Cumplimos nuestros primeros treinta años de vida institucional de la Bolsa de Comercio en un momento especial de nuestro querido país. Un punto de inflexión donde, más que nunca, se puede advertir la necesaria línea divisoria entre lo que fuimos y pudimos ser; y lo que necesitamos hacer para ser lo que nos merecemos.
Bolsa de Comercio: la misión construir el futuro día a día
La Bolsa de Comercio nació a partir de ricas experiencias que se dieron en otras provincias del país.
No hace falta aquí abundar en detalles. Cada uno de nosotros –desde el lugar donde lo encuentran las circunstancias- no sólo lo percibe como un fenómeno del inexorable contexto, sino que lo vive como una frustración en las expectativas, los esfuerzos y los sueños, propios y de su mapa social. Es dable entender que la vida económica e institucional tiene hoy una dinámica, política y económica que genera incertidumbre a cada momento y en cada uno de los proyectos individuales y colectivos.
Por eso consideramos que no es momento éste de apelar a la metáfora o a eufemismos para compartir este especial cumpleaños. Creemos compartir el diagnóstico –empresarios, trabajadores, dirigentes, inversores, docentes, alumnos, y todos los demás sectores de la sociedad- en cuanto al país que nos atraviesa y que lastima y duele.
Es necesario posicionarnos ante nuestro tiempo con el mismo espíritu que nos vio nacer y con el que transitamos estas tres agitadas e inasibles décadas en Entre Ríos, como geografía cercana, pero con el condicionamiento de un país atribulado y un mundo que, al calor de la globalización, se reacomoda y reposiciona al ritmo de cambios vertiginosos, trascendentes innovaciones y conflictos que redefinen un rumbo siempre oscilante.
El compromiso con nuestro tiempo y nuestra gente, la inserción en nuestra comunidad, la verdad y honestidad a la hora de presentarnos como una institución señera en la región y objetivos firmes y transparentes en servicios y productos, son los pilares con los que un grupo de entrerrianos pioneros decidió fundar esta institución y sus empresas sucedáneas desde 1992, y con ellos queremos posicionarnos hacia el futuro.
En la confirmación de ese mismo compromiso nos abrazamos a ellos, pero no ya como una expresión de deseos como hace 30 años; sino con el estandarte que podemos exhibir gracias a la experiencia, el trabajo desplegado y los logros obtenidos en todo este tiempo.
Sin embargo es necesario ser meridianos. Queremos celebrar este aniversario junto a todos los actores de buena voluntad y que buscan lo mejor para nuestra provincia, pero siendo claros en el mensaje que no por firme y claro tiene que ser pesimista o agorero.
Nunca perderemos la esperanza en nuestra gente y nuestros recursos. Sólo debemos ser honestos con nosotros mismos para mirar un derrotero histórico que no muestra los mejores indicadores y que nos deja bastante lejos de los sueños de quienes hicieron de Entre Ríos una provincia que caló una profunda huella en los umbrales de la formación institucional del país.
La Bolsa de Comercio nació a partir de ricas experiencias que por la desidia de nosotros mismos. Hoy queremos aprovechar este aniversario para alzar la voz contra los que quieren empujarnos a un camino que no elegimos y que sólo agudiza incertidumbre; y preferimos sumarnos a los que se ilusionan con que todavía estamos a tiempo de emprender un proyecto colectivo que nos involucre a todos desde la educación, el trabajo, el respeto por las instituciones, la libertad de empresa, la inclusión y el respeto; y con la convicción de que el crecimiento, el superávit fiscal y la equidad tributaria no son privativos de derechas o izquierdas, sino que representan la visión de un Estado moderno que cuida, protege y proyecta a sus ciudadanos.
Nosotros, quienes estuvimos y estamos desde el primer día no somos los mismos. Hemos perdido cierta ingenuidad y el tiempo nos enseñó que en la Argentina es muy difícil la planificación y que seguramente conviviremos con más sinsabores que alegrías. Pero no es una queja, sino un diagnóstico inevitable.
Como lo es la necesaria convicción que la construcción diaria de una institución como la nuestra nos obliga a asumir que es una misión que se construye día a día. Pero aspiramos a ser capaces de revertir la desmesura y el conflicto permanente entre los argentinos para que quienes nos sucedan puedan escribir otro destino desde la certidumbre y el optimismo, con una cultura de trabajo anclada en la confianza en y entre nosotros, y apoyándose en la necesaria esperanza multiplicadora.
La Bolsa de Comercio de Entre Ríos es sinónimo –por definición ontológica- de encuentro, de fe, de confianza, entre inversores y emprendedores. Ese es el vector que define nuestro trabajo y el de nuestros profesionales. Con él seguiremos apostando al futuro. Con él invitamos a todos a mirarnos hacia adentro y sacar lo mejor de nosotros para regalarnos otro país y otra provincia.
Con él festejamos estos treinta años y agradecemos todo lo que esta comunidad hizo por nosotros. Con él renovamos los votos de cara a lo que viene y asumimos el rol y el lugar que el sector privado y la comunidad nos tiene preparado para que el cambio que nos merecemos.
Alcides N. Balla (Presidente de la Bolsa de Comercio de Entre Ríos).













