"
En la filosofía oriental, encontramos el “samsara”, entendido como una “rueda” en que se representa el ciclo de la vida, la muerte y la reencarnación, en donde todo volvería a empezar.
Nuestra versión vernácula, parece reflejada en el “eterno retorno” de nuestra historia, el auge y caída de ciertas ideas, políticas y gestiones económicas que una y otra vez mueren y renacen.
Algo así pareció verse cuando Carlos Rodríguez, uno de los números puestos para el gabinete económico de Javier Milei –en el caso que éste llegue a la Rosada- expresó acerca de los pesos: “La mitad está en plazo fijo, que son Leliqs, que son una bicicleta. Rescatarlos sería otro Plan Bonex, y eso para los plazos fijos sería hacerles un favor”.
¿Qué fue el Plan Bonex implementado en 1989 por Erman González, ministro del presidente Carlos Menem? ¿Qué “favor” le quiere hacer Milei a los ahorristas argentinos? Ni más ni menos que una confiscación compulsiva de los plazos fijos a cambio de un bono de cotización internacional que, en la práctica, alcanzó apenas un 30% de su valor nominal (30 centavos por cada dólar).
Tampoco era la primera vez que se confiscaban los depósitos, la medida había sido inaugurada por Arturo Illia en 1964, ni tampoco sería la última; ya que nadie podría olvidar al tristemente célebre “corralito” (De la Rua 2001) y su sucesor “el corralón” (Duhalde 2002). Todas ellas, rocambolescas maneras de “sanear” las cuentas fiscales a costa de los resguardos de los –en su mayoría- pequeños y medianos ahorristas.
En aquel caluroso diciembre de 1989, el Bono Extranjero no se aprovechó de quienes más tenían, muy por el contrario, muchos trabajadores se reservaban la parte de su salario que les permitiese vivir una semana y depositaban en el banco el resto para –a través de los intereses- evitar que la inflación les comiera el resto del sueldo. Estamos hablando de un año en que la tasa inflacionaria interanual había trepado a la friolera de 4.920 por ciento, algo así como 420% de promedio mensual. Además la economía se había contraído en un 4,4% y la pobreza escalaba del 25 a más del 47 por ciento.
Por lo demás, el modus operandi de los funcionarios siempre es el mismo, diez días antes de la puesta en marcha del plan, el ministro de economía González le había dicho al diario Clarín: “No serán congelados los depósitos”. Algo parecido sucedió en 2001, poco antes del corralito los “expertos” economistas vaticinaban una mejora absoluta de la situación sin salir de la convertibilidad: Por ejemplo Daniel Marx, entonces secretario de finanzas: “La Argentina está en una situación complicada, pero sólida, desde el punto de vista financiero”; o Javier González Fraga: “Creo que hay elementos para ser más optimistas que en los últimos cuatro o cinco años porque hay un mejor diagnóstico de los problemas de la economía argentina”.
Otro punto en común de la presente crisis y la manera en que los candidatos planean resolverla, son las consecuencias posteriores. En el caso del “Plan Bonex”, fue la antesala de la “Convertibilidad” en donde el valor del peso de ataba a la moneda estadounidense, una elegante manera de dolarizar. ¿Qué candidato propone esa alternativa? Sí, Javier Milei, cuyos economistas nos seducen con las bondades de la remake del Bonex.
Por lo demás, hasta los protagonistas son los mismos, Domingo Cavallo actor descollante durante los gobiernos de Menem y De la Rúa no se cansa de elogiar al candidato libertario cuyo equipo económico, además del mencionado Carlos Rodríguez, se completa con Roque Fernández quien fuera Presidente de Banco Central y Ministro de Economía de Carlos Menem.
Tal parece que la lógica del eterno retorno podría depararnos un nuevo fin de ciclo y el retorno a los ´90, o a los 2000.
Como metafóricamente dijo Nietsche, citando a un supuesto demonio en “La Gaya Ciencia”: “Esta vida, tal y como tú ahora la vives y como la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nada nuevo; sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento, y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión”.




















