Juicio por homicidio
Domingo 21 de Mayo de 2017

Avalan gatillo fácil con un reclamo de impunidad a favor de policía que mató

El oficial Eduardo Rivas asesinó de un tiro en la nuca a un joven en Hernandarias. Lo condenaron a prisión perpetua y ahora algunos vecinos juntan firmas para que se anule el fallo

"Todos somos Hernandarias. Todos somos Eduardo Rivas", finaliza el texto que circula en la localidad del Departamento Paraná pidiendo a los vecinos avalarlo con una firma. Se trata de una campaña iniciada por algunos vecinos que defienden el accionar del oficial de la Policía de Entre Ríos, quien el 14 de febrero de 2014 mató de un disparo en la nuca a Juan José Chocor, de 18 años, durante un procedimiento de identificación. El lunes pasado, el hombre fue condenado a prisión perpetua por el delito de Homicidio agravado. Por esto, en el documento piden que se revise la sentencia que consideran "injusta". El tribunal determinó que Rivas actuó sin justificación alguna, le disparó por la espalda a una persona desarmada que huía.


"Hubo varios puntos oscuros que no se tocaron, lo único que se quiso hacer fue condenar a una persona que se defendió de un par de delincuentes" dijo una mujer de apellido Torres, impulsora de la iniciativa y familiar de un exintendente de la democracia. Sin embargo, en la investigación se pudo comprobar que Rivas no tenía de qué defenderse al momento de efectuar el disparo con su arma reglamentaria, porque tanto Juan José Chocor como su hermano salían corriendo luego de forcejear con el uniformado, y además estaban desarmados. Y menos se demostró que los hermanos hayan participado del robo de una moto ocurrido en el barrio Norte unos días antes, que nunca se esclareció.


Un jefe policial que era superior de Rivas cuando ocurrió el asesinato, aseguró a UNO que el oficial "se mandó solo" al lugar del hecho en busca de quien creía que había sustraído una moto. Y agregó que "le disparó sin causa cuando la víctima se iba corriendo".


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Aquella tarde, Rivas llegó a calle Corrientes, entre Concordia y La Paz, en un móvil policial. Interceptó a Diego Chocor, que volvía de comprar cigarrillos en el kiosco, le pidió el documento, se lo tiró al suelo y cuando el joven se agachó para levantarlo lo agarró y lo puso contra el patrullero para arrestarlo. En ese momento salió de la casa de la tía Juan José para defender a su hermano. Tras forcejear con el efectivo de la comisaría local, lograron zafarse. Diego corrió hacia un baldío, por atrás del patrullero, Juan José escapaba por delante. Rivas sacó su arma, le disparó primero a Diego pero no dio en el blanco. Luego le apuntó a Juan José y gatilló. El muchacho de 18 años había alcanzado a hacer tres o cuatro pasos y cayó al suelo. Una ejecución a sangre fría.


El proyectil calibre 9 milímetros ingresó por la cuarta vértebra cervical y salió por la boca tras atravesar el maxilar inferior. En minutos, el lugar fue escenario de una pueblada, donde incendiaron el patrullero y atacaron a Rivas, no solo a golpes sino también le dispararon en una pierna. Nunca se supo quién fue el autor de esta agresión. También llegaron varios policías de civil, que efectuaron disparos.


El joven baleado estuvo un mes y medio internado en el hospital San Martín hasta que murió.


En el juicio se escucharon decenas de testimoniales que lograron reconstruir el sangriento episodio. Lamentablemente el testigo presencial, hermano de la víctima fatal, murió hace unos meses en un accidente de tránsito por lo que no pudo dar su relato ante el Tribunal.


Las pruebas no dejaron lugar a dudas en los vocales Elisa Zilli, Alejandro Grippo y Pablo Zoff, quienes dictaron la condena para Rivas y le impusieron la única pena posible para un funcionario policial que, en abuso de sus funciones, termina con la vida de una persona: la prisión perpetua. Además, ante el peligro de fuga, dispusieron la inmediata detención del oficial, con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1.


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"No podemos hablar de justicia cuando se callan tantas verdades (...) No podemos hablar de justicia si nos queda un sabor amargo a derrota, a oscuridad (...) Esta persona, servidor público, que vivió su vida intentando superarse a través del estudio, el trabajo, la familia, ... hoy es víctima de lo que representa: su vocación", sostiene parte del documento.


"Hoy es la imagen del dolor, de la falta de investigación equitativa superadora, de la justicia que busca verdad... no solo la condena. La condena será justa cuando todos (en negrita) y cada uno de los que intervinieron reciban la condena proporcional a su delito, sin distinguir escalafones, rangos, roles, situaciones sociales", agrega, y luego reclama: "Todos queremos saber quién ordenó, ejecutó, desvió, no acató cada paso, no se calla la verdad con una condena a medias. Que la condena sea justa para cada uno de acuerdo a la culpabilidad que tenga, de ambos lados de la delgada línea que divide la justicia".


A la espera de los fundamentos de la sentencia que dará a conocer el Tribunal, la defensa de Rivas espera analizar el fallo para presentar el recurso de Casación. En este sentido, quienes están a favor de la conducta del policía piensan que aún pueden lograr revertir la condena. "Estamos muy esperanzados en obtener una importante representación que exija una nueva revisión del fallo que a nuestro entender es totalmente injusto", dijo Torres, quien además aseguró que "Hay mucha gente con bronca y que está muy molesta, por lo que no descartamos incluso hasta movilizarnos hacia dónde sea para expresar el descontento de Hernandarias".


La situación que se da en esta localidad es la inversa a la que se vive por estos días en Santa Elena: en Hernandarias vecinos absuelven al uniformado condenado por la Justicia; en la localidad donde fue asesinada Gisela López, se reclama condenar a los ladrilleros que los jueces absolvieron por falta de pruebas.


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