Diálogo Abierto

Un deporte para la calidad de vida de los adultos mayores

Entrevista con Estela Leguizamón. Básquet y un equipo de 50 años. Discapacidad y mercantilización. Un deporte que crece notablemente en la Costa del Uruguay.

Sábado 22 de Enero de 2022

“¿Qué tienen que hacer sentados en sus casas? ¡Tienen que animarse!”, exhorta a los adultos mayores con un entusiasmo desbordante la profesora Estela Leguizamón, quien sabe de lo que habla ya que en los últimos años redobló sus esfuerzos físicos y anímicos para mantener a raya una grave enfermedad en proceso de curación. La basquetbolista, promotora del Newcom y ex docente de Educación Especial destaca los beneficios biológicos, psicológicos y sociales de dicho deporte, y remarca las falencias en cuanto a promoción y desarrollo en la capital de la provincia.

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De aquí para allá

—¿Dónde naciste?

—En Paraná, en el Hospital Ferroviario.

—¿Dónde viviste en la infancia?

—En calle Santa Cruz, entre La Paz y Colón, hasta que me casé.

—¿Cómo era por entonces esa parte de la ciudad?

—Esa cuadra era de tierra, porque es una continuación de Santa Cruz, así que jugábamos en el barro. Nos conocíamos todos.

—¿Lugares de referencia?

—Solamente andábamos en esa cuadra y los domingos íbamos a misa a Don Bosco, a dos cuadras.

—¿A qué más jugabas?

—A la escondida, la cachada, la bolita y andábamos en bicicleta.

—¿Qué actividad laboral desarrollaban tus padres?

—Mi papá era jefe de la estación de ferrocarril y gracias a él conocí y viví en El Pingo, Goya, Nogoyá y Diamante. Uno de mis hermanos, quien también fue ferroviario, fue el último en estar en El Pingo. Éramos siete hermanos.

—¿Cuál fue el lugar donde más residiste durante la niñez?

—Cuando era más chica, en Paraná, en Goya comencé la secundaria, de ahí fuimos a Nogoyá, en quinto año volvimos a Paraná y después estuve en Diamante, pero nosotros íbamos y veníamos.

—¿Cómo viviste los sucesivos desarraigos?

—Bien, porque mi papá nos hacía muy sociables. Ni bien llegamos a Goya nos metió en el club, comenzamos a jugar al básquet y hacíamos atletismo, y él jugaba a las bochas. En 1968 fui al Argentino de Atletismo, en Mendoza. Hace 50 años que juego al básquet con el mismo equipo. Cuando vinimos a vivir a Paraná estuve en Patronato y Jorge Zuttión fue mi primer técnico de Primera división. César Castro dirigía Estudiantes, se fue una jugadora, me pidieron el pase, y ese grupo son las mismas chicas con las cuales hoy juego campeonatos sudamericanos y panamericanos. En el Parque Berduc practicaba atletismo con Pepe Acosta.

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30 años con la integración

—¿Qué materias de la secundaria te gustaban?

—Psicología, y la profesión me llevó a conocer mucho más.

—¿Sentías una vocación?

—Siempre pensaba en el deporte. La docencia fue todo y siempre enseñaba algo. Cuando terminé la secundaria comencé el profesorado de Educación Especial y pertenezco a la segunda promoción. En esa época eran pocas las maestras integradoras.

—¿Por qué elegiste esa especialidad?

—Porque veía que muchos chicos necesitaban atención personalizada; paralelamente hice la formación para maestra.

—¿Cuáles eran las cuestiones dominantes por entonces?

—Lo principal era la integración, que todo chico fuera a la escuela. Comenzó con la de ciegos, para lo cual las maestras debieron especializarse, al igual que para sordos, con problemas de movilidad… Fui de las primeras maestras orientadoras e integradoras de Paraná. Recientemente se inauguraron las sillas anfibias y el chico que estuvo, Marcos, fue alumno mío en el jardín, cuando había tremendos problemas edilicios. Vive en barrio El Sol. Hizo la primaria y ahora está cursando tercer año. Está pidiendo una casa en planta baja porque tiene que subir escaleras.

—¿Qué claves son eficaces para una integración eficaz?

—La relación sujeto-persona, porque hoy en día hay muchos casos en que los tratan como objetos. Dicen “esperá, ya va a aprender”. ¡No. Tiene que aprender! Hay mucho comercio con las integraciones.

—¿En qué sentido?

—En el sistema educativo, en los clubes… El niño tiene que estar integrado donde sea, con buenas evaluaciones y diagnósticos sobre lo que puede hacer. Algo destacable son los acompañantes terapéuticos, lo cual fue un gran progreso porque ayuda mucho a lo pedagógico. Ahora, cuando hicieron las reformas de la costanera, no se llamó a gente especializada, entonces una persona con discapacidad tiene que estacionar a 700 metros de la playa.

—¿Un avance que destaques durante tus 30 años de trabajo?

—Durante el gobierno de (Julio) Solanas se creó el Centro Educativo Municipal de Integración (CEMI) donde comenzamos a trabajar un grupo de 25 docentes con Celia Morresi, para integraciones de ciegos, sordos, autistas y con problemas intelectuales, quienes iban a contraturno. Cuando estuvo Magda de Varisco comenzaron los primeros conflictos, hasta que nos rescindieron los contratos. Al trasladarse a calle Salta fue un depósito de chicos, hasta que se construyó el nuevo edificio.

—¿Un caso?

—Quien era el director técnico de las inferiores de Patronato tiene un hijo ciego, Sebastián, y cuando fue al CEMI le dije “vas a aprender a nadar” y me dijo “¡No, qué voy a aprender!” y finalmente lo logró. Teníamos un convenio con Echagüe y ahí le enseñamos. En las Olimpíadas Especiales yo era su acompañante, con la soguita. A la madre de Marquitos, quien es mielomeningocelele, le dije lo mismo y aprendió. Todos pueden aprender.

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Deporte y calidad de vida

—¿Mantuviste la actividad deportiva?

—Siempre me hacía un lugar porque absorbía mucho la problemática en la cual trabajaba. Ahora también me gusta jugar a las bochas.

—¿Tu mejor época en el básquet?

—En primera división, con César Castro, en Estudiantes. Yo tenía muy buen rebote. Lástima que después, de repente, se terminó la primera. Después volvimos todas al maxi cuando Susana Treidel formó los primeros grupos en Echagüe. En noviembre, para el Panamericano, fueron 110 equipos, desde 35 a 70 años.

—¿Cómo descubriste el Newcom?

—Comenzamos mirando cómo era cuando jugaba El Bocha (Emilio) Bertozzi, nos iniciamos y fuimos al primer Campeonato Evita, en Mar del Plata, hace siete años.

—¿Por qué te atrajo?

—Veía lo de agarrar la pelota y tirarla y…. hasta que aprendí que si no tenés estado físico no podés jugar. Javier Comas comenzó a hacer un trabajo individual con cada uno de nosotros y ese equipo se mantiene. Lamentablemente tuvo que dejarnos como director técnico porque se dedicó al golf croquet, que creó. Crecimos mucho como equipo cuando hace tres años comenzamos a ir, por invitación, a la Costa del Uruguay, donde están muy adelantados.

—¿Cómo lo definís para quien jamás lo ha visto jugar?

—Tenemos el lema “ Newcom es calidad de vida”, por la alegría que le genera, por ejemplo, a alguien de 60 años que jamás hizo deporte y por la integración bio-psico-social que produce en los adultos mayores. ¿Qué tienen que hacer sentados en su casa? El principal objetivo es no dejar caer la pelota y lo puede practicar cualquiera, hasta una persona de 80 años. Es mixto y para mayores de 60 años. Lamentablemente en Paraná somos pocos.

—¿Cuál es el origen?

—Fue creado en 1895 en Nueva Orleans, por una profesora de Educación Física, en el Colegio Sophine Newcomb (*). En 2008 fue incorporado en la Argentina, donde hay más de 5.000 equipos, en los Juegos Evita de Mar del Plata.

—¿En qué te ayudó la base de ser basquetbolista?

—Al tener destreza manual podés agarrar la pelota con una mano, lo cual favorece mucho, al igual que volcarla desde arriba. (Ernesto) Finito Gehrmann (2.06 metros), tiene 76 años, está jugando en Misiones y la pasa a través de la red. En Córdoba y Tucumán hay ex jugadores de básquet de la selección argentina que también están jugando. Yolanda Ventos, con 86 años, juega en Concepción del Uruguay, al igual que su hermana.

—¿Con qué se encuentra quien nunca hizo deportes, lee esta nota y va a ver cómo se juega o quiere comenzar?

—Primero les llama la atención que es mixto. Es fundamental que un adulto mayor haga un deporte, caminatas o juegos, por la depresión que genera el contexto actual.

—¿Cómo fue tu primer partido?

—No recuerdo… aunque me viene a la memoria un partido de un campeonato en Malargüe, en el cual íbamos perdiendo mal, por ocho puntos, y Javier Comas nos dijo: “¿A qué vinieron acá. A jugar o a qué? ¡Ustedes pueden!” Comenzamos a recuperarnos y finalmente ganamos el campeonato. Javier tiene una pedagogía muy buena para el trato con el adulto mayor. Ahora se está moviendo mucho para que practiquen golf croquet.

(*) Fue creado por Clara Gregory Baer, profesora de Educación Física y surgió como respuesta a la necesidad de encontrar un deporte fácilmente organizable, en donde se pueden incluir cualquier número de alumnos y puede ser jugado en cualquier momento y lugar.

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"No sé qué pasa en Paraná que tiene tan poco desarrollo”

La profesora Leguizamón critica el poco desarrollo del Newcom en Paraná, comparado con la gran cantidad de equipos, organización y competencias que presenta la Costa del Uruguay. “Los polideportivos son fundamentales”, enfatiza y llama a la reflexión de los responsables de esos centros.

—¿Los clubes, en general, saben de la existencia de esta disciplina?

—No sé qué es lo que pasa en Paraná y porque no tiene más desarrollo. No puedo creer que General Campos tenga doce equipos, incluso de más 70 años. Recientemente estuve en Maciá y Tala y están muy contentos porque se sigue incorporando más gente, y Cerrito también tiene mucho desarrollo. Los polideportivos municipales también tienen mucho que ver en la promoción.

—¿Quién debiera darle un mayor conocimiento, fundamentalmente por la importancia social para los adultos mayores?

—En Entre Ríos tenemos la FEVA (Federación del Voleibol Argentino) solo para los varones, no obstante que el Newcom es un brazo del voleibol, ya que se juega con el mismo reglamento, existe el doble golpe, los pases… y lo único que cambia es que es mixto. Debieran incorporarlo, como hizo Buenos Aires, donde la FEVA los agrupa. Estimo que con el tiempo el adulto mayor ganará más espacio y posibilidades de práctica. Nosotros lo hacemos en San Agustín, a las 8 de la mañana, cuando en el club no hay nadie. En Estudiantes nos daban el horario de las 9 de la noche, lo cual es complicado para nosotros. (José) Bicho Gómez (secretario de Deporte) nos escucha y apoya, y se dedica cuando se hacen los encuentros de Abuelos en Acción. El profesor Pedro Di Nápoli, de Neuquén, es uno de los coordinadores generales y referente muy comprometido, que se encarga de la capacitación de árbitros y directores técnicos, con certificados oficiales. Y el profesor Miguel Menéndez, de Tucumán, es el director técnico de la Selección Argentina en formación, cuya ropa me llegó recientemente.

—¿Cuál es el país con mayor desarrollo?

—Cuando jugamos en San Martín de los Andes, hace dos años, estuvimos con gente de Brasil, Uruguay y Chile, y también están bastante avanzados.

—¿Las categorías son por edades?

—Son de 50 y 60 años, y ahora se incorporó una categoría de solamente mujeres.

—¿Qué calendario de competencias hay?

—En Paraná el año pasado se creó la Liga de la Costa del Paraná, integrada por nosotros, Cerrito, Maciá y el equipo de Urunday. Nos incorporamos para que los principiantes nuestros puedan jugar, ya que participamos en la ANRU (Asociación de Newcom del Río Uruguay), que es muy competitiva. También se está formando la Liga del Centro, con Maciá, Villaguay, Gualeguay y San José, donde están trabajando muy bien.

—¿Cuándo se inicia la actividad?

—Comenzaremos la pretemporada la semana próxima en el Club San Agustín, lunes, miércoles y viernes por la mañana. Puede ir a mirar cómo es.

—¿Qué le decís a quien no se anima?

—Que se tiene que animar porque este año tal vez los Juegos Evita, para niños, jóvenes y adultos, se vuelvan a hacer, ya que los dos últimos años fueron solo de índole cultural.

—¿Cómo es tu rutina durante la temporada?

—Me levanto a las 7 de la mañana, desayuno, tomo la medicación, cerca de las 8 estoy en el club, hasta las 11, almuerzo, con muchas proteínas, descanso un rato y a la tarde vengo a esta placita (Sáenz Peña) a hacer gimnasia, vuelvo, me junto con alguien… También hice un entrenamiento especial como el de los arqueros, para aprender los desplazamientos cuando me lanzan la pelota a determinadas zonas.

—¿Pensaste las posibilidades del Newcom para la integración en materia de discapacidad?

—Puede ser. Lo que sucede es que hay que hacer una capacitación de árbitros y directores técnicos, para que sea más organizado y haya uno de tipo competitivo y otro de tipo recreativo, que también es divino.

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