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Gatillo fácil

"Es nula" la capacitación a policías en el uso de armas

En el juicio por el caso de "gatillo fácil" en Gualeguaychú, el jefe Departamental Cristian Hormachea aseguró que hacen falta entrenamientos a policías

Lunes 29 de Marzo de 2021

Entre el 25 de septiembre de 2018 y el 9 de octubre de 2019 ocurrieron tres homicidios en Entre Ríos por parte de policías con sus armas reglamentarias. En dos casos, los disparos se produjeron durante persecuciones tratando de detener a acusados de delitos, y en otro para disuadir un conflicto barrial. El último de los hechos se está juzgando en Gualeguaychú, donde un jurado popular resolverá si el sargento Mauricio Gómez es culpable o no del asesinato de Iván Pérez. En el marco de este debate, este lunes declaró el jefe Departamental Cristian Hormachea, quien refirió un problema que podría estar relacionado a estos casos de gatillo fácil: “Es prácticamente nula la capacitación que tienen los funcionarios policiales” en el uso de armas, aseguró.

Este lunes fue la segunda jornada del juicio que se desarrolla en el Centro de Convenciones de Gualeguaychú, cuando aún permanecían las repercusiones por la denuncia de apremios ilegales contra policías formulada por un testigo clave del hecho que había declarado el viernes, la cual fue desmentida por la Policía.

Se confrontan dos hipótesis: la acusación sostiene que Gómez ejecutó de un balazo a Pérez, quien escapaba de espaldas y desarmado; la defensa argumenta que fue un disparo accidental, a 95 metros de distancia.

El jefe de la Policía de Gualeguaychú, Cristian Hormachea, recordó en su testimonio su actuación aquel 9 de octubre de 2019, cuando se encontraba en una reunión con el viceintendente y debió acudir al barrio Molinari por lo sucedido. Refirió que se había tratado de una intervención policial tras un robo de herramientas, la detención de un sospechoso y la búsqueda del segundo. Que a Pérez lo persiguieron por un descampado, donde cayó muerto por el proyectil del arma de Gómez.

Sobre este punto, Hormachea recordó: “Me acerco a Gómez, le pregunto cómo está, lo noto bastante aturdido y afligido por la situación, me hace el mismo relato (que los anteriores policías) sobre el disparo, lo único que manfestó fue ‘se me produjo el disparo’, no dándome más explicaciones”. En reiteradas ocasiones, el jefe policial insistió sobre esas palabras y negó que Gómez le hubiera dicho “disparé”. Incluso, cuando el abogado querellante Pablo Di Lollo le preguntó por su testimonio al día siguiente del hecho, cuando declaró (según el acta) que Gómez “me dijo ‘simplemente tiré’”, volvió a corregir: “No, dijo ‘simplemente se me efectuó el disparo’”.

También el testigo fue interrogado por el fiscal Lisandro Beherán sobre lo que el Reglamento Policial autoriza sobre el uso del arma reglamentaria, por lo cual Gómez queda mal parado ya que las circunstancias en las que apretó el gatillo no están amparadas ni por esa normativa ni por Ley alguna.

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Un peligro

Hormachea fue interrogado por el defensor Alfredo Vitale sobre las condiciones en las que están los policías para usar armas, con el objetivo de abonar a su teoría de que Gómez no se encontraba capacitado para utilizar su pistola 9 milímetros por lo cual disparó “sin querer”. Más allá de esta cuestión, las respuestas dejaron en claro el peligro de miles de policías que están en la calle portando armas sin saber usarlas.

Acerca de si hay prácticas de tiro para los policías en forma habitual, el comisario dijo: “Tenemos equipamiento en Parana y ´Villaguay que permite a los que están formándose para poder ser futuros policías, y desarrollan su práctica de tiro, sus técnicas de resolución de conflictos y combate urbano, que son de manera virtual. Pero esos mecanismos solamente están en Paraná y en Villaguay, no en el resto de la provincia”.

Entonces, el defensor le preguntó: “Luego de que egresan ¿tienen prácticas de tiro?”.

“Sí, pero siendo sincero, no es para nada la óptima, es prácticamente nula la capacitación que tienen los funcionarios policiales. Por ahí se cree o se juzga a un funcionario de la fuerza que sea como que somos idóneos en el uso o la portación de un arma, y a veces solamente aprendimos cómo es el mecanismo para el armado y desarmado y efectuar un disparo o descargar un arma, pero realmente la capacitación que se brinda no es la adecuada. Es un criterio personal, como superior siempre pregono para que eso se mejore”, dijo Hormachea.

En este sentido, contó: “El año pasado, antes de la pandemia, había iniciado una capacitación del personal policial con la colaboración del polígono que nos daba el Club Tiro Federal, por la cantidad de errores que se cometían en el manejo del arma, principalmente en lo que era el manejo de armas largas en los traslados bancarios. Al extremo que llegábamos, de los errores que tenía la Policía de Gualeguaychú que el personal del Banco de Entre Ríos o el Banco Nación les sacaban los cartuchos de las armas por el riesgo que corrían. Ese es el grado de falta de capacitación y entrenamiento para llegar a esa medida. Por eso procuré y conseguí un instructor de tiro, una persona matriculada, funcionario policial (...) Estábamos iniciando esa capacitación pero se vio truncada por la pandemia”.

El juicio continúa este martes con más testigos. En las declaraciones de este lunes hubo constantes interrupciones por objeciones de los abogados. Tras dictar un cuarto intermedio, la jueza Alicia Vivian los reprochó y dijo “¡Esto es desastre!”.

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Policía afirmó que no había armas cerca del cuerpo de Pérez

El sargento Juan Alberto Zapata iba junto a Gómez aquella mañana a bordo de la camioneta policial 647. Este lunes declaró y recordó: “Ese día estábamos haciendo recorrida, recibimos una modulación del comando que en barrio Molinari estaban sustrayendo elementos de un taller, acudimos al lugar (...) Por comentarios de vecinos surgió que (el ladrón que escapó del lugar) podría ser Pérez. Yo lo conocía de vista. Dimos una recorrida por la zona, íbamos transitando por calle Mansilla, lo localizamos, estaba en la vereda, cuando nos ve sale corriendo para un descampado. Mi compañero acelera la camioneta, frena en el descampado y sale a correrlo. Se me perdieron de vista. Yo tenía un problema en la rodilla, me metí al campo sucio más o menos media cuadra. Escuché el disparo y me freno, después sigo y lo veo a mi compañero que estaba parado, le digo ‘¿qué pasó?’. Me dice ‘Le dí’. ‘¿Qué?’. ‘Le di un tiro’. Hago cuatro pasos para adelante y veo el cuerpo con una herida en la cabeza”.

Le preguntaron si cerca del cuerpo de Pérez había algún elemento contundente, y Zapata respondió: “En ese momento, no vi nada. Gómez estaba más de costado, no decía nada. Yo pego la vuelta y agarro para la camioneta para pedir ayuda. A mita de camino se acerca una persona y me dice ‘¡Es mi hermano, yo soy el hermano de Iván!’ Me empuja y me soberpasa, cuando va al lugar y viene devuelta me sorprende con un golpe de puño en la cara, que me dejó un zumbido en el oído, ahí alcancé a llegar a la camioneta para pedir ayuda y una ambulancia”.

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