A Fondo

Sueños, una ventana al más allá

Enigmas: Dimensión del universo por derecho y naturaleza propia. Fuera de lo que popularmente suele interesar de las ensoñaciones oníricas, en la Psicología se los ha considerado como dotados de una función compensatoria. No son un fenómeno secundario

Domingo 15 de Marzo de 2015

Gustavo Fernández / Especial para UNO
gusfernandez21@yahoo.com.ar

 

 

Nadie puede poner en duda que, luego del “descubrimiento” y producción voluntaria del fuego, pocos avances fueron tan significativos para el pensamiento de la Humanidad como pasar del “geocentrismo” (la Tierra es el centro del universo conocido) al “heliocentrismo” (la Tierra orbita alrededor del Sol. Por un colectivo de razones largo de explicar aquí, ese cambio de perspectiva hizo avanzar a la ciencia, en pocas decenas de años, lo que no había avanzado en los anteriores dos milenios. De la misma manera, sospechamos que otro “salto” similar dará el pensamiento humano cuando comprenda que la mente en general y los sueños en particular no son un fenómeno secundario producto de la actividad del cerebro, sino una dimensión del Universo por derecho y naturaleza propia. Las implicancias de esta posibilidad son infinitas y no se trata de una divagación antojadiza; es el resultado de las más modernas líneas de investigación científica sobre el significado de los sueños.


Fuera de lo que popularmente suele interesar de las ensoñaciones oníricas (su significado, o la divertida posibilidad que “codifiquen” números que saldrán afortunados en la lotería) la Psicología los ha considerado, tradicionalmente, como dotados de una función “compensatoria”: se trataría del sedimento emergente de material no elaborado por la conciencia durante la vigilia, o realizaría funciones de “equilibrio” homeostático entre lo que vive el sujeto y lo que desea y/o reprime. Pero en los últimos años ha venido a ocupar su lugar una corriente psicológica que enfoca su atención a los llamados Sueños No Compensatorios: es decir, sueños que parecen cumplir otra función o mostrarnos otras cosas.

 

Sueños proféticos


El primero de esta nueva categoría es el Sueño Premonitorio: el sueño que anticipa, literal o simbólicamente, algo futuro que ocurrirá en la vida del soñante. Es un hecho demostrado científicamente por la Parapsicología que entre las distintas formas de Percepción Extrasensorial figura la Premonición o “Precognición”, la capacidad de percibir las “tendencias” futuras d ela vida del sujeto. Ello no significa que las personas estén sujetas a un Destino inevitable, sino que lo que hace esa facultad extrasensorial es anticipar cuál, seguramente, permitirá el sujeto que ocurra, ya que el futuro puede cambiarse. O, como gusto decir yo, “el Destino de una persona es inversamente proporcional a su fuerza de Voluntad”. Cuando más concientes y responsables de cada acto de nuestra vida nos hagamos, menos “pesarán las estrellas” sobre nosotros.


En ese sentido, el Sueño Premonitorio cumple dos tareas: por un lado, “avisa” sobre la “tendencia dominante”. Y por el otro, cuando la persona no es capaz de tomar el control de su vida, simplemente notifica lo que ha de pasar.


Tomemos un ejemplo clásico y real. Un caballero, representante de una firma comercial estadounidense que está alojado en el hotel de una ciudad durante una gira de negocios, sueña una noche que el avión que tomaría a la mañana siguiente caería y él moriría en el accidente. Tanto lo impresiona este sueño, que a primera hora cancela su reserva y decide descansar ese día. El avión parte (sin él, obviamente), cae a tierra y todos sus pasajeros y tripulantes fallecieron. Esto es interesante porque demuestra que el sueño mostró situaciones que no pueden cambiarse (el avión cayó) pero deja al soñante margen de maniobra personal (eligió libremente no ir, y se salvó).


Esta capacidad de advertencia del Sueño Premonitorio puede entrenarse y sobre ello se trabaja en distintos centros de investigación a efectos de brindarle al individuo herramientas para así mejorar su calidad de vida.

 

Sueños Telepáticos


De la misma manera existen los “sueños telepáticos”, sueños donde el soñante percibe, recibe, se “impregna” del contenido psíquico de otras personas con las que se encuentra, generalmente, vinculado emocionalmente. Recordemos que la Telepatía se define como “una misma imagen sensorial, emoción o sentimiento presente en dos o más psiquis simultáneamente” de manera que a través de esa “conexión” que significa el afecto es posible “comunicar” lo que vive mentalmente una persona, a otra. Durante el sueño (fisiológico), que es cuando los Mecanismos de Defensa del Yo se encuentran más “lábiles” (atemperados) y por ende el sujeto más sensible, es que puede producirse esta “impregnación” (más que “transmisión”, que es como erróneamente el no entendido suele considerar la Telepatía).

 

Viajes


OOBE son las iniciales en inglés de “Out of Body Experience” (“Experiencia Fuera del Cuerpo”) y se refiere a cuando la mente “viaja”, es decir, se proyecta fuera del “container” biológico que es nuestro cuerpo. Esto, que parece contradecir toda lógica, es precisamente a lo que apuntan las investigaciones en este campo de los últimos coincuenta años y es a lo que me refería, en la introducción de esta nota, cuando hablaba del “salto cuántico” que será para la mentalidad humana comprender este potencial que, por otra parte, remite a infinitas vivencias casi cotidianas de muchísima gente en todo momento y lugar y que ha tratado (vanamente) de ser explicado con “proposiciones lógicas” por una Psicología atrapada en las limitaciones de su propio discurso frente a la realidad incontrastable de estas experiencias. En ellas, la mente, dijimos, “viaja fuera del cuerpo”. Se ve “desde fuera” del mismo, o pasea por la casa de un pariente, u observa entidades y lugares que difícilmente puedan ser reconocidos como del “mundo real” de todos los días. Desde  la más remota antigüedad los autores se refieren a él como “el viaje astral” y hay muchas razones para sospechar que a través de su estudio estamos a las puertas de una dimensión desconocida aún en el conocimiento y evolución humanas.

 

 

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