El acceso a la vivienda en Paraná atraviesa un momento complejo. Con alquileres que aumentan por encima de las posibilidades reales de muchos trabajadores y salarios que no logran acompañar el costo de vida, cada vez son más frecuentes las historias de jóvenes y familias que deben resignar independencia, volver a la casa de sus padres o compartir gastos para poder sostenerse.
Por no poder afrontar un alquiler, cada vez más gente vuelve a vivir con sus padres
Con salarios cada vez más retraídos, se estima que 4 millones de argentinos no pudieron seguir pagando el alquiler. Paraná no escapa a esta tendencia.
Por Vanesa Erbes
Se estima que 4 millones de personas debieron volver a vivir con familiares por no poder pagar un alquiler
Así lo describió el corredor público inmobiliario de Paraná, Alberto Marchini Poleri, quien aseguró a UNO que el deterioro del poder adquisitivo está modificando de manera profunda el mercado locativo y también las dinámicas familiares y comerciales de la ciudad. “Los números son muy tiranos y no les da para vivir y pagar un alquiler”, resumió el profesional al referirse a una realidad que, según indicó, ya comenzó a reflejarse en distintos sectores sociales.
Se trata de una tendencia que se viene dando a nivel nacional. Se estima que hay alrededor de 4 millones de argentinos para los que la convivencia con los padres se convierte en una estrategia de supervivencia, a pesar de estar en plena edad productiva, ya que no logran reunir los requisitos económicos para sostener un alquiler o un techo propio, según un informe publicado por el sitio El Profesional, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec), que revela que un joven promedio debería destinar aproximadamente el 65% de sus ingresos mensuales sólo para cubrir el canon locativo. Si a esto se le suman las expensas, los servicios con tarifas en ascenso y el costo de vida básico, la ecuación se vuelve sencillamente imposible.
Un panorama cada más más complejo
Marchini Poleri sostuvo que, si bien no tuvo casos en sus administraciones, conoce por colegas que existen situaciones concretas de personas que debieron regresar a vivir con sus padres ante la imposibilidad de afrontar alquileres, expensas y servicios.
“También lo que se ve seguido es que cada vez que se comunica un incremento cuatrimestral, muchos inquilinos responden que se les hace más pesado y preguntan si se puede renegociar con el propietario”, explicó.
Actualmente, el precio de un alquiler de un departamento de un dormitorio en una zona semicéntrica de Paraná ronda entre los 400.000 y 420.000 pesos mensuales. A eso deben sumarse expensas, tasas y otros gastos anexos, por lo que el costo final supera fácilmente el medio millón de pesos.
En ese contexto, remarcó que incluso personas con ingresos cercanos al millón de pesos encuentran serias dificultades para sostener un alquiler.
El endurecimiento de la situación económica también impactó en las condiciones para alquilar. Según explicó Marchini Poleri, hoy las inmobiliarias y propietarios exigen mayores garantías debido al aumento del riesgo de incumplimiento.
En uno de los casos que mencionó, para alquilar una vivienda de aproximadamente 900.000 pesos mensuales fue necesario presentar tres garantes con ingresos suficientes para responder ante una eventual deuda o proceso judicial. “El propietario necesita respaldo porque iniciar una acción judicial por falta de pago es muy costoso y complejo”, indicó.
Además, aseguró que a diferencia de otros años las propiedades ya no se alquilan de inmediato. “Antes se colocaba un cartel y en pocos días había varios interesados. Hoy hay más oferta que demanda concreta”, afirmó.
Según detalló, la demanda existe, pero gran parte de los potenciales inquilinos no logra cumplir con los requisitos económicos que exige el mercado actual.
La situación se vuelve aún más complicada para las familias con hijos. Una casa de dos dormitorios en condiciones habitables puede ubicarse entre los 600.000 y 700.000 pesos mensuales, dependiendo de la zona y las características del inmueble.
A esos montos también deben añadirse impuestos, seguros y servicios, lo que eleva significativamente el gasto mensual total. “La situación va a ser cada vez más compleja para quien quiera alquilar, y ni hablar para quien quiera comprar”, sostuvo el corredor inmobiliario.
El sueño de la casa propia, cada vez más lejos
En Paraná, como en otras ciudades del país, la crisis habitacional ya no se limita únicamente al valor de los alquileres. El fenómeno expone una combinación de salarios deteriorados, endeudamiento familiar, mayores exigencias para acceder a contratos y una creciente dificultad para proyectar independencia o acceder a una vivienda propia, un sueño que ´para muchos se vuelve cada vez más lejano.
Sobre la dificultad creciente para acceder a la vivienda propia. Marchini Poleri consideró que incluso los sistemas de crédito más accesibles siguen siendo insuficientes frente a los bajos ingresos actuales.
Si bien valoró iniciativas provinciales vinculadas a créditos para construcción sobre terrenos propios, anunciados recientemente por el gobierno de ntre Ríos, sostuvo que gran parte de la población joven continúa viendo la posibilidad de construir como algo prácticamente inalcanzable debido a los costos. “El deterioro salarial viene desde hace muchos años y hoy se refleja claramente en la imposibilidad de alquilar, ahorrar o construir”, reflexionó.
Locales comerciales también se mudan
El escenario económico también impacta en los locales comerciales. Marchini Poleri señaló que en el microcentro persisten alquileres elevados que resultan difíciles de sostener para muchos comerciantes, mientras que numerosos negocios comenzaron a trasladarse hacia barrios con alta densidad poblacional.
Según explicó, el crecimiento de centros comerciales barriales responde también a los costos que implica trasladarse al centro, especialmente por el estacionamiento y otros gastos asociados.
A eso se suma el crecimiento sostenido del comercio electrónico y las compras online, especialmente entre los más jóvenes. “Hoy mucha gente compra directamente por plataformas digitales o por WhatsApp. Eso modifica completamente el funcionamiento del comercio tradicional”, concluyó.



















