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Las calesitas siguen esperando dar vueltas en Paraná

En Paraná hay en la actualidad seis calesitas y las familias calesiteras aguardan volver a trabajar luego de meses sin tener ingresos.

Martes 22 de Junio de 2021

Las calesitas forman parte de muchos parques del país y de la capital entrerriana. La llegada de la pandemia por el Covid-19 hizo que detuvieran su marcha en todo el territorio argentino durante meses. Es un sector laboral que ha sido golpeado y que ha recibido poca ayuda económica. En 2020 estuvieron casi 10 meses sin trabajar, y cuando todo se estaba normalizando en el trabajo diario nuevamente fueron paradas en cada parque. En la ciudad de Paraná hay seis calesitas en diversos sectores y han tenido épocas doradas con presencia de chicos.

En la actualidad la situación es preocupante, ya que hay familias que viven de esa entrada y también los padres reclaman por su regreso. Es uno de los sectores que siguen esperando volver al trabajo con los protocolos habituales por las medidas sanitarias.

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Martín Apaldetti es dueño desde 1997 de la calesita de la plaza Sáenz Peña y la del Puerto Nuevo (plaza de la Provincia) de la ciudad de Paraná, su hermana tiene a cargo la del parque Gazzano, y su esposa la del Parque Nuevo. También hay otras calesitas que pertenecen a otros dueños, como la ubicada frente del Club Atlético Estudiantes de Paraná, y otra en el parque del Patito Sirirí.

En Paraná son en total seis calesitas que siguen aguardando por su vuelta o alguna fecha estimativa para poder albergar nuevamente a los chicos. El año pasado estuvieron muchos meses sin poder trabajar.

Apaldetti charló con UNO sobre la situación del sector en la región. “Soy dueño desde 1997 de la calesita de la plaza Sáenz Peña y la del Puerto Nuevo, en la plaza de la Provincia. Esta última la compré hace unos años y estaba ubicada en la Toma Vieja y con un gran trabajo de restauración pude terminarla. Luego de muchos años de trámites pudimos ponerla en 2011 en el Puerto. Nuevo Toda una alegría, porque la plaza estaba un poco oscura. La calesita sin lugar a dudas es la alegría de todas las plazas”, dijo.

Y agregó: “Luego también está la del Parque Varisco; esa fue saqueada el año pasado tras sacar un puesto de policía que estaba en el sector. Fue desmantelada entera con robos. También está la calesita del parque Gazzano y el Patito Sirirí. Estas serían las que se encuentran en la actualidad en Paraná”.

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Sobre el momento que les toca atravesar aseveró: “La verdad todos estos meses se hicieron muy difíciles. Ya veníamos trabajando poco desde el gobierno de Macri por la situación económica y se notaba la baja de chicos en las calesitas. Luego vino un cambio de gestión y de igual manera tuvimos un verano 2020 pésimo, para caer en marzo en la pandemia que nos terminó de matar. Nosotros tuvimos cerradas las calesitas 10 meses sin poder trabajar y durante todo ese cierre recibimos poca ayuda”.

“La verdad que todos los calesiteros tenemos otro trabajo, porque sinceramente no se puede vivir solo de la calesita. Es más pasión por el trabajo y cuestión familiar. Es identidad para nosotros, ya que hace tantos años que nos dedicamos a esto. Durante los meses que estuvimos cerrados sufrimos robos, deterioro. El tema es que a los impuestos nos los siguieron cobrando todo ese tiempo que no trabajábamos. Nos cobraron un mínimo, pero es un gasto que no dejamos de pagar sin tener un ingreso. La verdad hemos recibido poca ayuda. Tras cada robo debemos reponer ya sea una puerta o una reja. Francamente está todo tan caro que se hace difícil mantener las cosas. El ingreso nuestro es nulo en este momento. Trabajamos tres meses este año solo para pagar las deudas del año pasado. Siempre trabajamos con protocolos, fue duro para los chicos de entender pero comprendemos que no hay otra forma de trabajar y por eso lo cumplimos a rajatabla. Nosotros por ahora no contamos con algo que nos proteja en esta época”, manifestó Martín Apaldetti.

Protocolos

El protocolo establece que se debe mantener una distancia mínima de 1,5 metros entre cada persona que suba a la calesita o carrusel. No podrá ocuparse más del 50% de su capacidad, incluyendo el adulto acompañante de los niños más pequeños, así como también toda otra persona que esté haciendo uso de las estructuras. Las calesitas funcionan todos los días de 10 a 20.

En el acceso a la calesita se debe rociar las manos de los clientes que ingresan con alcohol en gel o solución a base de alcohol al 70%. Asimismo, se establece el uso de cubrebocas en todo momento tanto para el personal como para los usuarios.

Se debe limpiar con jabón, detergente y desinfectar con alcohol al 70% o lavandina al 10% los objetos que se usan con frecuencia. Los trabajadores deben contar con reposición de elementos de protección. Se debe asegurar la provisión de agua potable, jabón y toallas descartables en cantidades suficientes para garantizar la higiene y desinfección tanto del trabajador como del ambiente de trabajo. Por ahora el protocolo está, pero siguen esperando por la vuelta.

Se deben revisar y adecuar las diferentes tareas fundamentales en base a turnos rotativos de trabajo y disposición de descansos, de manera tal de garantizar las medidas de prevención recomendadas durante toda la jornada de trabajo.

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Siempre golpeado

Hace unos años desde el gobierno municipal intentaron ayudar al sector, pero no fue suficiente o lo esperado por estas familias. Sobre ese tema Apaldetti dijo: “Durante el gobierno de Sergio Varisco nos declararon de Interés Municipal, estuvo bueno, pero la declaración fue más que nada un mayor control para nosotros. Los funcionarios del sector nos hicieron mucho daño a los trabajadores de las calesitas. Nos maltrataron y mucho. Igual nosotros no dejamos de trabajar a pesar de todo. Ahora esperamos cómo sigue todo esto y cómo hacemos para mantener lo poco que tenemos. La verdad que se nos hizo muy caro todo”.

“Nos gustaría que nos hicieran la vida un poco más fácil. Tendríamos que tener otro trato y no tanto control, cuando las calesitas en sí cumplen una función social en todo momento. Cualquier persona que conozca la historia de las calesitas en Paraná sabe que no hay ningún dueño millonario. No es el espíritu de todo esto. Algunos funcionarios lo entienden y otros no. La verdad que la indiferencia también perjudica a todos. Un ejemplo claro es cuando implementan atracciones turísticas en Paraná, nadie, absolutamente nadie, nos incorpora, cuando las calesitas de la ciudad son de las pocas atracciones reales para los chicos en la ciudad y la región. Nunca nos tuvieron en cuenta aun pidiendo a los funcionarios. Cuando vienen parques de diversiones o circos les dan muchas más facilidades para trabajar y lugares de la ciudad. A nosotros solo nos preguntan cuántos boletos vendemos y cuánta gente asiste para saber qué cobrarnos”.

“Nosotros quedamos en las plazas y las gestiones pasan, es así”. aseveró el propietario.

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“Lo positivo de estos años es una red que hemos formado con más de 100 jardines, que para su día hacen movidas solidarias y para eso aprovechamos para juntar alimentos para los comedores de la región. También hacemos labores con Suma de Voluntades, que nos dan una mano terrible. Tenemos con ellos una linda forma de trabajar”.

“La verdad es un rubro raro y somos pocos en el país que nos dedicamos a esto, y espero seguir haciéndolo por muchos años más, algo que es una pasión para mí”, argumentó Martín Apaldetti sobre el momento.

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