A Fondo
Martes 26 de Agosto de 2014

A la sombra del éxito, envenenados

Cada vez que un “mosquito” fumigador zumba en el ejido rural de Villa Urquiza cunde el pánico en la casa. El proyecto de Ley de Agroquímicos que iba a aprobarse en Senadores está en un impasse.

Valeria Girard  / De la Redacción de UNO
vgirard@uno.com.ar

 

“No es fácil ser la sombra del éxito”, dijo Fabián Tomasi, un peón rural que padece polineuropatía tóxica y es una muestra del lado mortal del modelo de producción agrícola de la Argentina.
 

 

Tomasi trabajaba para una empresa de fumigaciones y manipulaba constantemente agroquímicos: glifosato, endosulfán, 2,4-D, clorpirifós.

 

En una entrevista hecha por Diario Junio, este hombre oriundo de Basavilbaso puso en su voz las consecuencias nefastas que provoca el glifosato, tales como malformación congénita, leucemia, aborto espontáneo, atrofia, intoxicación, alergias. Él forma parte de los afectados y acallados por una matriz productiva que reporta ganancias.

 

Conocer su historia me generó mucha angustia, ni sus palabras ni su padecer me son ajenos. Mi madre convive con ese veneno en la sangre desde hace años, y cada vez que un “mosquito” zumba en el ejido rural de Villa Urquiza cunde el pánico en la casa. Los días posteriores ya todos sus familiares los conocemos bien: ella tirada en la cama con un dolor de cabeza que la aisla del mundo, con el cuerpo encorvado por el dolor, sin comer y sin hablar; mal pero acostumbrada. Mi hermano también alguna vez se intoxicó con pesticidas, sintió que se moría, tal vez hoy sus constantes ataques de hígado y dolores de cabeza respondan a ello, puede ser, aunque ningún médico se lo ha confirmado.

 

Con los años logramos que los dueños de las empresas fumigadoras se acerquen hasta su casa o llamen a la comisaría local, y desde allí le avisen que se están por fumigar en los campos cercanos. Entonces mi mamá deja todo lo que está haciendo y huye despavorida, se aleja de su propio hogar por varias horas y lo único que consigue es menguar los síntomas.

 

Ustedes dirán, por qué no se mudan. Porque es la casa donde mis abuelos construyeron su futuro, donde mi abuela, viuda joven, se las arregló para criar a sus cinco gurises y donde mi papá, el menor de todos, se aquerenció tanto que formó su propia familia.

 

El proyecto de Ley de Agroquímicos que iba a aprobarse en la Cámara de Senadores de Paraná se encuentra en impasse hasta setiembre de 2014.

 

Entre otros puntos, se instituía que la distancia mínima de fumigación era de 100 metros para pulverizaciones terrestres, y 200 para las aéreas, cuando en el original se disponía 500 metros de distancia.

 

Mientras sigue el debate, en junio de este año falleció Eduardo Ferreyra, el hombre que denunció intoxicación por agroquímicos.
 

 

Ferreyra, de 47 años, oriundo de Federación, trabajaba en la producción de arándanos para una empresa de la zona. Según su propio testimonio pronunciado tiempo atrás, los fuertes químicos que se utilizaban en la fruta contaminaron su sangre y le ocasionaron cáncer. En Entre Ríos, las producciones alternativas como ganadería, tambo e incluso siembra de otros cereales fueron discontinuadas para producir soja, que es lo que hoy por hoy les es más rentable. Siempre se vuelve a pensar cómo se hace para que un productor abandone la práctica de fumigaciones de cultivos que le resultan económicamente muy rentables, y la única posibilidad es que desde el Estado se brinden políticas que den alternativas de producción sin perder la rentabilidad y que sean menos agresoras del medio ambiente.

 

Ahí está la cuestión y hasta tanto eso no suceda continuarán las complicaciones causadas por las fumigaciones con agrotóxicos. El embriólogo del Conicet Andrés Carrasco fue quien puso por mucho tiempo al glifosato en el banquillo. Su muerte fue una gran pérdida, pero su trabajo sigue hablando por él. Las conclusiones de las investigaciones realizadas por Carrasco en el laboratorio se convirtieron en el mayor obstáculo para la continuidad de un sistema de producción a gran escala, y en plena expansión, realizado por grupos concentrados de la economía y con alta incidencia de sectores de la especulación financiera volcados a competir con las pymes clásicas de los cultivos.

 

Este científico demostró  que una agricultura basada en el uso de productos químicos, que genera enormes dividendos al Estado nacional, a los pooles de siembra, a las multinacionales que proveen las semillas transgénicas y el herbicida, o que monopolizan las exportaciones (Monsanto, Cargill, entre otras); esa agricultura está exponiendo al riesgo de malformaciones de todo tipo a los seres vivos. El modelo contamina la naturaleza, y pone en peligro la salud de las personas.

 

 

Comentarios