Mientras el planeta arde, se sigue deforestando y quemando combustibles fósiles, están los negacionistas del cambio climático y los voceros de vaya a saber qué intereses, que van por la vida desconociendo cualquier evidencia científica sobre el calentamiento global.
¿Hay responsables del calentamiento global?
Distintos y confiables estudios señalan que entre los factores que causan el efecto invernadero y la mayor frecuencia de eventos extremos como las olas de calor, las sequías y otras catástrofes, son las actividades humanas -el consumo de combustibles fósiles, la generación de electricidad, las construcciones de cemento, la eliminación de la vegetación, el cambio de uso de suelo, la producción de alimentos y bienes, los servicios y los consumos.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), conformado por cientos de científicos han avalado estudios que indican que la temperatura de la superficie del planeta, ha aumentado, en los últimos 70 años, más rápido que en cualquier otro período de 50 años, de al menos los últimos 2000 años. Y advierten que las emisiones deben reducirse a la mitad para 2030.
El problema del negacionismo no es que una abuela o un tío compartan información errónea en redes sociales, sino que funcionarios y personas con poder de decisión en los Estados minimicen el tema, ya que aquellas políticas y obras públicas que diseñen no tendrán en cuenta las acciones para mitigar los nocivos efectos del fenómeno en la vida humana y la del planeta.
Es sabido que, tanto las altas temperaturas, como las sequías -e incluso las inundaciones- se mitigan protegiendo los árboles y los bosques.
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Cuando se deforestan, los bosques pasan de almacenar carbono a ser una fuente de liberación de esos gases; y ésta es una de las varias causas del cambio climático. Greenpeace ejemplifica: “Los bosques y sus suelos almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y juegan un papel vital en la mitigación de la creciente inestabilidad del clima. Si desaparecen los bosques, estos dejan de ser almacenes de carbono para pasar a ser fuentes del mismo, agravando el cambio climático”.
“Las principales causas de la pérdida de bosques son el avance de la frontera agropecuaria (ganadería y soja transgénica) y los incendios. Los sectores Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Otros Usos de la Tierra representaron el 39% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de Argentina en 2017”, se afirma.
Es decir que protegiendo los bosques y reforestando se aumentaría la capacidad de recuperación de extensas áreas frente al cambio climático, lo que también contribuiría a mantener la vida de las especies que lo habitan. Pero esto no ocurre, por el contrario. La deforestación y no recuperación verde hacen que se tarde más o no se concrete la reducción de las emisiones la atmósfera y las consecuencias están a la vista y en los termómetros meteorológicos.
Por otra parte, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) una hectárea con bosque absorbe, en una hora, 300 milímetros de agua, mientras que una con pasturas, 100 milímetros, y una con soja, tan solo 30 milímetros. Aun así, se siguen talando árboles para plantar esta leguminosa. La incapacidad o la falta de voluntad de las naciones en reconvertir y limpiar las actividades humanas anticipan la catástrofe.
El cambio climático genera olas de frío y calor, incendios, huracanes, sequías, inundaciones, propagación de plagas, desertificación, pérdida de bosques que son reservorios de vida y cambios en la distribución de especies.
Es bueno saber quiénes son los responsables del calentamiento de la tierra, tanto a nivel planetario como en el plano local. Es bueno recordarlo cuando, con temperaturas de más de 35 grados, se corta el suministro de agua potable o cuando reemplazan la vegetación con cemento en los espacios verdes. Es bueno saberlo.















