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Rossi: "Las Fuerzas Armadas no seguirán más en la Escuela de las Américas"

Exministro de Defensa de Cristina Fernández es figura puesta para volver a ocupar el cargo con Alberto Fernández en la gestión que se viene.

Lunes 25 de Noviembre de 2019

No es oficial, pero todo indica que Agustín Rossi volverá al Ministerio de Defensa que ocupó desde 2013 hasta el final del gobierno de Cristina Kirchner. El presidente electo lo había sondeado (hace apenas algunas semanas) para continuar en su puesto ya histórico, el de conducir el bloque peronista kirchnerista en Diputados. Actividad que cumplió durante ocho años como oficialista, y otros dos como opositor, hasta su muy probable última sesión, el pasado miércoles.

Pero un repentino cambio de clima en la región, con la vuelta del militarismo interviniendo de lleno en la política, alertó a Alberto Fernández, que buscó al hombre más confiable para un puesto sensible. El de dirigir a las Fuerzas Armadas. Sobre todo luego de los cuatro años de Macri, que giró 180 grados el paradigma de los 12 años anteriores.

En una charla exclusiva con La Capital, Rossi habla como ministro designado, promete inversión y reequipamiento, rescata el orgullo militar argentino, a la vez a anticipa que los soldados argentinos ya “no seguirán con formación profesional de la Escuela de las Américas”.

—Golpe policial-militar en Bolivia, represión en Chile y en Ecuador, intervención militar en Perú, militarización del gobierno de Bolsonaro en Brasil. ¿Estamos ante el retorno de un clima contra la democracia en Latinoamérica, al modo de los años setenta?

—No sé si con la modalidad de los setenta, pero es claro que las fuerzas armadas han regresado como actor político, sobre todo si miramos Brasil. Ese viejo actor reaparece muy claro en el gobierno de Bolsonaro: un discurso militarista, vicepresidente y varios ministros con esa formación en lugares claves del gabinete nacional. En el caso de Perú, en un conflicto entre el presidente y el Congreso, las fuerzas armadas toman parte por el presidente y cierran el Congreso. En los casos de Bolivia y Chile, con matices, las fuerzas policiales (luego militares) y los carabineros ejercen la represión, donde es evidente que aumentan los grados de autonomía respecto del poder civil constitucional legalmente constituido. De todo lo que vemos, lo de Bolivia es gravísimo, una señora (Jeanine Añez) asume como presidenta colocada por las fuerzas armadas. Era demasiado grosero que un militar con uniforme se presente y diga el presidente soy yo. A todo esto, Donald Trump, apoya y celebra.

—El capítulo de las democracias infranqueables que pareció inaugurarse en los años 80, ¿no era un capítulo cerrado, definitivo?

—Creímos que era así, pero ya desde algunos años vemos como hubo golpes con una pátina de legalidad: Zelaya en Honduras, Lugo en Paraguay, el juicio político y destitución a Dilma Russef, el encarcelamiento de Lula, y encarcelamiento del vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas. El intento fallido por encarcelar a Cristina Kirchner. En todo este proceso, anclado en el Lawfare, la guerra judicial, ahora se sacan la careta y directamente retoman los métodos tradicionales.

—Los mandos militares (en especial en Bolivia) fueron leales al presidente constitucional, pero cuando se desata la operación golpista con apoyo civil parcial, se dan vuelta, y avalan el golpe. ¿Estados Unidos tiene intervención directa en ese viraje final de los militares?

—Bueno, nosotros decimos, en los últimos cuatro años de Macri disolvieron la Unasur, la Celac, dejaron en estado de coma el Mercosur, con Venezuela apartado, y la liquidación del Consejo de Defensa Suramericano. Un ámbito para los ministros civiles de defensa, y no para los jefes de la Fuerzas Armadas, como reflotaron mediante la “Jid”, Junta Interamericana de Defensa, con la presencia del Pentágono (Estados Unidos) y todos los jefes de las fuerzas de cada país de Latinoamérica. La vuelta del viejo paradigma.

—La Argentina, con todo, pareciera que no hay espacio político para el regreso militar en la vida política. ¿Eso es seguro, o ahora todo está en duda?

—No era la situación que dejamos en el Ministerio de Defensa en 2015, y por lo que entiendo tampoco sucede ahora. Sin embargo, Macri tomó medidas desacertadas como derogar un decreto del expresidente Alfonsín, de 1984, que ponía en manos del ministro civil una cantidad de decisiones del ámbito militar. Ahora Macri devolvió esas atribuciones a los jefes militares. Hay que entender que cuando el ministro de Defensa llega a conducir a las Fuerzas Armadas transita un plano inclinado, hacia arriba. Se encuentra con militares que tienen muchas décadas en la fuerza, y a los que hay que conducir.

—Los militares argentinos están fuera del juego político, y la política exterior cancela cualquier aventura militar en el extranjero. ¿Qué rol queda para las fuerzas armadas?

—Presencia en el litoral marítimo, control del espacio aéreo, presencia en las zonas con menos presencia del Estado, como montes, selva, lugares aislados. Los nuevos desafíos como la ciber defensa, Antártida, misiones de paz de Naciones Unidas, y el desarrollo para industria de la defensa.

—La formación profesional militar en la Argentina estuvo tradicionalmente marcada por los Estados Unidos, ¿eso seguirá así?

—No, para nada debe seguir así. Cuando creamos la Fuerza Suramericana de Defensa, fue para diferenciarnos de la Escuela de las Américas (Estados Unidos).

—¿Eso se perdió en los últimos cuatro años?

—Sí, se perdió. Cuando tumbaron la estatua de Néstor Kirchner en la puerta de la Unasur, no sólo tumbaron la estatua.

—¿Alberto Fernández hará otra cosa?

—Alberto tiene muy claro muchas cosas, entre otras que la política de defensa es subsidiaria de la exterior. Si tenés una política exterior alineada con Estados Unidos, como la de Macri, tu política es seguir al Pentágono, al Comando Sur. Distinto es que plantees algo serio y de respeto con el país del norte, pero con absoluta independencia y soberanía.

—Se dio en diputados, en la última semana, media sanción a un proyecto que otorga presupuesto para esa industria, con un porcentaje creciente, año a año. ¿Antes de asumir, ya tiene un nuevo instrumento presupuestario clave?

—Hay que pensar que lo grandes descubrimientos tecnológicos nacieron en las fuerzas armadas, internet, el celular que está aquí. Era absolutamente necesario votar presupuesto para reequipar a las fuerzas.

—Si se confirma que vuelve a conducir el ministerio, ¿qué piensa encontrar en la fuerza luego del hundimiento del submarino y la muerte de los 44 tripulantes?

—Fue trágico para la fuerza, y para las familias. En las fuerzas armadas hay orgullo que es necesario entender, muy profundo. En el discurso de Perón, el 17 de octubre del 45, en la Plaza de Mayo, lo primero que dice fue: “Acabo de presentar mi solicitud de pase a retiro, y con eso privarme del más alto honor que tiene un soldado que es llegar a general de la nación”. Los militares son los únicos que hacen un juramente hipocrático que dice “defender la patria hasta dar la vida”.

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