Un empate justo que dejó un sabor amargo
Otra vez volvió a merodear el triunfo, no por la producción cumplida a lo largo de los 90’, pero sí porque estuvo al frente en el marcador hasta cuando faltaba poco para el final.
Patronato le ganaba, con mucho sacrificio, a Atlético Tucumán con tanto de Carlos Quintana, pero Luis Rodríguez de penal puso el 1 a 1 final.
Fue en el estadio Presbítero Bartolomé Grella en el marco de la octava fecha del Torneo de Transición de la Primera B Nacional. El lunes el Santo que se ubica sexto en la tabla de posiciones, visitará a Santamarina en Tandil, desde las 19.30.
Las primeras imágenes del match, mostraron a un Atlético Tucumán prolijo en el traslado e invadiendo territorio enemigo. Antes del minuto una pelota cruzada en las cercanías del área chica motivó el primer cierre apresurado de Walter Andrade.
A los 4’, una pelota llovida de Gastón Giménez sorprendió al fondo del elenco paranaense parado en línea y con Menéndez corriendo a las espaldas, finalmente el remate cruzado del atacante paraguayo se fue desviado.
La amplia trinchera entre los volantes locales y los cuatro del fondo hacían que el Decano tuviera demasiadas libertades para construir su juego de ataque. El conjunto de Héctor Rivoira iba, pero dejaba espacios que Patrón aprovechaba generalmente soltando a Damián Canuto que haciendo ostentación de su pegada ponía en aprietos a la retaguardia tucumana. Un taco del Flaco Quiroga cerca de la línea de sentencia bien conjurada por Cristian Lucchetti fue la opción más clara que acreditó en el cuarto de hora inicial.
En un trámite de ida y vuelta el ocasional visitante se mostraba más profundo, con llegadas más claras. Insinuó su intención de romper la paridad con un remate de Giménez de media distancia, un cabezazo de Malagueño y un media vuelta de Menéndez todas bien resueltas por la seguridad de Bértoli fueron las posibilidades que acreditó el Blanquiceleste para ponerse en ganancia.
La más clara que tuvo fue un desborde de Menéndez por derecha que increíblemente Jara mandó afuera con su cabeza ingresando por el otro sector.
Una buena habilitación de Márquez que Quiroga no logró controlar en las cercanías de Lucchetti y una contra demorada por Caprari y que terminó en una resolución intrascendente de Orfano fueron las tibias respuestas del dueño de casa.
SEGUNDO TIEMPO. El Deca siguió poniendo en evidencia que no se conformaba con el punto. La posesión ya no le correspondía en la proporción de antes, era más bien dividida. Con la inclusión de Lima por Orfano y el adelantamiento de Guzmán por derecha buscó avanzar por las bandas.
El Negro no logró ser un neto dominador del desarrollo pero sí logró detener la invasión que Atlético registró en la etapa primitiva. El decaimiento del nivel del cotejo era tan evidente como la disminución de la circulación de motos en los últimos días en Paraná.
Nada interesante había sucedido en la etapa complementaria hasta que a los 26, después de una falta en la mitad de la cancha, Canuto mandó el tiro libre al área para que Quintana aprovechando una fallida salida de Lucchetti la empujara de cabeza al 1 a 0.
En ventaja, el conjunto Rojinegro pudo liquidar el pleito en una gran asistencia de Leonardo Acosta que Marcelo Guzmán mandó a las nubes sin marcas y desde una posición inmejorable.
Atlético no daba muestras de reacción hasta que a los 36’ un tiro libre de Rodríguez encontró una supuesta mano extendida de Damián Canuto en la barrera, el árbitro Fernando Espinoza interpretó que hubo intención y marcó el penal que el mencionado Rodríguez transformó en el 1 a 1 con toque suave al medio del arco.
Más allá de que los goles parecieron encender el trámite y que ninguno se conformaba con la paridad, no se le cayeron ideas para una nueva alteración en el tanteador.
Por el desarrollo el resultado final fue justo, pero en Patronato deja el sabor amargo de no saber sostener una ventaja que tanto costó obtener. La fortaleza de la localía sigue siendo una materia pendiente y obliga a recuperar el terreno perdido fuera de su propia casa.
Las claves
El rival. Más allá de que hubo actuaciones deficientes siempre hay que considerar que enfrente hay un rival y el de anoche fue de mucha jerarquía. Atlético Tucumán mostró sus pergaminos en el Grella.
La duda. Más allá de que quedó claro que en el penal para Atlético Tucumán, Fernando Espinoza sanciona una mano de Matías Quiroga, no hay certeza de que existió intención del atacante de interrumpir la trayectoria.
Materia pendiente. Trabajar sobre la ventaja. En los dos últimos partidos Patronato estuvo adelante en el tanteador y se lo empataron sobre el final, generándole la pérdida de puntos importantes para la tabla.
No lo pudo disfrutar
Matías Larraule/Ovación
La mano no venía sencilla. Patronato había sido dominado en la primera etapa por Atlético Tucumán. Sufrió en ese período, pero se vio favorecido por la impresión de los atacantes del elenco del Jardín de la República y por la solidez de Sebastián Bértoli. Niveló el trámite en el complemento. Capitalizó un grosero error de Cristian Luchetti y festejó.
El responsable de la explosión Rojinegra fue Carlos Quintana. El defensor tuvo su bautismo como goleador con la camiseta del Santo al burlarse del error del uno Decano. Aunque fue una alegría a medias. No la pudo disfrutar luego del empate norteño.
“El objetivo final era sumar los tres puntos, por eso nos vamos doloridos, porque se nos escapó sobre el final”, se lamentó Quintana, en diálogo con Ovación.
La unidad registrada en su propio terreno resta más de lo que suma. El defensor no lo entiende de esa manera. “Hoy (por anoche) jugamos ante uno de los mejores equipos del torneo. Hicimos un buen partido, lástima que se nos escapan los tres puntos sobre el final porque iban a ser muy valiosos. Tenemos que seguir sumando, corregir los errores que cometimos para que en las próximas fechas no se nos escapen”, apuntó.
Patronato exhibió una magra imagen en la primera etapa. Lució desordenado, como pocas veces. Mejoró su versión en el complemento. “En el primer tiempo estuvimos imprecisos y nos costó manejar la pelota. Ellos se hicieron dueños de balón. Sabíamos que teníamos que jugar mano a mano y con algunos pelotazos nos complicaron. Gracias a Dios pudimos cambiar y dejar otra imagen”.
Para el autor del tanto del elenco dirigido por Marcelo Fuentes, el punto sumado fue poco premio. “Merecimos ganar”, entendió el ex-Douglas Haig. “Los resultados no se merecen. Tenemos que lograrlos”.












