Cada 3 de noviembre se celebra en Argentina el Día del Artista Plástico Argentino, una fecha que reconoce el trabajo de quienes, a través de la pintura, la escultura, el dibujo y otras expresiones visuales, enriquecen la cultura nacional. La jornada rinde homenaje a Prilidiano Pueyrredón, uno de los pioneros del arte argentino, fallecido ese día en 1870.
Día del Artista Plástico Argentino: Prilidiano Pueyrredón, el pintor que desafió las convenciones de su época
Prilidiano Pueyrredón fue un pionero del arte argentino que desafió las convenciones de su época con sus desnudos femeninos y dejó una huella en la cultura nacional.
Día del Artista Plástico Argentino: Prilidiano Pueyrredón, el pintor que desafió las convenciones de su época
La Secretaría de Cultura de la Nación recuerda su figura para homenajear a los artistas del país y destacar el aporte de quien dejó una marca en la historia cultural argentina. Pintor, arquitecto e ingeniero, Pueyrredón desarrolló una obra que retrató distintos aspectos de la sociedad del siglo XIX y se animó a explorar temáticas que generaron controversia en su tiempo.
Prilidiano Pueyrredón, un artista adelantado a su época
Nacido en Buenos Aires el 24 de enero de 1823, fue hijo de Juan Martín de Pueyrredón, una de las figuras políticas de la época de la Independencia. Durante su juventud vivió junto a su familia en Europa y Brasil, donde tomó contacto con distintas expresiones culturales y amplió su formación.
En París estudió ingeniería y, al regresar a Buenos Aires, combinó sus conocimientos técnicos con su vocación artística. Su producción pictórica incluyó retratos por encargo, paisajes y escenas costumbristas que reflejaban tanto la vida urbana como las actividades rurales.
Uno de sus trabajos más conocidos fue el retrato de Manuelita Rosas, realizado por encargo de un grupo de federales que buscaba homenajear a la hija de Juan Manuel de Rosas. La pintura, de grandes dimensiones y con predominio del color rojo, se convirtió en una de las obras destacadas de su trayectoria.
Con el tiempo, Pueyrredón también se consolidó como retratista de la burguesía porteña. Sus cuadros permiten observar vestimentas, costumbres y personajes de una sociedad que atravesaba profundas transformaciones.
Los desnudos que escandalizaron a Buenos Aires
Uno de los aspectos más singulares de su carrera fue la realización de desnudos femeninos, una temática poco habitual en la pintura porteña de mediados del siglo XIX. Sus obras La siesta y El baño, realizadas en la década de 1860, despertaron cuestionamientos en los sectores conservadores de la sociedad. Esos cuadros eran considerados entonces pinturas de salón y circulaban de manera privada. Muchos lo señalaron como inmoral por abordar una temática que desafiaba las convenciones sociales de la época.
Las pinturas fueron conocidas públicamente muchos años después y actualmente se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su producción en este género lo convirtió en un precursor de la representación del desnudo femenino en Buenos Aires.
Además de su interés por la pintura, Pueyrredón incorporó la fotografía como recurso para desarrollar algunas de sus obras. No la utilizaba como una simple copia, sino como una fuente de inspiración para sus composiciones.
De la pintura a la arquitectura: las obras que dejó en Buenos Aires
Su legado no se limitó a las artes plásticas. Por su formación como ingeniero y arquitecto, participó en proyectos que formaron parte de la transformación urbana de Buenos Aires durante el siglo XIX.
Entre sus intervenciones se encuentran trabajos en la capilla del Cementerio de la Recoleta, la construcción de una nueva estructura para la Pirámide de Mayo y el diseño de espacios públicos como la Plaza de la Victoria. También participó en remodelaciones del edificio que años después se convertiría en la Casa Rosada.
Otra de sus obras más conocidas fue el diseño de la residencia de Miguel de Azcuénaga en Olivos, que con el paso del tiempo se transformó en la Quinta Presidencial. El proyecto se distinguió por su estilo neoclásico y por una estructura que llamaba la atención en la arquitectura local.
También intervino en el proyecto de un puente de hierro sobre el Riachuelo. La primera estructura se desplomó durante su inauguración, en 1867, debido a una falla en los pilotes. Pueyrredón elaboró una segunda propuesta, pero murió antes de verla terminada. El puente que lleva su nombre fue inaugurado en noviembre de 1871.
Una fecha para reconocer a los artistas argentinos
Prilidiano Pueyrredón murió el 3 de noviembre de 1870, a los 47 años. Su trayectoria reunió distintas disciplinas y dejó un registro visual de los primeros años de organización de la Argentina.
A más de 150 años de su fallecimiento, sus pinturas y proyectos arquitectónicos permiten conocer parte de la historia social y cultural del país. En su memoria, cada 3 de noviembre se reconoce a quienes, desde diferentes lenguajes y técnicas, contribuyen a desarrollar y enriquecer las artes plásticas argentinas.


















