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Contaminación ambiental

El humo del Volcadero volvió a generar quejas en Paraná

El viento sur suele agravar el problema del Volcadero, que es crónico para quienes viven cerca del basural a cielo abierto de la capital entrerriana

Lunes 15 de Marzo de 2021

En Paraná el humo del Volcadero volvió a invadir una parte de la ciudad durante varios días la semana pasada, producto de las quemas que se producen en el gran basural a cielo abierto en el que se depositan la mayoría de los residuos sólidos urbanos (RSU) generados en los diferentes barrios.

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Se estima que al lugar llegan a diario alrededor de 300 toneladas de desechos, sobre los cuales mucha gente de los alrededores se aglutina intentando rescatar algo que les sirva de alimento, o algún material que pueda ser útil para alguna venta que les permita ganarse unos pocos pesos. Y según admiten muchos vecinos, hay focos ígneos provocados por los mismos habitantes de este sector de la capital entrerriana, con la finalidad de reducir el gran volumen de desperdicios, o para poder separar el cobre de algún cable, que es lo que llega a tener algún valor en las chatarrerías.

Pero también por la propia la combustión de la basura se producen focos de incendios que contribuyen a la grave contaminación ambiental de los barrios San Martín, Antártida Argentina, Balbi, Barranquitas, La Floresta y otros que se ubican en las inmediaciones, en los que la mayoría de sus habitantes sufren problemas respiratorios crónicos por estar constantemente expuestos al humo. “Esta tarde la zona oeste de la ciudad estuvo inundada por el humo del Volcadero municipal. Este problema lleva años sin solución, por diversos factores, muchos comprensibles, pero también por desinterés o negligencia de las autoridades. Mientras tanto hay gran cantidad de personas de la zona afectada que sufren complicaciones y enfermedades en las vías respiratorias. Es hora de tomarse en serio está grave situación”, lamentó Andrés, quien vive cerca.

Luis Hualde, uno de los referentes de la fundación Puentes, que trabaja bajo la órbita de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en La Floresta, explicó a UNO: “Es constante el tema del humo, pero cuando hay viento sur se agrava. Desde la Municipalidad van aplanando la tierra, tapan la basura, pero empiezan a aparecer los pequeños foquitos que han quedado encendidos adentro. Quedan prendidos por la combustión de la basura, pero además la gente del lugar hace quemas”.

Otro persona que vive en el lugar y forma parte de una cuadrilla de trabajadores municipales que lleva adelante tareas en el Volcadero, contó: “Por ahora estamos apaciguándolo al fuego, porque está entrando broza y conseguimos una máquina de la provincia para nivelar la playa. Lo que pasa es que la misma gente del Volca es la que va prendiendo fuego. Yo vivo y trabajo acá en el barrio, y muchos de los vecinos somos los primeros en tratar de solucionar los problemas con el humo, pero por ahí no se puede. Cuando el viento sur agarra todo lo que está, es impresionante y se vuelve difícil controlar el humo”.

El hombre contó que desde hace tiempo se comenzó a tapar con broza la basura, con cuatro a seis camionadas por día, aunque aclaró que la falta de disponibilidad de máquinas es el mayor inconveniente para llevar adelante esta labor. “Sé que hay topadoras prestadas de la provincia, hay una pala nueva que trajo el intendente (Adán Bahl) y ahora para empujar la basura se pidió prestada otra máquina a Vialidad de la Provincia”, aseguró.

Si bien en la gestión anterior se afirmó que el relleno sanitario sería “una realidad en Paraná, para dar respuesta definitiva al problema histórico del Volcadero a cielo abierto y la contaminación que genera en el aire, la tierra y el agua” y esto generó expectativas, el vecino opinó: “Es muy complicado que se concrete. Lo que pasa es que trasladar el Volca no es fácil y te lo digo como persona que trabaja acá. Primero hay que solucionar el problema de la gente, ubicarlos, conseguirles un trabajo digno”.

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Enfermedades crónicas

Faltan solo cinco días para el inicio del otoño, una estación en la que la preocupación de los vecinos de la zona del Volcadero se incrementa, ya que las afecciones se agudizan. A esta situación se suma el riesgo que significa para los habitantes del lugar un posible contagio del coronavirus, ya que muchas personas sufren problemas respiratorios crónicos por estar constantemente expuestos al humo.

En este contexto, cabe recordar que en 2007 el Foro Ecologista de Paraná presentó un recurso de amparo para que la Municipalidad brinde una solución a esta problemática, que obtuvo una respuesta favorable en la Justicia pero nunca se terminó de cumplir, lo que motivó a un grupo de vecinos a reflotar el reclamo hace dos años atrás para que se implementen acciones tendientes a resolver el tema del humo.

Daniel Verseñazzi, referente del Foro Ecologista, recordó a UNO: “El recurso de amparo que presentamos en su momento era por el humo de la ciudad, más allá del tratamiento que se le hiciera a los residuos sólidos urbanos, que en buena parte son el gran responsable del humo que se respira en Paraná. Nuestra presentación fue para que la Municipalidad resolviese progresivamente esta cuestión, entendiendo que esto reviste toda una dificultad de orden operativo y cultural, e implica cambios en la sociedad”.

Frente a los avances y retrocesos en cuanto al compromiso ambiental de las autoridades y de la población en general, Verseñazzi analizó: “Por lo visto no han sido consolidados esos avances y no hemos logrado evitar la continuidad de esta endemia que tenemos, que es la de respirar aire contaminado, sucio. Más allá de lo molesto que resulta, es fundamentalmente patógeno. El aire que respiramos en Paraná, y en general en las ciudades, es el principal vector de las enfermedades que padecemos”.

“La primera barrera que se impacta es la vía respiratoria, la vía nasofaríngea, pero además hay partículas y gases que se integran a nuestro organismo y posteriormente van a producir lo que se llaman enfermedades sistémicas. La quema de plástico, que es el material principal que compone los residuos que generamos en al ciudad, afecta no solo en las vías respiratorias, sino que también provocan enfermedades degenerativas tanto en tejidos blandos y como en tejidos consolidados”, concluyó el especialista.

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